Ensayos acerca de la importancia de la higiene de las manos y sobre el distanciamiento social

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Desde la emergencia del coronavirus (COVID-19) la Universidad Adventista del Plata (UAP) viene realizando diferentes acciones de promoción y educación para prevenir el contagio de este virus. Sobre esto, dialogamos con el Dr. Kenny Vicente.

Si lugar a duda, la concientización sobre la realidad que nos atañe es un bien preciado en épocas en donde la responsabilidad social es un insumo significativo y necesario.

En este marco, el equipo del Comité de Emergencia Sanitaria que funciona en la UAP está trabajando arduamente para que la comunidad educativa y la región en general, cuenten con la información necesaria para llegar a las mejores decisiones y tomar los recaudos pertinentes para enfrentar esta situación que plantea el COVID-19.

«Desde marzo el equipo de salud de la Universidad está realizando charlas y disponiendo de personal y cartelería por todo el campus con el fin de prevenir el contagio de coronavirus –expresa el Dr. Kenny Vicente, director de Servicios Asistenciales Académicos–. Es importante recordar que los pilares de la prevención de contagio del virus SARS-CoV-2 que provoca el COVID-19 son: mantener la distancia física de 2 metros entre las personas, lavado y/o desinfección de manos frecuente, uso de barbijo de manera correcta (cubriendo mentón, nariz y boca), ventilación natural de los lugares cerrados y la higiene de superficies. Y en esta dirección estamos trabajando en el campus y la comunidad».

Continuando con el diálogo, el Dr. Vicente puntualizó las últimas acciones que se llevaron a cabo con los residentes estudiantiles en el campus de la Universidad. «En estos últimos días hemos puesto énfasis en la educación sobre el correcto lavado de manos, para lo cual llevamos a cabo dos estrategias: en la primera, ofrecimos alcohol en gel para una correcta desinfección, producto al que le incorporamos una tinta sensible a la luz ultravioleta, a un integrante del grupo que desconocía la presencia de este marcador. Al desarrollar su actividad normal y, acabado un tiempo prudencial, realizamos un estudio de cuánto se había diseminado este agente fotosensible (que en este caso representa el virus en las manos de alguien que no se lavó ni desinfectó correctamente). Con baja luminosidad en el ambiente se expuso a los participantes en este ensayo a los efectos de la luz ultravioleta. Allí se pudieron corroborar los espacios, superficies y contactos personales que tuvo la persona con la sustancia, las manchas determinaron los respectivos contagios». 

«La segunda actividad planteada, dentro del contexto de las Residencias Estudiantiles de la Universidad, en donde conviven casi 400 alumnos, fue armar un grupo que festejara un cumpleaños y otros dos que ensayaban participar en juegos de mesa. Una persona de cada grupo simuló ser la infectada portando la sustancia fotosensible, sin que los otros lo supieran. En el cumpleaños, el grupo contó con 25 personas, en uno de los juegos de mesa, 7 y en el otro, 6 personas, quienes estuvieron compartiendo una hora de actividad. Expuestos a la luz ultravioleta, los resultados de este ensayo arrojaron que, en el grupo del cumpleaños se infectaron 13 personas. En los juegos de mesa, fueron 4 los infectados, por cada grupo. Estos ensayos proveyeron conciencia a los alumnos residentes en el campus, sobre la importancia del correcto lavado de manos y sobre lo determinante que es mantener el distanciamiento social para prevenir el contagio del COVID-19», concluyó el Dr. Kenny Vicente.

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