El sobrepeso y la obesidad infantil han crecido en forma importante a nivel mundial, sostuvo el pediatra Emanuel Oitaven, quien explicó que de acuerdo a lo publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para nuestro país el porcentaje del primero es de 31%, o lo que es lo mismo, que 3 de cada 10 chicos presenta sobrepeso. Los casos de obesidad superan el 10%, es decir 1 cada 10. “Sumando estos dos datos llegamos a 4 o más chicos por cada 10 en esta situación”. Nuestra ciudad se encuentra inmersa en esta realidad, según explicó el profesional.

Científicamente mediante una tabla se establece los kilos que debe tener un chico en función de la altura y edad.

“Lo llamativo de todo esto es que nunca es motivo de consulta de los padres, que llegan al consultorio porque el chico tiene fiebre o tos, pero en el control se comprueba que tiene exceso de peso”, señaló.

Según el profesional, el problema se produce por un desbalance entre el consumo alimenticio y el gasto energético, en consecuencia, en la pandemia este problema se exacerbó llegando a límites muy elevados, en muchos casos se trata de chicos que hace 10 meses que no salen de sus casas. Además de la escasa movilidad corporal les generan alteraciones psicológicas, como angustia y ansiedad, que hace que la ingesta de alimentos sea mucho mayor. Inclusive en muchos casos recomiendan consulta a un profesional de la especialidad para abordar esta situación.

Por otra parte hay otros aspectos que hacen que el chico tenga un exceso de peso, las madres que engordan mucho en los embarazos o con diabetes gestacional pueden incidir en el futuro de ese bebé con respecto a este problema. Desde el Estado tampoco se ayuda demasiado en las cantinas de escuelas que venden productos con muchas calorías, con lo que se aporta otro elemento negativo, Hay experiencias locales que describen un menor nivel de sobrepeso en las escuelas que cuentan con bebederos en comparación con las que se manejan sólo con kioscos. A criterio de Oitaven se deben sumar actividades recreativas y deportivas que permitan incluir a todos los chicos según sus diferentes habilidades. “La mejor actividad es la más divertida”, sostuvo.

La publicidad influye en forma notable, se ha demostrado que 1 de cada 3 anuncios, especialmente en medios de difusión masiva, promocionan gaseosas, papas fritas, cervezas y productos con alto nivel de calorías. El profesional trabaja en un centro privado de salud y en el nosocomio de Victoria, además hace guardia en un sanatorio privado de Rosario a través de Internet.

Aspectos fisiológicos

Explicó –en diálogo con Paralelo 32– que desde el punto de vista fisiológico, esta patología afecta el organismo del chico, que pueden tener hipertensión, aumento de lípidos en sangre (colesterol y triglicéridos), hígado graso, hasta pueden desencadenar una diabetes.

Además se produce un fenómeno que se denomina apnea obstructiva, significa que disminuye el ritmo respiratorio cuando duermen por ese exceso de peso y en general durante el día se lo observa cansado. Además por su autopercepción se encuentran distintos a sus pares lo que les genera problema psíquicos y también son propensos al bullying. Aparte de todo lo orgánico hay que tener en cuenta lo que el chico vive internamente”.

Desde el punto de vista médico ante la presencia de un cuadro de esta naturaleza, lo primero que se solicita es un análisis de laboratorio para conocer cómo se encuentran los valores en sangre, para detectar alteraciones.

Recomendaciones

En principio hay que observar qué come el chico y después verificar cómo lo hace, consultar sobre el tipo de actividad física que realiza, la recomendación es la caminata 45 minutos 3 veces por semana, señaló.

“Acciones como propiciar beber agua en lugar de bebidas azucaradas, llevar una fruta en lugar de golosinas a la escuela, y que ese mensaje salga de la institución es un acto a favor”. El exceso de aporte de harinas y dulces en el menú escolar y que todos los festejos finalicen en golosinas, es un mensaje contradictorio.

Los medios de comunicación especialmente, mirar televisión durante varias horas y utilizar tecnología (celulares, computadoras) favorecen el sedentarismo y también interfiere en el tiempo de descanso.

La alimentación es un acto social y el primer núcleo es la familia. Influyen los hábitos y la cultura culinaria, pero se debe evitar comer fuera de los horarios habituales, no acudir al clásico “picoteo” del chico que abre la heladera y come a cualquier hora. Ha dado buen resultado achicar el tamaño de los platos, genera saciedad al terminar de comer.

“Los chicos deben comer con agua, no pueden ser bebidas azucaradas o gaseosas, estas deben quedar para los días especiales de festejos o un domingo como un premio, pero no una regla”. Incorporar desde la temprana infancia frutas y verduras diariamente también es importante.

En definitiva, el profesional explicó que entre otras, estas son las reglas básicas a tener en cuenta para evitar los problemas de obesidad y sobrepeso en chicos. Aunque el problema es complejo para abordar, en principio recomendó que cuando los padres se encuentren con estos cuadros, cuanto antes deben consultar a un pediatra.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here