La reglamentación de la ley de investigación médica y científica del uso medicinal de la planta de cannabis (nº 27.350) incorporó, en su artículo ocho, el Registro del Programa de Cannabis (REPROCANN), que permite el autocultivo de esta planta para uso medicinal. En este sentido, la neuróloga María José Navoni habló con Paralelo 32 sobre el uso médico que se le da al aceite de cannabis.

“Primero tenemos que diferenciar que existen varias especies de cannabis. La más conocida para nosotros es el cannabis sativa, pero también existe el cannabis índica y el cannabis ruderalis”, comenzó la neuróloga. “También, tenemos que saber que se puede diferenciar por partes el cannabis; una, lo que conocemos con el nombre de cáñamo, que es aquella parte que tiene hasta una concentración de 0,3 por ciento de THC y que su utilidad es para uso médico, para la alimentación y uso textil; la otra parte es la marihuana y tiene más de 0,3 porciento de THC”, continuó.

“La marihuana puede usarse de manera recreativa y, en parte, se puede completar el tratamiento de uso medicinal”, aclaró. “El cannabis tiene cannabinoides. Se describen, aproximadamente, cien cannabinoides que pueden extraerse de la planta de cannabis, pero conocemos dos principales, que son los que tienen utilidad para las personas: el THC y el CBD”, contó.

Respecto a lo anterior, detalló: “El THC (Tetrahidrocannabinol) tiene más efecto psicoactivo y actúa sobre los receptores cerebrales conocidos como CB1. Produce en el cerebro distintos tipos de impacto, de acuerdo a las zonas donde actúe. Entre lo principal que puede producir es aumentar la sensación de placer y el apetito, y favorece el sueño. También, genera efectos sobre la memoria y situaciones de concentración”.

Asimismo, añadió: “El CBD (Cannabidiol) es a lo que más importancia le damos desde el uso médico, tiene como característica no ser psicoactivo. Actúa en los receptores del sistema nervioso central que se conocen como CB2. En realidad, la función del Cannabidiol tiende más a la regulación de la homeostasis corporal, a actuar sobre los receptores del dolor y a actuar en algunos sectores específicos del cerebro, de ahí vamos a ver su uso y utilidad en el tratamiento de las epilepsias”.

Uso del cannabis

En la continuación del diálogo, la neuróloga narró que el uso del cannabis se remonta mucho antes de la era cristiana. “Hay reportes que aseguran que los sumerios utilizaban las plantas de cannabis como tratamiento para aquellos ancianos que estaban muy enfermos. Se utilizaba para tratar muchísimas cosas. También, lo usaron los egipcios, en la India, en el norte de África y en regiones del islam. Es decir, era una planta muy difundida y utilizada para el tratamiento de gente con diversos tipos de enfermedades”.

—¿Qué ocurrió, entonces, para que el uso merme?

—A partir del 1.800, para el tratamiento de lo que ya se empieza a conocer como la epilepsia, empiezan a introducirse otros fármacos. Me refiero al bromuro y los barbitúricos. Entonces, se empezó a dejar de lado el uso del cannabis. Ya no se usaba tanto el cannabis para el tratamiento de este tipo de patologías. Sin embargo, se siguió estudiando, no es que se abandonó la investigación. Recién en el año 1.978 apareció el primer clinical trial, realizado por Mechoulam y Carlini, sobre el uso del cannabis como terapia para las epilepsias refractarias.

Seguidamente, Navoni comentó que las investigaciones siguieron avanzando en la década del noventa. “En 1.990 y 1.992 continuó la investigación sobre cómo funcionaba el sistema endocannabinoide propio del cerebro. La primera evidencia de la efectividad del cannabis para el tratamiento de la epilepsia se reporta en Estados Unidos entre el año 2.014 y 2.016”, concluyó. Respecto al aval científico, explicó que hay estudios que corroboran la eficacia del tratamiento con cannabis en epilepsias refractarias como el síndrome de Dravet y el síndrome de Lennox Gastaut. No obstante, aclaró:

“Extraoficialmente, es decir sin trabajos científicos que lo avalen, hay gente que reporta mejorías en lo que tiene que ver con trastornos del sueño, dolor osteomuscular y un montón de cosas más. Lo que sí, no tenemos estudios científicos que avalen la efectividad en muchas patologías para las cuales la gente utiliza el cannabis. Esto hay que aclararlo, porque muchos creen que es una medicación que sirve para todo y hay gente que lo toma para cualquier patología, pero todavía no hay aval científico, salvo lo que ya mencioné”.

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