Crespo (Por Nora J. de Sosa)– El martes 23 de junio Tecnovo SA, segunda empresa en instalarse en nuestro Parque Industrial, cumplió 25 años. El festejo, con una semana repleta de actividades e importantes visitas internacionales, debió realizarse puertas adentro por la situación sanitaria mundial. Con la presencia del primer presidente del primer directorio de la empresa, Héctor Motta, y el actual, Juan Pablo Motta, se realizó el corte simbólico de la torta aniversario, luego distribuida en porciones entre el personal.

El C.P.N. Héctor Eberle, socio gerente general, acompañó el proceso de construcción y más adelante asumió la conducción de los destinos de la fábrica. Entrevistado por Paralelo 32 recuerda los hechos más importantes y las etapas difíciles que marcaron los 25 años de historia de la emblemática fábrica, procesadora de huevo líquido y en polvo.

“El acta fundacional de la empresa se dio el 3 de noviembre de 1992 y el primer movimiento de tierra el 3 de febrero de 1994. Vine aquí al lugar a las 7 de la mañana con Ernesto Kantlen para hacer el primer movimiento de tierra, era todo campo, estaba solo el Frigorífico Santa Isabel. A las 8:30 le llamé a Héctor Motta (NdelaR: forjador y gestor de esta industria) y le dije hoy arrancamos, veremos hasta donde llegamos. Todo un hito, era el mojón de inicio” -rememora.

“Cuando inauguramos, el 23 de junio de 1995, fue una gran satisfacción después de haber transitado todo el año 94 y parte del 95 con la construcción de nuestra planta”- dice Eberle mientras recorre fotos de esta etapa y de muchas otras que se fueron tomando en momentos puntuales para dejar registrada la historia de la manera más completa. “En el año 2005 –sigue especificando-  los socios deciden construir la planta número 2 inaugurada el 6 de noviembre de 2006. Fue un hito porque permitió ampliar la capacidad de producción y además incorporar tecnología que nos ponía al día con nuestros procesos productivos y con la posibilidad concreta de satisfacer la demanda de productos que el mercado empezaba a exigir, totalmente distintos a aquellos con los que Tecnovo inició su proceso productivo”.

Otro momento importante lo marca 2019, con la construcción de la planta Nº 3 que permitió ampliar nuevamente la capacidad de producción, incorporar nuevas tecnologías y un equipo secador de tecnología muy avanzada.

“De ese Tecnovo inicial con una capacidad de roturación 25 mil cajones mensuales, con 25 personas trabajando en la planta, haber transcurrido 25 años y contar con una fábrica con tres plantas productivas, con 80 trabajadores y una capacidad de producción de 85 mil cajones por mes, si no se hubieran podido dar todos esos pasos, hoy virtualmente no existiría”- afirma Eberle. Y explica que el producto inicialmente elaborado ya no existe dentro la línea de fabricación de la empresa. “Lo que era en su momento un producto normal –señala- pasó a ser un commoditie y tuvimos la obligación de irnos readaptando y elaborando huevo en polvo específico, yema en polvo y albúmina también específicas, y sobre todo hacer procesos que cuiden la proteína del huevo y que cumplan la funcionalidad en el producto final que cada uno de los clientes buscan para el proceso final de sus propias producciones”.

Reinventarse permanentemente y adaptarse a la realidad de los mercados que van evolucionando, fue clave en estos 25 años de vida productiva de la empresa. Otro jalón de esta industria fue la exportación. “El primer embarque que hizo Tecnovo el 3 de diciembre de 1998 fue otro hito. El primer contenedor fue embarcado con destino a Austria. Recuerdo que con Pedro Moro, en el vidrio que separaba la oficina en ese momento tuvimos mucho tiempo escrita esa fecha, porque era todo un acontecimiento”.

Por todos estos logros agradeció ““a los socios y sus familias y sobre todo al personal de la empresa y la familia por acompañarnos en estos 25 años”.

Inversiones, desafíos y dificultades

Los momentos difíciles son parte de la vida de los emprendedores. La construcción y la instalación de la fábrica requirieron una inversión que se hizo con capital aportado por los socios. “A todo proyecto uno le asigna números y tiempo. En los tiempos –reflexiona Eberle- nos ha ido muy bien en nuestros proyectos en general, pero la distorsión estaba en los números. Teníamos previsto invertir un determinado monto y tuvimos que pedir aportes adicionales a los socios para construir la planta original. Tampoco alcanzó y no veíamos posibilidad de volver a pedirles. Decidimos ir a Buenos Aires al Banco de la Nación a solicitar un crédito para terminarla –recuerda-. Nos acompañó, a Héctor Motta y a mí, el ministro de Economía de la provincia, Maximiano Blas Asensio, y nos atendió el vicepresidente del banco. Nos preguntaba quiénes éramos, porque no teníamos facturación, no habíamos empezado a producir, ni una carpeta hecha para presentarnos. Le explicamos el proyecto y finalmente nos dieron el crédito para terminar la planta. Fue difícil, pero también una satisfacción haber logrado esa confianza”.

