Crespo- El 15 de febrero regresó a nuestra ciudad, tras cumplir un año de voluntariado en una iglesia de Alemania a través de un programa que promueve la Fundación Hora de Obrar, de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, el joven Gonzalo Müller (20). Había sido seleccionado, luego de cumplimentar una serie de requisitos y entrevistas, para integrar una delegación de 32 jóvenes que partieron de nuestro país a comienzos de febrero de 2020 para cumplir con diferentes propuestas de voluntariado en aquel país

Su destino fue una iglesia de Monchengladbach, ciudad de casi 300 mil habitantes, que queda prácticamente en el límite con Bélgica y Holanda.

Apenas llegó la delegación, el país se vio afectado severamente por la pandemia por el coronavirus y en tal situación debieron adecuarse a los cambios, valiéndole una experiencia que le dejó mucho más de lo esperado, en la tierra de sus ancestros.

Antes del regreso, el viernes 12 de febrero, se realizó un test para descartar la posibilidad de contagio con covid-19 y al llegar se debió realizar un segundo test y cumplir 7 días de cuarentena. Entrevistado por Paralelo 32, relató cómo resultó su participación en este programa de trabajos sociales que financia el Estado alemán, solventando el traslado y una retribución mínima a los voluntarios, por su tarea.

– ¿Cómo pudiste llevar adelante la experiencia, porque te fuiste con una expectativa y surgió lo de la pandemia?

– Empezó antes la pandemia en Alemania y era pleno invierno, así que se vieron muchísimos casos y habían cerrado tiendas, escuelas, instituciones públicas; sólo abrían los supermercados. Se podía salir a correr, eso estuvo permitido. Cuando empezó el verano, para junio, julio, bajaron los casos y abrieron las escuelas.

Personalmente me tocó cumplir el programa de voluntariado social en una iglesia y lo pude hacer. Trabajé normalmente con grupos de jóvenes y gente mayor durante medio año aproximadamente, cortado. Cuando surgieron muchos casos, mi tarea pasó a ser de maestranza. Cuidaba el jardín de la iglesia, pintaba, limpiaba, ordenaba. Por suerte siempre pude hacer algo y no estuve encerrado, todos los días salía a la calle.

– ¿Alguna otra rutina de ese voluntariado cambió?

– Cambiaron las condiciones de alojamiento. Iba a vivir solo en un departamento. Estuve dos semanas y se desató muy fuerte el coronavirus, entonces el pastor de la iglesia me invitó a pasar la cuarentena con su familia, conformada por la esposa, dos nenas de 8 y 10 años y la abuela. Al pasar una semana en la casa, me invitaron a quedar todo el año. Me vino muy bien estar en una familia porque soy muy familiero, me sentí muy cómodo, tenía el patio, podía interactuar con otras personas, a tres cuadras había campo y podía salir a andar en bicicleta. En mi familia, el pastor y la señora estuvieron contagiados; yo, las nenas y la abuela no, pero fueron los únicos 14 días encerrados que pasamos, en noviembre.

– ¿Qué traes de esta experiencia?

– Me dejó mucho. Me relacioné con muchas personas, conocí un área de trabajo que no conocía. Yo participaba de la iglesia, pero no era un trabajo. En Alemania aprendí a trabajar con ancianos, con jóvenes, por suerte aprendí el idioma. Me nutrí de una cultura muy diferente, cosas buenas pero también hay cosas que me gustan más de la Argentina. Logré otra familia, una segunda casa en otro lugar, me sentí súper cómodo y extraño bastante eso. No tomo en mal sentido haber sido sorprendido por la pandemia lejos de mi casa, porque era la misma situación allá que acá, con la diferencia de que allá nunca estuvimos encerrados, nos movimos con más libertad.

Ahora hay un rebrote por el invierno. Cuando volvía, los casos estaban como en la Argentina y están muy firmes con la vacunación, porque una de las vacunas se hace en Alemania. La última semana antes del regreso estaban vacunando en los asilos de ancianos que hay alrededor de la iglesia, les sobraban dosis y vacunaron a todo el equipo de trabajo de la iglesia que no eran personas de riesgo. Me preguntaron si me la quería aplicar pero no lo hice porque volvía y me iba a faltar la segunda dosis. Hubo un par de amigos que trabajaban en asilos de ancianos y los vacunaron antes, así que recibieron la segunda dosis y volvieron a la Argentina vacunados.

– ¿Hubo un recambio de grupo?

– En la Argentina hay muchos jóvenes seleccionados para ir, pero la embajada de Alemania en Buenos Aires está cerrada, entonces no les dan turno para hacerse la Visa. Igualmente hay una chica de Rosario y otra de Uruguay, que van a Alemania, pero después fácilmente 25 personas más están esperando la promesa de que en abril la embajada les de turno para completar ese trámite y poder viajar. En ese grupo hay cuatro chicas de Crespo que quedaron seleccionadas y una va al mismo lugar donde estuve yo. Gonzalo vino gratamente impresionado de la mejor calidad y estilo de vida de Alemania, pero extrañando el alma fiestera de su Argentina. Tuvo oportunidad de cumplir su sueño de conocer otros países, entre agosto y octubre del año pasado, cuando se produjo la baja de casos covid-19 en tierra europea. Visitó Holanda, Dinamarca, Polonia, República Checa, Austria, Hungría e Italia.

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