Testigo presencial de la primera Copa del Mundo para la Argentina

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Ver cualquier final de un campeonato de fútbol siempre tiene ingredientes importantes, mucho más si esa final tiene que ver con un seleccionado argentino y principalmente si se trata de un mundial. En este caso no se trata de un mundial cualquiera, ni de un contexto cualquiera. El equipo argentino dirigido por César Luis Menotti, gestión que marca el inicio de un ciclo clave en la historia del fútbol argentino, por  la importancia que empezó a tener formar parte del combinado nacional en el caso de los futbolista y de los clubes, ya que anteriormente el interés de los clubes y de los propios protagonistas era muy relativo.

Para el mundial que organizaba Argentina en aquel 1978, la importancia trascendía lo deportivo ya que el contexto era por demás especial, porque se desarrollaba en el marco de una dictadura militar, con todas las connotaciones políticas y sociales  que desplegó el evento.

En este caso, Alberto Guillermo Golpe (62), contó en el programa ‘En Línea’ que se emite por 88.5 Radio Portofino, y al mismo tiempo para Paralelo 32, que “fue una experiencia única” ya que ese mismo 25 de junio (de 1978) él cumplía 18 años. “Mi padre nos había conseguido dos entradas para que fuéramos con mi hermano. Ese día fue una fiesta, mi hermano era más futbolero que yo, que era más de la música, del estudio y otras cosas. Fue un día de muchísimo frío, justo había llegado a Buenos Aires mi hermana que venía de un viaje de la Antártida y me había regalado una campera naranja, no fue una buena idea llevar ésa campera justo contra Holanda (risas), y obviamente fue un hecho muy particular también por mi cumpleaños y la posibilidad de presenciar la primera copa del mundo para Argentina”.

Cuenta además que estadio Monumental de Núñez estaba repleto, muchas banderas celeste y blancas y un marco de mucha euforia, de papelitos y alegría por el acontecimiento que se estaba viviendo, y destaca como el fútbol y principalmente la Selección siempre hermana a los argentinos. “Sinceramente fue un partidazo. Cuando llegó el primer gol de Mario Alberto Kempes al minuto ’38, fue una locura, el grito de la gente y todo el marco que se estaba viviendo. Después, casi sobre el final del partido el gol de Holanda, estaba la posibilidad del alargue y también que Fillol nos pudiera dar una alegría en los penales, pero todos queríamos obviamente que se terminara a nuestro favor en ese alargue. Por suerte apareció Kempes arrastrando defensores rivales y convirtiendo, y luego Bertoni para la alegría definitiva del 3 a 1 y la primera vuelta mundialista para los argentinos”, destaca. También reconoció que el grito de alegría de la gente tuvo muchos significados, por el contexto general que vivía el país, en plena dictadura militar con un desastre general social, político y económico que nadie desconocía. Por último, Guillermo, o ‘Willy’ como lo conocen sus amigos victorienses –oriundo de Buenos Aires, casado con una victoriense– dijo que fue una experiencia única, que ese momento hizo que se acercara definitivamente al fútbol, empujado principalmente por la pasión que tenía su hermano por este deporte.

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