El entrevistado reconoce como una etapa muy complicada para la empresa los años 2001/2, donde el país atravesó una crisis profunda. “Tecnovo tuvo que dejar de exportar –dice- le tuvimos que pedir a los socios un esfuerzo de aportes de capital porque ya habíamos perdido dinero con los contratos internacionales. Inyectaron recursos a la empresa y siempre cumplimos nuestros compromisos. Nos recuperamos y empalmamos con la planta Nº2”.

Dificultades presentes

Entre las actuales dificultades que Tecnovo debe afrontar, están los serios problemas para  lograr la importación de aditivos necesarios para la producción y repuestos para su equipamiento. “Es todo un tema que se viene y hará estragos”- advierte el entrevistado. Tecnovo hace más de 20 años exporta y genera dólares al país. “Ahora necesitamos importar para nuestros equipos y proceso industrial y el SIMI (Sistema Integral de Monitoreo para Importaciones) no autoriza las declaraciones juradas porque no están destinando divisas extranjeras para transferir al proveedor y concretar la operación comercial”.

Estado vs. empresas

Haciendo una mirada retrospectiva Eberle reflexiona “cuando se compara cuánto han podido sacar los socios en relación a lo que se lleva el Estado de una empresa como ésta, es infinitamente superior la porción que saca el Estado respecto de los socios, que en nuestro caso reinvirtieron permanentemente. Mirando todo este esfuerzo de 25 años de trayectoria pienso que tendríamos que lograr que el Estado se capacite para convencer a alguien que tenga dinero para que se anime a invertir, porque si hoy nadie se ocupa de convencer a que se invierta, produzca algo y se ocupe mano de obra, creo que cada vez se hará menos. Son innumerables las situaciones difíciles que hoy presenta una decisión de ese tipo, cuando lo que más necesita la provincia y el país es que alguien haga un proyecto, construya e invierta. Creo que es un trabajo urgente para hacer”.

Situación en tiempos de pandemia

¿Cómo repercute la situación sanitaria mundial en cuanto a la colocación de los productos en el mercado nacional e internacional?

– Estamos bien, somos privilegiados por ser industria alimentaria. Siempre pudimos trabajar, nunca paramos. Hay altibajos porque dentro de la industria alimentaria existen empresas que no se han puesto en marcha todavía, como los restaurantes, las que hacen comida para aviones, McDonald’s, Burger King, Subway, que tenemos entre nuestros clientes y son muy exigentes en la calidad.

También tenemos algunos clientes chicos de la industria de panadería y galletitas con serios problemas en la cadena de pagos, principalmente en la zona de distribución de Rosario y Buenos Aires. Nos han trasladado algo de ese problema pero no nos ha afectado.

Por ahora tenemos una diferencia de producción respecto del año pasado donde tuvimos un crecimiento, con una caída del 3% interanual en mayo. Estamos muy bien, pero la tendencia es que irá bajando.

En el mercado internacional pasa algo parecido porque todos nuestros clientes producen para las mismas industrias. Los clientes de Chile, Perú, Colombia, Uruguay están bajando los pedidos por una caída en los consumos. A eso se agrega que debido a que el comercio internacional está más parado no entran normalmente los barcos a la Argentina, entonces es difícil programar embarques y conseguir contenedores porque no hay suficientes y se producen dilaciones de 2 o 3 semanas. Logramos embarcar un pedido la semana pasada. También sucedió que un barco a Sudáfrica con mercadería nuestra paró en Brasil, hicieron testeo a la tripulación y el comandante y su asistente dieron positivo de Covid-19 y estuvo varado 15 días. Por lógica los productos llegaron tarde a nuestro cliente.

Se habla de un aumento en el consumo de huevo fresco, lo cual incrementó el precio y hubo varias sanciones de los organismos de control de precios. ¿Cuál es la situación que se observa respecto del abastecimiento a la industria?

– Se nota que hay faltante, pero no hemos tenido problemas porque nos manejamos con convenios de abastecimiento.

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