¿Son para alarmarse los casos de hepatitis aguda grave en niños?

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En el transcurso de las últimas semanas en Ministerio de Salud notificó 18 casos del evento hepatitis aguda grave, de los cuales 5 fueron descartados. Es poco para un país, pero se lo ve como el comienzo de algo que atemoriza.

Profesional desde el año 1998, con maestría en Medicina General, el Dr. Lautaro Torriani cuenta con una vasta experiencia en diferentes cargos que fue ocupando en la provincia de Entre Ríos. Con él hemos abordado el tema de esta alarma –justificada o no– que se generó luego de que la OMS afirmara que hay casos de hepatitis aguda en más de una veintena de países y vinculara el origen de infección, posiblemente, al Covid-19.

En la Argentina fueron apareciendo posibles casos, luego confirmados o descartados. El ministro Nicolás Kreplac dijo que la cantidad no es mayor a años anteriores “y quizás se deba a un tipo de brote nuevo”. Hay un caso de un niño de 8 años que necesitó trasplante de hígado, en Rosario, que se realizó con éxito.

Hipótesis y estadísticas

La Organización Mundial de la Salud trabaja en varias hipótesis relacionadas con la pandemia. Lo único claro hasta el momento es que en el mundo fueron apareciendo casos de una inédita variante de hepatitis, incluyendo niños que requirieron trasplante hepático, y afectando especialmente a niñas y niños de entre 1 y 7 años. Mientras tanto, en la Argentina al día de hoy hay 18 casos que son seguidos de cerca por las autoridades nacionales.  

Sobre las posibles hipótesis para explicar el origen de estas infecciones, la OMS advirtió que una podría ser el confinamiento por la pandemia del coronavirus y el uso de barbijo, lo que impidió que muchos contrajeran otros adenovirus más leves, necesarios para el sistema inmunológico natural, y ahora se enfrenten a una situación más crítica.

Otra, también relacionada al coronavirus, es que la confección del adenovirus F-41 y la del SARS COV-2 sea especialmente maligna para organismos en formación. Por último, no se descarta que estemos ante la presencia de una mutación del adenovirus.

El Doctor Lautaro Torriani explicó a Paralelo 32 que “la hepatitis aguda, como su nombre lo indica, es una inflamación del tejido hepático que se da como una enfermedad aguda, que puede ser de variada etiología (origen de la causa) pero que en cuanto a lo infeccioso, es producida por virus de las hepatitis A, B y C, las más frecuentes. Y vemos también en otros procesos virales que hacen una inflamación hepática por su pasaje en el cuerpo, con cualquier tipo de virus, sin llegar a ser una inflamación tan importante como las que producen el virus de las hepatitis A, B y C. Por lo tanto en esos casos prácticamente no producen sintomatología específica. La inflamación aguda, abrupta, del tejido hepático, es lo que conocemos como hepatitis aguda, y que en laboratorio se manifiesta con el aumento de las enzimas hepáticas”.

Síntomas para estar atentos

El profesional explicó a este medio que “en estos casos habitualmente las hepatitis A, B y C producen como sintomatología malestar digestivo, náuseas, vómitos, fatiga, dolor abdominal y lo característico de la hepatitis, que es que la piel se pone amarilla en ese caso”.

Torriani puso paños fríos a la situación y aclaró que “el ministerio, en las comunicaciones que ha hecho, aclaró que no lo considera un brote, porque son casos que no están conectados entre sí y están haciendo ahora la vigilancia epidemiológica. En cuanto a la etiología, pareciera ser que está implicado el adenovirus y el virus del covid, o tal vez una combinación de ambos. Habitualmente no sucedería, por eso investigan esta posibilidad de que un adenovirus produzca ese tipo de inflamaciones hepáticas tan agudas que en algunos casos ha requerido incluso trasplantes”.

Y siguió: “No se descarta que sea una nueva variante del adenovirus, que es un virus común que habitualmente produce cuadros respiratorios y gastrointestinales en los niños, sabiendo además que la exposición de los niños en estos años de pandemia fue menor y que ahora estamos en presencia -lo notamos a esto en los centros de salud, en el día a día, con estos primeros días de frío- de una gran cantidad de casos de virosis que pasan por guardia”.

“Sobre la vacuna, no hay información certera de que pudiera estar asociada. Como todo está en vigilancia epidemiológica, son líneas de estudio, se vigilan los casos para poder entender el por qué, pero a esa respuesta de forma certera no la tenemos aún”, aclaró.

¿Y la enfermedad de Kawasaki?

En otro tramo de la entrevista también nos respondió sobre el síndrome de Kawasaki, que manifiesta vasculitis sistémica, proceso inflamatorio agudo, autolimitado, pero potencialmente grave por las complicaciones cardíacas que se pueden producir. La enfermedad fue descrita por Tomisaku Kawasaki en 1967 en 50 niños con un cuadro febril con afectación mucocutánea, adenopatías y descamación de los dedos. El 85% de los pacientes son menores de 5 años.

Torriani aclaró a este medio que “Sobre la enfermedad de Kawasaki post vacuna del covid tampoco hay información concluyente, más aun teniendo en cuenta que se aplicó en todo el mundo, por lo que hay aún hoy permanentes análisis y reportes de posibles efectos secundarios asociados a la inmunización. No hay una relación certera, incluso hay casos de no vacunados que desarrollan la enfermedad. Lo que se recomienda a los pediatras es tener siempre un índice de sospecha, monitorear la frecuencia cardíaca y la tensión arterial y valorar la derivación de ser necesario”.

Preocupación de papás y mamás

Mientras todo es motivo de investigación, la mediatización del tema acrecienta la alarma y preocupación de padres. “Puedo sugerirles que continúen los controles de salud que muchas veces fueron interrumpidos durante la pandemia. Y que completen los esquemas de vacunas regulares, donde aparecen precisamente las vacunas contra las hepatitis A y B.  Y es importante recordarles que la transmisión de la A se da por vía fecal u oral. Es clave, entonces, la higiene, el lavado de manos y la correcta manipulación de alimentos y productos”, dijo.

“En cuanto a cuestiones de virosis estacionales, las recomendaciones pasan por, si aparecen síntomas, controlar y consultar al pediatra de cabecera o asistir al centro de salud. Si hay fiebre alta, malestar digestivo o vómitos, consultar a las guardias pero después ir al pediatra de cabecera, que es quien conoce bien al niño. Y tratar de evitar los contagios en las escuelas, es decir, que los chicos no asistan a clases hasta que estén en condiciones saludables. Cuando llegan las vacaciones de invierno se producen frenos importantes en los contagios de enfermedades, y no es casual sino que tiene que ver con el hecho de que los chicos dejan de convivir tantas horas en un aula”, dijo.

Prestar atención

Ante la presencia de síntomas compatibles con los de la hepatitis es importante consultar al médico: fiebre, fatiga, pérdida del apetito, náuseas, vómitos, dolor abdominal, orina oscura, heces blancas, dolor articular o coloración amarilla en la piel en menores de 16 años.

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