Covid-19: ¿Qué viene para el mundo con la pandemia en los próximos meses?

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El planeta comienza un nuevo año con 83,5 millones de contagios acumulados y 1,8 millones de muertes por el Covid-19. Aunque la pandemia aún no cesa y los casos aumentan, el inicio de los programas de vacunación en varios países trae esperanza sobre la mitigación del virus que, además, ha golpeado las finanzas de todas las naciones, sin excepción. Sin embargo, la brecha entre las naciones ricas y pobres sale a relucir con el acaparamiento de los antídotos por parte de algunos y el retraso en el proceso de inmunización en otros.

El mundo tiene la mirada puesta en un retorno a la normalidad, en medio de una pandemia que ha dejado muerte, desempleo y que ha profundizado las brechas sociales, pero ese retorno no llegaría para todos al mismo tiempo e incluso expertos indican que no sería pronto y que en la distribución de la vacuna estaría la clave. 

Hasta este primero de enero, el planeta registra 83.543.928 contagios y 1.820.403 muertes en total, según el conteo independiente de la Universidad Johns Hopkins. Aunque la pandemia mostró que el virus ataca a todos sin excepción, las cifras reflejan una mayor magnitud de la enfermedad en algunas naciones.

Estados Unidos, India, Brasil, Rusia, Francia y Reino Unido actualmente se llevan la peor parte en la cantidad total de personas que han contraído el nuevo coronavirus y donde más fallecidos se han registrado. Les siguen Turquía, Italia, España, Alemania, Colombia y Argentina. 

Enero será peor para algunos de los países más afectados

En Estados Unidos la pandemia está «fuera de control», de acuerdo con lo asegurado el 30 de diciembre por Anthony Fauci, el principal epidemiólogo de la Casa Blanca.

Fauci afirmó que enero puede ser un mes aún peor para su país de lo que fue diciembre, cuando se reportaron más de 200.000 casos diarios. El médico señaló que habrá más afectaciones como consecuencia de la nueva variante del Covid-19, que se estima al menos un 70% más contagiosa, inicialmente detectada en Reino Unido a mediados de diciembre, y que ya registra al menos tres casos en territorio estadounidense. 

La carrera para vacunar a millones de estadounidenses comenzó el 14 de diciembre, pero ha tenido un inicio más lento y desordenado de lo que esperaban los funcionarios de Salud Pública y el presidente Donald Trump, quien en el discurso de fin de año se atribuyó el logro de conseguir un antídoto antes de terminar el 2020.

Sin embargo, los departamentos de salud pública estatales presentan retrasos en la distribución de las dosis. James McCarthy, director médico del Memorial Hermann en Houston, dijo que el sistema hospitalario ha administrado cerca de la mitad de las aproximadamente 30.000 dosis que ha recibido desde el 15 de diciembre. Explicó que el sistema hospitalario tuvo que crear un plan desde cero. Entre otras cosas, tenían que asegurarse de que todos en las áreas de vacunación pudieran distanciarse socialmente y establecer un periodo de observación de 15 minutos para cada paciente, para que pudieran ser vigilados ante cualquier efecto secundario.

Por su parte, Ashish Jha, investigador de políticas de salud y decano de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown, dijo que el principal problema es que los estados no están recibiendo el apoyo financiero o técnico adecuado del gobierno federal. Agregó que la Administración Trump, principalmente el Departamento de Salud y Servicios Humanos, ha hecho que los estados fracasen.

A pesar de estos reveses, el pasado jueves Fauci dijo que prevé que Estados Unidos alcance suficiente inmunidad y, por tanto, control sobre la pandemia en el otoño, cuyo inicio es en septiembre.

Entretanto, en Francia, que junto con el resto de países de la Unión Europea emprendió el plan de inmunización el 27 de diciembre, la crisis sanitaria persistirá por los próximos meses al menos hasta que el plan de inmunización esté avanzado.

El Gobierno francés se encuentra bajo críticas por un despliegue lento de las vacunas y se comprometió el jueves a acelerarlo con una inoculación de mayor cobertura para los trabajadores de salud a partir de la próxima semana.

El presidente Emmanuel Macron dijo que 2021 todavía será un año de pandemia, pero también mostró una nota de optimismo y aseguró que no permitirá que «una lentitud injustificada, por malas razones, eche raíces».

Mientras tanto, Reino Unido, aislado en las últimas semanas por varias naciones que prohíben los viajes desde y hacia su territorio por la nueva variante del Covid-19, tuvo una víspera de Año Nuevo marcada por un nuevo récord diario, con cerca de 56.000 contagios.

Los británicos comienzan enero con el máximo nivel de riesgo en el 75% de Inglaterra, lo que implica nuevas medidas de restricción. No obstante, ya cuentan con vacunas de dos farmacéuticas distintas para enfrentar la emergencia sanitaria, tras ser el primer país del mundo en aprobar el uso de la vacuna de Pfizer/BioNTech y la de Astrazenaca/Oxford, con lo que se adelantó en la inoculación en Europa.

La brecha entre países pobres y ricos para comprar las vacunas

Un informe de The New York Times indicó que los países más desarrollados del mundo acapararon la mayor cantidad de vacunas con la firma de contratos para su adquisición durante el periodo de ensayos clínicos de varias farmacéuticas.

Las naciones más ricas apostaron por distintos planes de inmunización cuando aún no había garantía de éxito de ningún antídoto en proceso, esta situación llevó a que las potencias lograran dosis para vacunar a sus poblaciones al menos dos veces, mientras que muchos de los países menos favorecidos económicamente solo asegurarán inyecciones para aproximadamente el 20% de sus residentes.

De acuerdo con el análisis sobre los contratos de inoculación reunidos por la Universidad de Duke, UNICEF y Airfinity, empresa que analiza datos científicos, por la cantidad adquirida, Reino Unido y Estados Unidos podrían inmunizar a sus habitantes hasta cuatro veces y Canadá seis veces.

Este panorama se presenta en medio de los intentos de programas como Covax, que busca garantizar 1.000 millones de dosis para 92 países pobres y otros mil millones para naciones de ingresos medios y altos.

Pero no todas las naciones en vía de desarrollo enfrentarían una fuerte escasez. India apela a su propia capacidad para producir vacunas. El Instituto Serum, el cual tiene contratos para desarrollar grandes cantidades de las inyecciones de AstraZeneca y Novavax, le prometió la mitad de su producción al Gobierno indio.

En Latinoamérica, Argentina ha anunciado contratos con varias farmacéuticas, incluida la vacuna rusa rechazada por otros gobiernos por considerar que no cumplió con todo el proceso de verificación. Por otra parte, el millonario empresario, Carlos Slim ayudó a financiar 150 millones de dosis de las vacunas de AstraZeneca, usando instalaciones de fabricación en Argentina y México.

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