Según la resolución 4950/19 emitida por el CGE, las clases comenzarán el miércoles 6 de marzo. En base a lo anterior, es útil preguntarse cómo cambiar el chip de “modo vacaciones” a “modo clases”, y más teniendo en cuenta que los días previos involucran el feriado nacional por carnaval. Para esto la fonoaudióloga Sofía Guaita, la psicóloga Evelyn Ramos y la nutricionista Carolina Fernández hablaron con Paralelo 32.

Las profesionales nos recibieron en el espacio de salud integral Nexos (9 de Julio 138) para, en principio, hablar de la mencionada temática orientada a la escolaridad primaria. Sin embargo, aprovechamos las competencias de estas profesionales para hacer extensivo el abordaje a esa delgada línea entre la niñez y la adolescencia.

Los hábitos y la rutina

“Es importante crear hábitos que relacionen la escuela con la casa, es decir, crear tiempos y espacios donde se haga la tarea y no se la vea como un castigo. Debe haber un tiempo familiar donde los padres miren los cuadernos de los chicos y demuestren interés para que éstos noten la importancia de la educación”, comenzó Guaita.

Al mismo tiempo, continuó: “También, es bueno apelar a la lectura como un hábito y verla como algo enriquecedor y divertido. Otro punto a tener en cuenta es aprovechar el conocimiento de las docentes y que los padres generen un vínculo con ellas. El aprendizaje de los chicos es un período de trabajo en grupo que se da desde los dos lados: desde la casa y desde la escuela”.

“En mi caso particular, la conocida dislalia (o sea cuando el sonido de una letra no sale), hace que los chicos, cuando adquieren la lectoescritura, plasmen estos errores en la escritura. Entonces, si esto no se corrige, se genera como una bola de nieve”, ejemplificó la fonoaudióloga.

Por su lado, Ramos aportó: “Muchas veces los diagnósticos surgen en la escuela, es decir que no son diagnósticos de profesionales. Es fundamental que el docente pueda marcar una dificultad o algo que le llamó la atención, pero no diagnosticar o poner una etiqueta porque a veces cuesta volver de ésta. Me ha pasado que trabajando en la escuela un docente dicen los diagnósticos y los padres se asustan”. Y reiteró: “Es importante, sí, que el docente marque las dificultades que observa, pero el diagnóstico siempre corresponde al profesional de cada área”.

—Desde la psicología, ¿cómo preparamos a los chicos para volver a la rutina escolar?

Ramos: —Lo principal es esto de volver a la rutina. En vacaciones hay hábitos que se dejan a un lado, por ejemplo: la hora de dormir, la hora de levantarse, el desayuno, las comidas, etc. Es importante anticiparnos a la rutina, es decir, no comenzarla el 6 de marzo, en el inicio de clases. Siempre remarco que hay que respetar los horarios, aunque en vacaciones esto se flexibiliza. Además, hay que reivindicar el proceso de volver al colegio, que se lo vea como un momento de preparación, una nueva experiencia, un reencuentro con compañeros y, como dijo Sofía [Guaita], hacer extensivos esos hábitos al plano familiar, que no solamente sea algo del niño. Que se viva en familia el desayuno, organizar las tareas con tiempo. Es fundamental darle a la escuela el lugar de importancia que se merece.

En lo referido a la nutrición, Fernández marcó qué debe tener un buen desayuno. En este sentido, señaló que debe incorporar leche o yogur; copos de maíz, frutas secas o desecada; frutas o licuados de frutas con leche; panes o galletitas con bajo contenido graso, con dulce y queso.

En otro orden, explicó qué opciones son buenas para llevar a la escuela. Sobre esto, enumeró: fruta, sándwich de jamón, queso, lechuga y tomate, copos de maíz, barrita de cereal, pororó, entre otros.

La alimentación y el tiempo

El abuso de las tablets, teléfonos inteligentes, computadoras y demás dispositivos puede ser un problema que afecte en diferentes ámbitos. “Muchos chicos comen mirando videos en tablets u otros dispositivos y no prestan atención a lo que comen. Entonces, esto hace que no tengan un tope como para decir: «Estoy lleno, hasta acá llegué». Cuando sucede esto no se fijan en la masticación y comen desesperados porque prestan mucha atención a lo que están mirando. También puede suceder al revés, comen poco porque están prestando atención a otra cosa. La familia tiene que estar abocada en prestar atención a esos momentos donde el niño tiene que hacer tal o cual tarea”, dijo Fernández.

Luego, la nutricionista prosiguió: “A veces todo esto resulta difícil por los horarios laborales de los padres. Sin embargo, es cuestión de organizarse. Algunos chicos, desde muy pequeños, ya empiezan a cocinarse, pero un padre, la noche anterior, puede dejar algo preparado o preparado a medias para que el niño al otro día coma. Se pueden dejar en la heladera ensaladas, arroz, huevos y demás. Todo esto son hábitos que impiden que uno vaya y coma cualquier cosa”.

“No es lo mismo un niño que vaya a la escuela con la panza llena que uno que comió sólo un bizcocho. Al ir bien alimentado se tiene glucosa y ésta es fundamental para que nuestro cuerpo pueda prestar atención”, explicó. Agregado a esto, sumó que los cambios en los hábitos alimenticios hay que hacerlos de a poco para que el niño lo tome como algo brusco y pueda incorporarlo de la mejor forma.

Adolescencia y límites

Otra de las cuestiones a tener en cuenta es la prevención del bullying. A este respecto, Ramos dijo: “El otro día vi una imagen que decía: «Para el comienzo de clases, este 2019, ¿qué te parece si le hablás a ese compañero que nunca le hablaste?». Me parece que acompañar eso también es una tarea del adulto. A veces somos los adultos los que elegimos las amistades de nuestros hijos, pero es fundamental incluir a todos, sobre todo en la infancia. Lo que se instala en la infancia es más difícil de romper en la adolescencia”.

Después, referido a la adolescencia, la psicóloga continuó: “Veo un quiebre muy marcado de la primaria a la secundaria. Como que dejan de ser niños y pasan a ser mini-adultos. Entonces, hay mayor libertad, no hay horarios establecidos y demás”. Y ejemplificó: “Sé de niños que están despiertos a las doce de la noche, a la una, y es muy difícil después desinstalar ese hábito o poner nuevos límites”.

Como tema recurrente de la charla se puede remarcar la importancia del involucramiento de la familia en los hábitos y rutinas de los niños y adolescentes. “Es importante identificar y trabajar los pensamientos y las emociones que aparecen en el comienzo de clases. Hay que ponerse en el lugar de ellos, escucharlos y acompañarlos. Siempre recalco el trabajo sobre las emociones, tanto en la identificación de estás como en la capacidad de expresarlas”, reflexionó, finalmente, Ramos.

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