Victoria.- “El Mayor Regalo es una preciosa película sobre el perdón, con poderosas historias de reconciliación alrededor del mundo”, puede leerse en los cientos de comentarios que fueron agregándose en el sitio Web (www.elmayorregalo.com) mientras la producción recopilaba sugerencias para la particular e innovadora difusión que se hizo del film del periodista español Juan Manuel Cotelo, quien no solamente se pregunta sobre ‘¿qué final feliz queremos para nuestros espectadores?’, sino que logra evitar la dicotomía de buenos y malos a la que nos expone la cinematografía hollywoodense .

Estrenada el 9 de noviembre de 2018, Paralelo 32 pudo saber que ya se proyectó en Concepción del Uruguay, y se están haciendo las tratativas ante la productora de Cotelo (Infinito + 1) y con el Espacio INCAA para que se replique en la sala del Cine Teatro Victoria. Esta última posibilidad sería más factible a partir de 2020, dado que no es tema sencillo agregarla a la grilla anual que se organiza desde programación del instituto.

Cotelo, director de películas como La última Cima y Tierra de María, explica por qué si vale la pena hacer cine sobre la reconciliación. Y es tajante en su planteo: “Estamos ya saturados de historias en los que el final feliz es que alguien mate a alguien”, dijo a ACI Prensa ante el inminente estreno.

Por estos días, desde Paralelo 32 también arriesgamos enviarle un correo preguntándole sobre la posibilidad de su arribo a la Argentina y la proyección de la película en Victoria, y nos sorprendió gratamente su respuesta donde nos comentó que está trabajando en dos nuevos proyectos, si bien advirtió que esos compromisos no le permiten armar las valijas para una pronta visita, hecho que le ‘encantaría concretar’, precisó.

El realizador dedicó cuatro años junto a su productora para recoger testimonios en Francia, España, Irlanda, México, Colombia e incluso Ruanda, donde hace poco más de 20 años un genocidio étnico acabó con cerca de un millón de vidas.

Sobrevivientes de atentados, ex paramilitares, parejas separadas y reconciliadas. Estas y otras historias de vida son presentados con un mensaje claro: el perdón es posible y da fruto.

Sobre este punto Cotelo insiste que en el cine, “siempre está el recurso de que pones un cartel, se acabó, ‘the end’, y aquí acaba la película. Pero en la vida real, siempre que hay venganza, ni es final ni es feliz”.

Al reflexionar sobre su expectativa por aquellos que vean la película, el director advierte que se limita a ‘hacer su trabajo’ y confiar en que no sea una pérdida de tiempo, “que no se limite a entretener al espectador, que el objetivo no sea llenar butacas vacías ni estrenar en varios países. La esperanza, el deseo, que no se puede exigir a nadie, pero lo cierto es que sucede, es que el espectador reciba, a través de la pantalla, una invitación amable a amar más”.

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