Ayer Nueva Zelanda anunció sus dos primeros casos de coronavirus tras 25 días libre del brote. El país, que se había posicionado como ejemplo modelo en la lucha contra la pandemiaanunció que se trataba de dos mujeres que habían llegado desde el Reino Unido, el país más golpeado de Europa, para asistir al funeral de su padre. Habían sido puestas en cuarentena 14 días para controlar la situación. Sin embargo hoy se supo que antes de dar positivo, se habían encontrado con varias personas. Y así se encendió la alarma.

Cuando se conoció la noticia, las autoridades habían asegurado que las mujeres viajaron desde la ciudad de Auckland hasta Wellington, casi 650 kilómetros por alrededor de ocho horas, sin detenerse ni para cargar combustible ni para ir al baño. Pero hoy el Ministerio de Salud admitió que ambas se reunieron con amigos ni bien llegaron al país. Según lo publicado por el diario The Guardiantuvieron «contacto físico limitado» con dos amigos durante un máximo de cinco minutos. Por eso, las autoridades estudian más de 300 posibles contagios.

En conferencia de prensa, la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, dijo que el permiso dado a las dos mujeres para abandonar la cuarentena antes de tiempo y trasladarse, incluso antes de realizarles el test y pese a que presentaban síntomas leves, por cuestiones compasivas (la salud de un familiar, a punto de fallecer), fue una «falla inaceptable del sistema».

Sobre la posibilidad de pedir la renuncia de su ministro de Salud, David Clark, Ardern aseguró que no está en sus planes, pese a que fue este funcionario quien declaró horas atrás que las dos neozelandesas recién llegadas del extranjero habían «hecho todo bien» y no habían puesto en riesgo a nadie. Hasta ahora desde el ministerio identificaron a 320 personas que podrían haber sido infectadas.

Si bien la mandataria lidera el país con un alto índice de popularidad, más aún por su gestión frente al brote, que dejó pocos muertos y pudo ser controlado de manera rápida en comparación con otras naciones, el gobierno anunció un cambio de estrategia para evitar un error similar en el futuro: el control de fronteras estará en manos del Ejército.

Un cambio de estrategia

Jacinda Ardern encargó la vigilancia de las fronteras al Ejército para evitar una nueva falla en la aplicación de las medidas de cuarentena. «Creo que necesitamos el rigor, la confianza y la disciplina que el ejército puede aportar», declaró.

Tras haber pasado 25 días sin contagios, Nueva Zelanda debe volver a activar todo un protocolo que pensó iba a quedar, de a poco, en el pasado. Cuando las autoridades confirmaron semanas atrás que se había recuperado el último paciente dejaron en claro que esto no significaba que la lucha había terminado, aunque sí remarcaron que el pueblo debía sentirse muy orgulloso del logro.

Antes de que se descubrieran esos dos casos importados, el ministro de Salud, había declarado que su país eliminó con éxito el Covid-19, que provocó la muerte de 22 personas en todo el archipiélago, de cinco millones de habitantes.

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