Salud (Paralelo 32 / Con Bienestar TN).- El cirujano cardiovascular Yamil Ponce nació en Libertador San Martín, pero acá sólo vivió pocos años, mudándose a San Nicolás con sus padres y volviendo ya de adolescente, para iniciar la carrera de medicina en la Universidad Adventista del Plata. Se graduó como médico generalista a los 23 años, pero toda su carrera la desarrolló entre San Nicolás y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Después del título de médico generalista fue por el de cirujano general, y después, cirujano cardiovascular, especializado en el sistema cardiovascular periférico y central.

El médico del hospital Argerich, famoso por haber salvado en 2017 al turista norteamericano Joe Wolek, apuñalado dos veces en el corazón, y luego al sueco Christoffer Persson, baleado en una pierna, se especializó en China en nanotecnología aplicada para probables epidemias de gripe y llegó a presentar sus enfoques originales cuatro meses antes de que se desatara la pandemia de coronavirus.

El panorama cambió y la enfermedad bajo estudio también, pero el planteo de Yamil Ponce mantiene vigencia. Lo explica con una analogía: “Si vos tenés un virus en tu computadora y se rompe el disco duro, no podés entrar a Facebook y la computadora deja de andar. Llevás el disco duro a arreglar a la esquina de tu casa y el técnico puede lograrlo o no. Ahora, si se cayó el sistema, por un virus que entró a una región de Facebook, que es una red más amplia, mundial, por más que lleves la computadora a la esquina y el técnico revise el disco duro, no va a poder solucionar el problema, porque es un problema distributivo. Es lo mismo en el cuerpo humano ante el coronavirus».

El endotelio es una lámina delgada compuesta por una capa de células que recubre todos los vasos sanguíneos del cuerpo por donde pasa la sangre, es decir todas las venas y todas las arterias. Es entonces el órgano con función distribuida más grande del cuerpo, pesa un kilogramo y tiene una superficie de 1.500 metros cuadrados.

“Un problema distributivo tiene soluciones distributivas, no centrales: si creemos que aplicar hidroxicloroquina, cloroquina, ivermectina, que a nivel de laboratorio matan un virus, puede funcionar estamos en un error, no van a curar nunca, porque el COVID-19 provoca un problema distributivo… no es un problema del pulmón, es un problema del endotelio”, explica Ponce.

En el caso del pulmón, el 50 por ciento del peso es endotelio y su sola extensión allí alfombraría una cancha de tenis. “Por eso el pulmón es el más afectado por el COVID-19, pero no se trata de un problema central, enfocado en el órgano que se descubre dañado en ese momento, sino distributivo: el virus afecta al endotelio, que recorre todo el cuerpo, lo que explica los problemas renales, cardíacos, pulmonares o cerebrales que se dieron”, dice Ponce (M.N 115.116).

En su teoría, que comparte con otros investigadores, “los sistemas del cuerpo humano no son el sistema cardiovascular, el sistema urinario, el sistema digestivo, como nos contaron en la escuela y hasta en la universidad, sino que son sistemas de dos tipos: de órganos centrales y de órganos distributivos”.

Los órganos centrales: corazón, pulmón, riñón, cerebro, “son fáciles de interpretar, se estudian, se tratan y se operan de manera directa”. En cambio, los órganos distributivos, “que son los que ahora empiezan a llamar la atención: la grasa, el sistema neuroendócrino, la macrobiota intestinal, el endotelio, son más difíciles de tratar, porque son difíciles de entender”.

“Estamos acostumbrados a separar un montón de sistemas del cuerpo humano y ese no es el camino. Son órganos que debemos conocer y tratar sabiendo que no se pueden operar todas las neuronas, toda la grasa… y no se puede operar el endotelio. Estos órganos se relacionan entre sí, a distancia, pero dentro del mismo cuerpo humano. Eso es lo nuevo que hay que entender», insiste el cirujano.

Ponce proyecta su punto de vista al enfoque social: “Analizado esto a nivel mundial, la pandemia y el virus es un problema distributivo, no tanto para el infectólogo. Vale más el aporte de un epidemiólogo en todo caso. Y lo mismo: no se puede operar la pandemia, pero una solución distributiva es el distanciamiento social”.

“Si entendemos entonces este enfoque, que el endotelio vascular con sus funciones es algo distributivo, que actúa como un comportamiento emergente, como la colmena de enjambre de abejas que hace miel, de hormigas que construyen un dique, o una bandada de patos, y que el ser humano también actúa así, como un sistema emergente, en decisiones, en su forma de organizarse, ahí veremos la utilidad de la inteligencia artificial inspirada en mecanismos biológicos para buscar soluciones», suma Ponce al debate.

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