Crespo- Comenzó a funcionar un grupo terapéutico para pacientes oncológicos. El espacio no sólo está orientado a brindar ayuda y contención a los pacientes con cáncer. También admite la participación de familiares, amigos y acompañantes de los enfermos.
Es un espacio impulsado por la filial Crespo de Pelucas de Esperanza, complementario a la Tarde Solidaria que se realiza cada mes de septiembre. Su primer encuentro coincidió casualmente con el 19 de octubre, fecha dedicada a recordar el Día Mundial del Cáncer de Mama. El segundo encuentro está previsto para el 23 de noviembre.

La Psicología Luciana Pach junto con Loly Gassmann son las caras visibles de la iniciativa y alientan a que “si un paciente no quiere o no puede ir, puede asistir un familiar. Muchas veces tienen alguna molestia o por una sesión de quimio no están en condiciones de participar”-explican.

El interés es fomentar un lugar de encuentro para compartir lo que les pasa y encontrar el apoyo psicológico necesario. “Si bien estamos muy contentos porque se nota mucho apoyo de la familia, que es una fuente importante de contención para afrontar el tratamiento, veíamos que hacía falta el espejo del otro, de saber que no le pasa a uno solo, sino que hay más personas en la misma situación y qué mejor que te entienda alguien a quien le ocurre lo mismo”- sostiene Loly.

El objetivo es hacer un aporte más, al igual que con las pelucas, a mejorar la autoestima de los pacientes para que sus defensas se mantengan óptimas al momento de realizar los análisis previos a cada quimioterapia. “Cuando los análisis no dan con los parámetros requeridos y las defensas están bajas, los pacientes vuelven a casa y en el tratamiento de esta enfermedad los tiempos son muy importantes”.

Habrá acompañamiento de profesionales. “Intentaremos formar un dispositivo para que el paciente se sienta parte. Esto es la cohesión grupal. La enfermedad cuando nos atraviesa no solo atraviesa al paciente, sino también a la familia, a los vínculos, al trabajo, la cuestión social, la imagen corporal, la mirada del otro” – afirma la licenciada Pach.

“Hay que entender y saber que una vez detectada la enfermedad la persona nunca deja de ser oncológica –explica la profesional-. Si bien podemos decir que estamos sanados y la persona puede vivir libre de la enfermedad, tiene que estar toda su vida en un control, sabiendo que tiene la tendencia. Hay que entrar en una conciencia de que es mejor cuidarme, controlarme y prevenir después de la cirugía o el tratamiento”.

“El grupo se arma en sí mismo –agrega- nuestro compromiso es sostenerlo, estar, coordinar, llamar profesionales a medida que surjan consultas, como nutricionistas, ginecólogos, terapistas, enfermeros”.

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