Universidades de prestigio ofrecen opciones en línea y gratis a través de plataforma digital durante pandemia

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El nuevo coronavirus cambió definitivamente la forma de aprender de muchos que tuvieron que adoptar el aprendizaje virtual como vehículo para continuar con su preparación ante los cierres generados por el COVID-19. Por ello, plataformas de aprendizaje como Coursera tomaron fuerza y ampliaron su gama de cursos y especializaciones, que van desde diseño gráfico hasta especialidades en branding o mercadeo.

Coursera ofrece en Estados Unidos y a estudiantes internacionales la oportunidad de obtener títulos y certificaciones de muchas universidades de prestigio que están dentro y fuera de EE. UU., así como de empresas reconocidas mundialmente como Google.

Recientemente, la plataforma lanzó “Learn without limits. Live with passion” o “Aprende sin límites. Vive con pasión” como parte de un convenio con Disney y Pixar en vísperas del lanzamiento de la nueva cinta ‘Soul’ y que busca inspirar a estudiantes dentro de Estados Unidos a explorar sus intereses artísticos y creativos para el desarrollo personal. Todos los cursos parte del convenio son gratis durante el mes de diciembre.

Natalia Cordero es una estudiante internacional que reside en San Francisco, uno de los estados con mayor número de contagios por coronavirus en EE.UU., y que ha formado parte de este programa en ocasiones anteriores.

Cordero explica que durante el cierre de su centro de estudios, el City College of San Francisco, en mayo pasado, encontró en los cursos en línea de Coursera una salida para sobrellevar el encierro y una forma de “avanzar en su carrera”.

Cuenta que ella formó parte del grupo de estudiantes internacionales de El Salvador que, a inicios de la pandemia, quedó “en el limbo” y varada en tierras extranjeras porque su país cerró las fronteras y la universidad, donde cursa diseño de interiores, suspendió las clases presenciales de primavera.

“Desde que todo esto comenzó tomé medidas para reducir los gastos y soportar el encierro”, pero sin amigos ni familia cercana para sobrellevar la situación, ésta era difícil; fue ahí donde navegando por la web se topó con Coursera y encontró el curso Haciendo Arquitectura certificado por IE School of Architecture & Design.

Su experiencia, que duró casi tres meses, dice que fue muy buena, sin embargo, es consciente que, si hubiera estado en su país, quizá tomar un grado en línea no hubiese sido una opción. “Acá [EE.UU.] la conexión a internet es muy buena, podía descargar material y participar sin problema, pero antes intenté hacer algo similar en El Salvador y no fue posible por la velocidad de la red y porque el acceso a mucho contenido de otras universidades no está disponible para los países de Latinoamérica o es muy caro”, explica.

Recientemente la Asociación de Estudiantes Internacionales (NAFSA por sus siglas en inglés), dijo que más de un millón de estudiantes internacionales en colegios y universidades de EE. UU., durante el año académico 2019-2020 contribuyeron con 38,7 mil millones de dólares a la economía de Estados Unidos y que esa contribución ha bajado en un 4,4 por ciento (una pérdida de 1.8 mil millones de dólares) con respecto al año académico anterior.

«Esta es la primera vez que el monto en dólares ha disminuido desde que NAFSA comenzó a calcular las contribuciones económicas de los estudiantes internacionales y sus familias a la economía de los Estados Unidos, hace más de 20 años», apuntó la institución en un comunicado de prensa.

El análisis de NAFSA tiene en cuenta el impacto de COVID-19 en la inscripción de estudiantes en la primavera de 2020 cuando las escuelas de EE. UU. trasladaron todos los cursos en línea.

¿Qué pasa con el acceso a la educación de los más jóvenes?

La experiencia de Cordero u otro profesional, sin embargo, no es comparable con la de los estudiantes más jóvenes , así lo afirma la organización no gubernamental Save the Children, la que en un estudio reciente reveló que después de casi seis meses del cierre de centros de estudio la conclusión que se puede sacar de la experiencia virtual es que nada reemplaza al profesor y a las clases presenciales.

El estudio, realizado con cerca de 25 mil familias de 37 países, arrojó que 7 de cada 10 niños “están aprendiendo poco o nada ahora que no van a la escuela”. Lo anterior obedece según el organismo a la falta de acompañamiento, lo que se refleja en el mismo estudio donde el 36 por ciento de los padres y madres indicaron que no apoyan a sus hijos con el aprendizaje en el hogar y que sus hijos no habían recibido ningún contacto de los maestros desde que cerraron sus escuelas.

Pero el impacto se vuelve más agudo en los países donde la pobreza es la constante. Cerca del 40% de los niños de hogares en situación de pobreza afirmaron necesitar apoyo con los deberes, pero que no hay quién se los proporcione.

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