Por Sara Saidi (RFI).- «No nos callemos», «violación», «acoso sexual», son los hashtags más utilizados por los internautas iraníes en los últimos días. Muchas mujeres –pero también hombres– denuncian la violencia sexual que sufrieron cuando eran estudiantes o niños.

«Hablan mucho de violación, pero en esta ciudad pasan muchas cosas: violación de niños obligados a trabajar, violación durante el servicio militar, violación en el trabajo, violación de personas transgénero y muchos otros casos que no están expuestos y cuyo dolor permanece para siempre», escribe un internauta.

«Soy un chico, y no tengo muchos seguidores, sé que mi voz no será escuchada, pero cada vez que hay una historia de violación, me estremezco cuando recuerdo lo que me pasó de niño. Quiero hablar de un profesor de religión que me violó», dice otro en un largo hilo.

Este movimiento de denuncia masiva, sin precedentes en la República Islámica de Irán, recuerda las campañas de testimonios lanzadas con el hashtag #MeToo en Estados Unidos y #BalanceTonPorc en Francia.

Romper el silencio

Nombres de personalidades públicas fueron así revelados. Artistas, escritores y, especialmente, un ex librero cuyo nombre fue retomado masivamente en internet.

Según numerosos testimonios, este hombre invitaba a las estudiantes a su casa y les hacía beber alcohol antes de drogarlas y violarlas. «Hoy busqué a K.A. en Instagram y me di cuenta de que ya lo había bloqueado. Miré los mensajes privados y recordé que era el hombre del que sospechaba hace cinco años por sus mensajes. Aparentemente estaba persiguiendo a todas, por suerte lo bloqueé en ese entonces», cuenta una persona.

Otra pide que se rompa el silencio: «Dos infames violadores que se hacen llamar artistas se han unido a la facultad de artes y al grupo de teatro y han violado a muchas mujeres. No sé cómo escribirlo, pero sepan que el tiempo del silencio contra los que no se avergüenzan ha terminado. Busquen los hashtags, léanlos, retuitéenlos y no se queden callados», enfatiza.

Cuestiones legales

«Podemos ver una diferencia de actitud y una voluntad en la sociedad de escuchar a las mujeres, de ser más abiertos…», dice Tara Sepehri Far, investigadora sobre Irán en la división de Oriente Medio y África del Norte de Human Rights Watch. «Es alentador ver que incluso en ausencia de una educación formal y a pesar de todas las complicaciones legales, las mujeres se sienten lo suficientemente fuertes como para hablar y asumir el riesgo», añade.

Aún queda un largo camino por recorrer para romper el tabú por completo. Birdarzani, un grupo feminista que trabaja para concienciar a los iraníes sobre la igualdad de género y los derechos de la mujer, explica en un largo artículo las dificultades que tienen las víctimas para presentar denuncias debido a las leyes iraníes que discriminan a las mujeres: «Las mujeres que fueron atacadas por K.A. dicen que no se atrevieron a ir a las instituciones legales porque fueron a la casa de un hombre por voluntad propia y bebieron alcohol», precisa.

En efecto, las relaciones extramatrimoniales y el consumo de alcohol están prohibidos en Irán. «Cómo, en este caso, denunciar sin admitir haber bebido alcohol», se preguntan algunos.

Además, en Irán, los condenados por violación son sentenciados a muerte, lo que aumenta la carga que pesa sobre la víctima. «Si una persona denuncia a la persona que la violó, tendrá que lidiar con la familia y el sistema jurídico, pero también seguramente tendrá que condenar a alguien a muerte», comenta Tara Sepehri Far.

El poder de las redes sociales

El martes 25 de agosto, la policía de Teherán anunció el arresto de uno de los presuntos asaltantes. El general Hossein Rahimi, comandante de la policía, pidió a las víctimas que presentaran una denuncia, asegurándoles que sus identidades serían protegidas.

Es la segunda vez en unos meses que la presión ejercida por las redes sociales tiene un impacto en las decisiones del régimen: «Esto demuestra el poder de las redes sociales», se alegra Tara Sepehri Far, «pero hay que tener en cuenta que el individuo arrestado era el que más se mencionaba y el que menos conexión tenía con el gobierno. Será interesante ver si la justicia también reacciona con los que tienen un alto estatus social o que están conectados de alguna manera con el poder», matiza la especialista.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here