Victoria.- Buscar respuestas sobre lo que significa el fenómeno Terror do corso, quizás tenga que ver con un análisis bien profundo, para explicar técnicamente qué motivaciones se suceden para movilizar semejante marea humana de 3 mil o 4 mil personas divirtiéndose disfrazados marchando, peregrinando hacia algún lugar, porque ya casi que no se sabe a qué lugar se marcha. Antes existía la motivación de recibir el farolito de colores de Raúl Pedemonte o el locutor de turno, actualmente eso ya no pasa.

Un sentimiento con origen en las siete colinas, debe y tiene que tener una respuesta desde el alma, al menos para las inquietudes de los lectores de Paralelo 32 que por éstos días viven y respiran carnaval, por eso la convocatoria a César Oberti (36), que si bien generacionalmente está bastante lejos a los fundadores de esta expresión, hace más de 20 años que forma parte de la gran marea humana que gana las calles de Victoria y que también intenta desfilar por el circuito del corso. ‘Intenta’, porque lamentablemente Terror ya no desfila con público dentro de lo que es la fiesta mayor centenaria del pueblo.

César Oberti piensa que con el espectáculo del corso o sin este, la gente que está predispuesta a pasarla bien, definitivamente lo hará, “lo pasará bien aunque llueva como muchas veces ocurre”, se adelanta.

“A veces por lluvia no se ha podido realizar el corso, pero de todos modos hemos estado en las calles, en el centro, y la gente la ha pasado bien, porque Terror es la expresión de la alegría de nuestro carnaval y la gente busca estar bien con o sin corso. Hace un tiempo largo que no nos pasa poder disfrutar el corso con público y esto es una realidad que ojalá en algún momento pueda revertirse”, expresa, pero de todas formas ha notado que la alegría de compartir ese momento sigue estando, sigue en la piel de todos aquellos que también comparten en algún lugar ‘la previa’ de la noche de fiesta. “A veces esa comienza muy temprano, en oportunidades en la playa” (risas).

Integrantes de otras expresiones que cuando terminan sus respectivos desfiles se suman a la multitud de Terror, algo que es llamativo, y César entiende que en alguna medida todos se sienten representados en esa multitud, por eso, cualquiera que está participando en otra batucada o expresión que forma parte del desfile, siente la necesidad de ir a buscar a sus amigos o familiares a Terror, “porque es el espacio popular que nos incluye a todos, que como pueden y quieren expresan sus ganas de divertirse, aunque muchos no lo entienden esto es así”, afirma.

Reconoce que muchas veces han tenido inconvenientes con algunas manifestaciones violentas; y siente que los violentos van a estar en cualquier lado, pueden estar en cualquier parte, de hecho se han sucedido inconvenientes en distintos sectores del circuito y en medio del paso del carrusel, “es producto de lo que algunos pueden ir a buscar, no es casualidad que los que estuvieron involucrados hace poco en una riña, están identificados y vienen con problemas en otros lugares, y nada tienen que ver ni con el carnaval ni con Terror”.

En cuanto al liderazgo musical, dice que hay noches que todo marcha bien y otras no tanto, “todo depende de como arrancamos y podemos hacer que suene bien, hay que comenzar con cierta calma y después ir levantando de apoco”, argumenta.

Sobre la posibilidad de que en algún momento Terror pueda abrir el carnaval; es decir ingresar antes del comienzo y no cuando ha terminado; dice que todo depende de quien conduzca la batucada, no solo desde lo musical sino también cómo movilizar a los que van detrás de los músicos; “se necesita a alguien que cumpla ese rol, en algún momento lo hacían los viejos integrantes fundadores, más acá cumplía esa función mi amigo Sebastián, estaría bueno ingresar temprano y que todo el grupo marche ordenado, pero depende de la organización del corso y también de que se reúnan referentes con los organizadores, aunque por ahora no creo que eso pase”, reflexiona, y se despide diciendo que dentro de la fiesta mayor, Terror Do Corso fue lo mejor que le pudo pasar. Agradece a la energía que le pone la gente y a ‘Mauri’ Zeballos que me regaló un instrumento que lo hizo hacer a medida.

Terror Do Corso, ese encanto que embriaga, que recibió el farolito de colores de Raúl Pedemonte, que existe, que participa del carnaval pero que ya no transita el corso, al menos el último sábado eso ya no sucedió, nadie recibió a esa multitud desbordando alegría, cantando, saltando, con los puños en alto, con instrumentos, disfraces, miles de sonrisas y corazones latiendo como en ningún otro lugar sucede. Terror, inspirador de poetas, lugar de almas bohemias, ¿alguien se preguntó qué pasará cuando ya no estés?, ¿Qué pasará cuando no se llenen las esquinas esperando tu paso, o cuando los trapos desaparezcan de las calles?… seguramente algunos ya lo deben haber pensado y desde algún lugar están alentando que eso pase.

 

(Por Julio Salinas)

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