“Tenía 14 años y me fui de la escuela, pero fue maravilloso volver a estudiar”, dice Nélida

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Por Nora de Sosa (Paralelo 32-Crespo).- Nélida tiene 43 años, fue mamá desde muy joven, de 6 hijos, y hoy es abuela de 3 nietos. El año pasado una amiga la animó a terminar la escolaridad primaria en el aula anexo de la Escuela Primaria Nº 97 “La Cautiva”, que funciona en el Centro Comunitario, y pudo completar el tercer ciclo. La agradable experiencia la alentó a cursar el secundario a parir del presente ciclo lectivo, aunque la virtualidad le complica el aprendizaje. Su caso es un claro ejemplo de los que significa la Alfabetización de Adultos, una fecha que se recuerda cada 8 de septiembre.

“Retomé la primaria después de veinte largos de años, casi treinta, por una amiga que me conectó con la maestra y volví a estudiar. Me gustó volver a aprender, buscar información, conocí un grupo hermoso que me ayudó mucho, con la maestra incluida”- dice en presencia de Juana Gómez, docente del aula anexo. Nélida trabaja de servicio doméstico, pero además es ama de casa. En 2016 fue campeona panamericana en el XIII Panamericano de Taekwon-do en el DirectTV Arena de Tortuguitas, logrando el título en la categoría Combate Damas Seniors (de 36 a 40 años). A ella le gustan el arte marcial y las disciplinas rudas como el boxeo. Actualmente está alejada de las prácticas deportivas a causa de una hernia.

“Dejé la escuela por esas rebeldías de chicos, tenía 14 años, estaba en otra, me fui de la escuela y nunca más volví hasta que una amiga me insistió que termine. Fue maravilloso volver a estudiar, volver a aprender, tomarse el tiempo y la responsabilidad para hacer las tareas”.

Entre las dificultades de su regreso al aula, el año pasado señala: “me costó mucho la matemática, porque sabía de una forma y hubo un gran cambio en estos años. Me cuesta expresarme, cuando tenía que leer se me trababan las letras por falta de práctica. Leía, siempre siguiendo con la vista, pero es diferente hacerlo en voz alta, porque en los puntos y las comas seguía de largo”-cuenta riéndose de su situación.

Así terminó la primaria y vivió un momento muy feliz el día de su graduación, acompañada por esa amiga de fierro que le transmitió fuerzas para superarse, sus hijos y sus nietos que también vivieron con mucha alegría el retorno a las aulas de Nélida. No dudó en continuar el secundario “y ahora estoy tecleando” sostiene, frente a la virtualidad que exige la pandemia. “Este año está complicado –cuenta-  es aprender sola, me cuesta mucho, de años de no hacer nada y cuesta mucho”.

Además de las dificultades que tienen todos los adultos y personas con discapacidad insertas en los programas de Alfabetización de Adultos, en su caso como en el de la gran mayoría, por el impedimento de la presencialidad en las aulas, se suma la carencia de medios tecnológicos apropiados. “No compré en su momento una computadora para que los chicos no estén con los jueguitos y ahora la computadora se necesita para poder bajar el material. Entonces cuesta, hay un solo celular y varios en casa que vamos a la escuela”. Para Nélida “se aprende distinto y mejor cuando hay un docente que explica como es y uno va escuchando y captando, que estar uno solo buscando la información y no entender nada. Necesito alguien que me lo explique de otra forma para asimilarlo, necesitamos del guía, del docente que esté explicando. También se necesita de los compañeros para estudiar, conversar. Ese momento para el adulto es importante”- remarca sobre su vida de estudiante en estos tiempos.

“Estoy agradecida haber conocido personas yendo a la escuela, logré un poco más de sabiduría y expresarme mejor, porque soy muy vergonzosa. La escuela me cambió la vida, aprendí muchas cosas y cambié mi manera de pensar”-agrega.

Ella fue  madre muy joven. Sus hijos tienen 28, 22, 18, 13 y los mellizos 11 años. “Los chicos me acompañaron mucho y se alegraban que vaya a la escuela y hasta me han ayudado. Ellos están más prácticos. Mi hija que va en segundo año me decía ‘no te voy hacer la tarea, te voy a explicar y vos la haces’, repitiendo lo mismo que hacía yo con ellos en otros tiempos”.

Educación del adulto vs. virtualidad

“En la educación de adultos –explica la docente Juana Gómez-  el primer valor que tenemos es tomar lo que ellos traen en la práctica, unirlo y compartir. Hoy en día nos falta la presencialidad, el aprender entre todos, lo que no sabe uno, sabe el otro y la docente se transforma en una guía de conocimientos que los alumnos traen para lograr esos contenidos que pide el Consejo de Educación como toda escuela”.

La docente reconoce que para los adultos la virtualidad es realmente es muy difícil. “En estos momentos para una señora que es alumna, su hija retira las actividades, trae la carpeta y me dice que es increíble cómo la mamá necesita el docente al lado, porque no se ubica”. “Los docentes –acota Gómez- estamos aprendiendo también. El único recurso que estamos usando son los juegos de copias y empezamos a utilizar, porque nos vino muy bien, el Programa de Conectividad e Impresiones para Estudiantes que ofrece la municipalidad y nuestros alumnos retiran las copias de los espacios habilitados. Zoom, Meet, no;  ni siquiera videollamada porque tenemos señoras que no saben usar el whatsaap, también jóvenes con discapacidad, adultos mayores, que no tienen manejo de herramientas tecnológicas”.

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