Victoria.– “Estos tiempos no son fáciles, la pandemia ha cambiado nuestras vidas, nuestras costumbres e idiosincrasia, nos ha enseñado a pensar en el otro, en nuestros vecinos, en nuestras familias y también en aquellos que están solos”. Subrayó el intendente Domingo Maiocco en el discurso por los 210 años de la primera misa en su Oratorio, hito que se toma como referencia para conmemorar el surgimiento de Victoria como Villa el 13 de mayo de aquel año.

Durante la mañana del miércoles se escuchó el repique de campanas desde el Templo Parroquial “Nuestra Señora de Aránzazu”, el reloj de las campanas centenarias marcaba las 09:45. Ese sonido también marcó el inicio de un momento histórico y diferente puesto que en el marco de esta pandemia internacional que nos aqueja, no se contó con los tradicionales festejos que convocan a toda nuestra comunidad.

Por el contrario, se dispuso un reducido grupo de presentes (previa confirmación de asistencia) en el segundo piso del palacio municipal, entre ellos estaban además del Jefe comunal, la Viceintendente Ana Schuth, los concejales: Franco Brassesco y Carla Almada; Jefe Departamental de Policía Comisario Mayor Omar Regondi; Jefe de Prefectura, subprefecto Marcos Maldonado Pérez; Jefe de Bomberos Voluntarios Victoria, Miguel Zapata; Director de Cultura Municipal, Luis María Andrade; el responsable del Museo “Carlos Anadón”, Claudio González y el cura párroco Presbítero Héctor Trachitte.

El discurso

Maiocco valoró el aporte de las fuertes corrientes inmigratorias, al mencionar en su alocución que fueron éstas: “Las que hicieron de nuestra tierra un verdadero crisol de razas, donde el trabajo fue el único bien común, forjando hombres y mujeres que engrandecieron nuestro rincón y la patria”.

En esta línea rescató ese espíritu en este momento bisagra de la historia de la humanidad, e instó a que tener en mente ese pasado para comenzar a imaginar nuestro futuro, “Que sin dudas será diferente al que vivíamos, pero no por ello será menos auspicioso. Debemos tomar de este momento único en nuestras vidas una verdadera enseñanza como ciudadanos de nuestra amada Victoria”, añadió.

Un poco de historia

Al igual que otras ciudades como Rosario y Paraná, Victoria no tiene fecha fundacional en lo estricto del término. ¿Qué significa esto? Ciudades del país e incluso del mundo deben este hecho a grupos de colonos que reunidos en un espacio reducido, en muchos casos lugares fortificados, diseñaron a partir de trazado urbano lo que sería el comienzo de una villa (término aplicado a la cantidad de habitantes estrictamente).

La fecha en la que llegaron a ese lugar y plantaron la primera construcción, de carácter simbólico, se considera el día fundacional, con un acta que da cuenta de esa voluntad, y de los pobladores originales, como ocurrió en Buenos Aires, Santa Fe, Concepción del Uruguay, Gualeguaychú, Nogoyá… por mencionar algunas.

A veces, la fundación es simplemente un acto administrativo, una orden o decreto a través del cual se dividieron las parcelas del terreno dedicado a la villa, para luego entregarlo a los primeros pobladores.

En Las Siete Colinas el proceso fue diferente. Tras el apaciguamiento de la región(que en muchos casos representó el genocidio de pueblos originarios — N. de R.), la zona que hoy comprende, más o menos, el departamento Victoria, especialmente su zona alta, fue poblándose por colonos provenientes en gran medida de lo que hoy es Paraná, entonces La Baxada.

Estos primeros y dispersos asentamientos obligaban a viajar a Nogoyá para concretar cualquier servicios religiosos, que en aquel entonces incluían los que hoy tiene el Registro Civil, y que por ende garantizaban derechos sucesorios y familiares, entre otros.

Su lugar de encuentro era el puerto viejo, en el Quinto Cuartel, donde comerciaban con los barcos que llegaban con mercadería y se llevaban lo que producían los colonos.

Así surgió la necesidad de establecer en la zona una villa, algo que por aquel entonces se hacía en torno a un centro religioso.  De ahí que los vecinos le encargaran a un comerciante que viajaba seguido a Buenos Aires, donde también tenía conexiones, la gestión para la concreción del oratorio. Este comerciante era Salvador Joaquín de Ezpeleta.

Sus gestiones permitieron que el 13 de mayo de 1810 se celebrara la primera misa, hito que posteriormente fue reconocido como fundacional. Paralelamente se trazaron las calles centrales alrededor de la hoy plaza San Martín, y se distribuyeron parcelas entre los vecinos de la zona.

De ahí que se conviniera, hace más de 30 años, que esta fuera reconocida como fecha fundacional.

Propuestas virtuales

Como viene sucediendo con varios eventos y actividades enmarcadas dentro de este aislamiento obligatorio, desde la Municipalidad se promovieron distintas acciones culturales virtuales para no dejar pasar esta fecha significativa para los victorienses en un acotado discurso. Tal fue el caso del Museo Anadón, que con la colaboración de la profesora Ana María Balbi, crearon un recurso multimedial (Video) sobre la figura de Ezpeleta en los primeros años del Siglo XIX que compartieron a través de la red social Facebook: (https://www.facebook.com/1655494968085577/videos/885263825286325/?t=266); y en horas de la tarde, también vía online se presentaron los músicos: Marianela Suárez, Hernán Silva y Marcelo Romero (www.facebook.com/victoriaGDA)

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