«El hecho de que haya en Latinoamérica una literatura rica, que hoy se lea, quizás se deba a las grandes tragedias que se han vivido», dijo este martes (03.12.2019) en Guatemala el escritor peruano Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura 2010, durante la presentación pública de su última novela «Tiempos recios».

La obra, que cuenta la historia detrás del golpe de Estado al expresidente Jacobo Árbenz (1951-1954), perfilado por la CIA, y el posterior asesinato de su sucesor -Carlos Castillo Armas-, con la implicación del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, se nutrió precisamente de la «trágica» y «muy dolorosa» historia guatemalteca.

Ante cientos de cientos de asistentes al Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, el autor subrayó que la realidad «dolorosa» que «para los escritores es una maravilla» la vivió en Guatemala, al que definió como uno de los países «más bellos del mundo, con la gran paradoja de ser uno de los más violentos».

De esa materia se nutren sus personajes centrales en la novela, como el «matón preferido por el ‘Generalísimo’, el coronel Jhonny Abbes García», a quien es «fantástico leerlo, pero no vivirlo», explicó.

Vargas Llosa confesó que inicialmente sólo había pensado investigar la historia de Arbez por afición y no para escribir una novela, pero la experiencia fue «riquísima y diversa».

Desinterés de EE.UU. por América latina

En «Tiempos Recios», publicada por Alfaguara, el Nobel peruano narra también las tertulias intelectuales que buscaban temas para generar cambios reales en Guatemala. «Las ideas contagian a Árbenz y hacen de él una persona muy distinta del militar promedio latinoamericano”, si bien esa visión social y la idea de reformar el país no era muy bien vista en plena guerra fría.

«Es formidable que hace 50 años hubo alguien que quiso cambiar este país y no lo dejaron. Aquí (en Guatemala) hubo una democracia, libertad, con críticas, pero de manera civilizada. Guatemala tuvo el honor de ser una especie de faro para América Latina… justificaba la idea de una democracia que quería hacer cambios, pero que fracasó por la intervención de Estados Unidos. Este fracaso trajo un desencanto en los jóvenes latinoamericanos. Eso significó 50 años de guerrilla en la región», dijo el autor.

Para Vargas Llosa esa intervención de Estados Unidos de manera directa en una democracia retrasó «medio siglo la llegada del desarrollo a América Latina».

«Hoy en día la intervención de Estados Unidos jamás hubiera sido de un golpe de Estado como fue en Guatemala. Hoy día lo que hay en Estados Unidos es un gran desinterés por América Latina”, expresó el escritor.

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