Los usamos como sinónimos pero no significan lo mismo

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Casiano Carballo

Más de una vez escuchamos la palabra ‘estreno’, y no precisamente de una película, sino que en los ’80 fue la acepción más popularizada de ‘entreno’, algo similar a ‘Orsai’, para referirse al fuera de juego (offside) del fútbol.

Salvando distancias, hay términos en educación física que parecen lo mismo pero no pueden utilizarse como sinónimos. Algunos incluso, generaron grandes debates por algunas malinterpretaciones ocasionadas en esa ampliación de usos.

Solemos hablar reiteradamente de ‘Actividad Física’, pero ¿de qué se trata realmente? podemos definirla como el movimiento corporal producido por la contracción esquelética que incrementa el gasto de energía por encima del nivel basal. Pero no es la única acepción admitida, también podríamos añadir: “cualquier actividad que involucre movimientos significativos del cuerpo o de los miembros”; y “todos los movimientos de la vida diaria, incluyendo el trabajo, la recreación, el ejercicio, y actividades deportivas”.

De este modo, y considerando cada una de estas definiciones, diríamos que la Actividad Física (AF) comprende diferentes dimensiones, formas y/o subcategorías.

Si trasladamos todo ello al ‘ejercicio’, otro de los términos popularizados en nuestros días, vale la pena decir que es un concepto discutido en la literatura desde principios del siglo XX, ya que no se hacía una verdadera distinción entre éste y la Actividad Física como tal. Asimismo el ejercicio era sinónimo de ejecuciones vigorosas para actividades físicas aeróbicas y competitivas, y difíciles de mantener como estrategia para promover salud.

Para los años ‘90s se dejó de usar el término ejercicio como genérico de todos los tipos de actividad. Algo semejante pasó con el término Actividad Física, y ocurre de forma similar con su equivalente, ‘acondicionamiento físico’, definido como “una subcategoría de la actividad física, siendo planeado, estructurado y repetitivo, además de tener como propósito mejorar y mantener uno o más de los componentes de la aptitud física”,  ésta—si bien tampoco es la única definición— parece ser a juicio propio una visión integral del concepto.

Ahora bien, cabe añadir las características típicas del ejercicio, las cuales envuelven una amplia gama de poder de producción metabólica. En particular, el ejercicio relacionado con la aptitud física y salud, requieren un ritmo discreto o moderado de transformación de energía potencial metabólica, es decir se trabaja a intensidades submáximas o moderadas, esto con motivo de proveer aptitud física aeróbica o cardiovascular. Por último y contrariamente, el ejercicio de entrenamiento competitivo, particularmente requieren de altas intensidades que desarrollan fuerza y poder máximo.  En resumen tanto una actividad física, como un ejercicio físico adecuado, pueden mejorar o mantener la aptitud física, lo que los convierte en un componente central de la salud y el bienestar. Con la finalidad, de detallar someramente la terminología y la clasificación, se avanza en el camino de estandarizar el lenguaje o la comunicación entre los profesionales de las ciencias de la actividad física. Además, se acuerda las variables que podrían ser usadas en los estudios investigativos desarrollados en el campo de la Actividad Física.

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