Dermatitis atópica: el impacto que va mucho más allá de la piel
:format(webp):quality(60)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/dermatitis_atopica.webp)
La enfermedad afecta al menos al 10% de niños y adolescentes y puede alterar el sueño, la salud emocional y la vida cotidiana.
La dermatitis atópica (DA) es mucho más que una enfermedad de la piel. La picazón persistente, las lesiones y los períodos de brotes y remisión pueden afectar el descanso, el trabajo, la escuela, las relaciones sociales y la dinámica familiar.
En Argentina, se estima que la dermatitis atópica afecta al menos al 10% de los niños y adolescentes y que en aproximadamente tres de cada diez casos la enfermedad continúa durante la adultez.
Se trata de una enfermedad crónica y multifactorial en la que intervienen factores genéticos, ambientales e inmunológicos, además de alteraciones en la función de barrera de la piel.
La médica dermatóloga Carolina Ledesma, presidenta de la Sociedad Argentina de Psoriasis (SOARPSO), explicó que el impacto en la calidad de vida puede atravesar distintos ámbitos de la vida cotidiana, desde el entorno familiar hasta el laboral y social.
La picazón, el síntoma que condiciona la vida diaria
Uno de los principales síntomas de la dermatitis atópica es la picazón intensa y persistente. La piel suele presentar sequedad y una tendencia a desarrollar eccemas, con períodos en los que los síntomas aparecen y otros en los que disminuyen.
La dermatóloga Paula Luna, presidenta de la Sociedad de Dermatología Pediátrica para Latinoamérica (SDPL), explicó que la enfermedad se caracteriza precisamente por esa evolución en forma de brotes y remisiones.
La dificultad aparece cuando la picazón se vuelve constante y afecta actividades tan habituales como estudiar, trabajar, viajar en transporte público, participar de una reunión o simplemente dormir.
De acuerdo con los datos citados en el informe, las personas que padecen picazón crónica e intensa tienen el triple de posibilidades de desarrollar depresión y el doble de experimentar ansiedad.
Para quienes atraviesan formas moderadas o severas, el impacto puede extenderse durante las 24 horas del día.
Una enfermedad que puede estar asociada a otras alergias
La dermatitis atópica también puede presentarse asociada a otras enfermedades alérgicas, como alergia alimentaria, rinitis alérgica y asma.
Por ese motivo, la médica pediatra y alergista Silvana Monsell, presidenta de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC), destacó la importancia de un abordaje integral.
La evaluación conjunta entre dermatología y alergología permite analizar tanto el estado de la piel como la existencia de factores asociados y definir estrategias de tratamiento adaptadas a las características de cada paciente.
Consultar temprano puede cambiar el curso de la enfermedad
El diagnóstico temprano constituye uno de los puntos centrales para mejorar el manejo de la dermatitis atópica.
En algunos niños, especialmente durante la primera infancia, la enfermedad puede entrar en remisión. En otros casos puede requerir un tratamiento sostenido y controles periódicos con profesionales especializados.
La recomendación de los especialistas es consultar ante los primeros síntomas, especialmente cuando la picazón es persistente, aparecen lesiones en la piel o los brotes comienzan a interferir con el descanso y las actividades cotidianas.
Un diagnóstico adecuado permite determinar la gravedad de la enfermedad, establecer un tratamiento personalizado y detectar, cuando corresponde, otras afecciones asociadas.
El objetivo es controlar la enfermedad
En los últimos años cobró importancia el concepto de actividad mínima de la enfermedad (MDA), un enfoque centrado en el paciente que propone establecer junto con el profesional objetivos concretos para alcanzar un adecuado control de la enfermedad.
Esto implica que el tratamiento no se limita a la medicación. También requiere seguimiento, comunicación entre el paciente y el equipo médico y adaptación de las estrategias de acuerdo con la evolución de cada caso.
Si bien actualmente no existe una cura definitiva, los especialistas señalan que es posible controlar los síntomas y reducir el impacto de la enfermedad en la vida cotidiana.
Para las formas moderadas y graves existen tratamientos convencionales y nuevas alternativas terapéuticas, entre ellas medicamentos biológicos dirigidos contra determinadas interleuquinas y tratamientos orales con inhibidores de JAK.
La elección depende de las características y necesidades de cada paciente y debe realizarse bajo indicación médica.
El costo económico también pesa
El acceso a la atención y a los tratamientos aparece como uno de los principales obstáculos para quienes conviven con dermatitis atópica.
Un relevamiento realizado por la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (AEPSO) mostró que el 48,5% de las personas consultadas había postergado o suspendido consultas médicas por motivos económicos durante los seis meses anteriores.
Además, el 44,8% manifestó haber tenido dificultades para acceder a medicamentos, mientras que cerca de dos de cada diez personas no estaban realizando el tratamiento indicado por su médico, principalmente por razones económicas.
El 37,3% afirmó haber reducido o dejado de comprar medicamentos por el mismo motivo.
El impacto también se refleja en el sueño y la salud emocional
Las dificultades no terminan en el acceso al tratamiento. Según el mismo relevamiento, el 56,7% de los participantes afirmó que la enfermedad afectó su calidad de vida y el 61,9% tuvo que modificar su rutina.
El impacto económico relacionado con la atención de la enfermedad también aparece asociado a un mayor nivel de estrés: el 61,2% manifestó haber experimentado un aumento de esa situación.
En tanto, el 42,5% reportó un incremento de síntomas de ansiedad o depresión vinculados con su condición y las preocupaciones económicas, mientras que el 63,4% señaló cambios en la calidad del sueño.
La presidenta de AEPSO, Silvia Fernández Barrio, remarcó que estos datos permiten dimensionar las dificultades cotidianas que atraviesan las personas con dermatitis atópica y la importancia de que sean consideradas al momento de diseñar estrategias de atención.
Una mirada integral para una enfermedad crónica
La dermatitis atópica puede comenzar en los primeros años de vida, pero también presentarse en adolescentes y adultos. Su carácter recurrente hace que el seguimiento médico sea fundamental para controlar los brotes y evitar que la enfermedad termine condicionando cada aspecto de la vida cotidiana.
Para los especialistas, el desafío consiste en mirar al paciente más allá de las lesiones en la piel: considerar el sueño, la salud emocional, las relaciones sociales, el desempeño laboral o escolar y las posibilidades reales de acceder al tratamiento.
En ese sentido, el diagnóstico oportuno, el seguimiento profesional y un tratamiento adecuado pueden marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de quienes conviven con dermatitis atópica.

