Victoria.- Los perros que viven en la calle son ayudados por distintas organizaciones y vecinos particulares, pero estas personas no siempre dan abasto. Aun así, hacen todo lo posible para buscarle hogar a los animales, castrarlos, alimentarlos y brindarles contención. Sin embargo, hay gente que sigue abandonando a sus mascotas y no contribuyen para mejorar la situación.

Marcos Giménez es oriundo de Concordia y hace más de un año que vive en nuestra ciudad. Además de su trabajo, es adiestrador canino y tiene un proyecto que busca solucionar la problemática de los perros que habitan en la calle.

“Estoy preparando un proyecto para hacer una guardería canina con adiestramiento”, comienza. Al mismo tiempo, añade: “Más allá de que ya existen en la ciudad, me gustaría volcarles el adiestramiento para que el día de mañana el que adopte un perro ya lo tenga adiestrado, así sea con las cosas más básicas, pero que sirva para una mejor inserción en la casa que lo adopte”.

—¿Cómo pensás realizar este proyecto y de qué se trata específicamente?

—Por supuesto que para todo se necesita recursos. Es una idea ambiciosa, porque ya el hecho de trabajar con cada uno de los perritos que se tenga en la guardería va a significar tiempo. Cada perro tiene su forma, su carácter, su conducta. En algunos casos el adiestramiento te lleva una semana, en otros, meses. La idea surgió al ver tanta cantidad de perros abandonados en la calle, entonces quiero apostar a darles una oportunidad a esos perritos y modificarles la conducta para que la gente los adopte mucho más. El trabajo que hacen algunos sin recursos es fantástico. No es culpa de los perros estar en la calle, sino de nosotros que los abandonamos.

—¿Cómo se financiaría el proyecto?

—Lo manejaría tanto a nivel municipal como privado. En la parte privada sería una guardería para aquel que se va de vacaciones y no tiene dónde dejar al perro, entonces se le brindaría un espacio de juegos, de interacción, de trabajo lúdico para que los perros estén activos todo el tiempo y que no sea un lugar donde vayan y lo pongan en un canil y lo tengan ahí. También, con recursos propios, (pero si recibimos ayuda del Estado, mejor) apostaríamos a tratar de cubrir la necesidad de los perritos callejeros, aunque es imposible sostener un proyecto de esta magnitud con recursos propios, somos gente laburante, si fuera millonario ni te menciono al Estado y me haría cargo yo”.

Cabe aclarar que el proyecto tiene dos fases; la privada, de la cual se haría cargo enteramente Giménez; y la que conlleva el rescate de perros que viven en la calle, para la cual, piensa, necesitará ayuda del Estado, si bien también aportará recursos propios.

El adiestramiento

“Es algo que en Victoria está comenzando. Muchos no conocen cómo es el trabajo. Yo realizo la modificación de conducta y trabajo todo cognitivo emocional sobre el perro con adiestramiento positivo. No hay nada agresivo, o sea que si trabajamos con perros agresivos tratamos de modificarle la conducta para que no sea así.”, explica.

“En Victoria estoy contento por los trabajos que he realizado. Sin embargo, hay que señalar que lo que siempre es necesario es que acompañe el tutor del perro al adiestramiento”, continuó.

“Es importante que el dueño esté presente en el adiestramiento, porque es el que convive con él. Como básico enseño el código de comunicación, esto quiere decir que el perro te escuche. Muchas veces uno llama al perro y éste no responde. Entonces, lo primero es que cuando llames al animal, se de vuelta enseguida. Y ahí es donde comienza el adiestramiento, porque es cuando el perro comienza a escucharte”, narra.

Por otro lado, desarrolló que también enseña cómo pasear a los animales para que éstos no tiren de la correa y otro tipo de enseñanzas para que faciliten la convivencia en el domicilio. “Nosotros no utilizamos la violencia, trabajamos con premios. Es decir, si el perro realiza la conducta que nosotros le imponemos, le otorgamos un premio. Esto puede ser un pedacito de salchicha, un poco de pollo, etc. Todo eso para incentivar al perro. Un ejemplo básico es: le damos una orden, le decimos «sentado» y si él obedece le damos el premio”, ejemplifica.

Por último, el adiestrador aclaró que a partir de los 60 a 90 días ya se puede comenzar a adiestrar a un perro. Asimismo, agregó que luego de los siete años es más difícil adiestrarlos, pero que es posible modificar ciertas conductas.

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