Silvina Heffel aceptó el desafío de ir por un oficio que exige sacrificios y el alejamiento de los seres queridos de forma continua

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Hernández- Silvina Heffel es concejal de Juntos por el Cambio y transportista. Su historia llegó a los medios nacionales a partir de la entrevista que dio a Maju Lozano, la paranaense, conductora del programa Todas las Tardes, que se emite por Canal 9 de Buenos Aires. Bajo el título “Mujeres al volante”, Silvina explicó en detalle la labor desarrollada durante muchos años.

Todavía emocionada por la repercusión de su historia, explicó a Paralelo 32 que, en números, son cerca de 60 las mujeres que tienen licencia de conducir camiones en la Argentina. Y en Entre Ríos alrededor de diez, o menos aún. “Hay una en María Luisa, otra en Concepción del Uruguay, también conozco chicas en Colonia Avellaneda y Diamante, por ejemplo. Son diversos los lugares”, aclaró.

Sobre el llamado de la producción del programa de Lozano, comentó a Paralelo 32, “Me contactaron del entorno de Maju e hice una nota en vivo, con la tecnología como aliada. Fue todo muy rápido, no me lo esperaba, pero salió algo lindo y que tuvo mucha repercusión”.

Allí rememoró su historia, el inicio, la pasión que heredó de su papá Hugo, o Papucho, como se lo conocía, aunque él no estuviera demasiado de acuerdo con la decisión laboral de su hija. Las charlas y “negociaciones”… que sí, que no, que podés, que no podés… pero con la llegada de la jubilación, Silvina tomó la posta que dejó su papá. Y rompió todos los estereotipos que asocian a los camiones únicamente con hombres. Aceptó el desafío de ir por un oficio que exige sacrificios y el alejamiento de los seres queridos de forma continua. Pero que también tiene sus cosas lindas.

Hoy, con el paso del tiempo, es experta en ese mundo. Sabe de mecánica y aclara que para ella “ser transportista es mucho más que viajar”. Es manejar. Pero es también arreglar problemas de todo tipo que puedan surgir en el camino.

Extrañando las rutas

Actualmente, por problemas en las cervicales que le dificultan estar muchas horas sentada, Silvina mantiene el carnet profesional y “despunta” el vicio saliendo con su compañero de vida. “Me lo encontraron el ante año pasado al problema. Me empecé a sentir mal, pero no estaba con tiempo para ir al médico, por estar mi papá enfermo. Finalmente fui a Rosario a hacerme estudios, también a Libertador San Martín a escuchar una segunda opinión, y coincidieron. Me encontraron una hernia de disco a partir de una resonancia magnética y eso trastocó mi panorama laboral”, dijo.

Una hernia de disco cervical puede provocar dolor en el cuello, que a su vez puede irradiarse al brazo, al hombro o puede provocar entumecimiento u hormigueo en el brazo o en la mano. A veces, el dolor puede ser sordo, constante y difícil de localizar. Más allá de lo formal, en lo práctico, Silvina tuvo que cambiar de vida.

Sobre el camino hecho, dice haberse sentido siempre respetada por el resto de los camioneros en sus años de transportista y plantea que nunca le costó la adaptación.

Su familia la componen cuatro hermanos. Son tres mujeres y un varón, que también se dedica al transporte desde los 18 años. Una de sus hermanas es maestra jardinera en Santa Fe y la otra vive en General Ramírez. Silvina, además, tiene una hija de 17 años que cursa actualmente 5º Año del secundario. Su mamá Emilse, de casi 62 años trabaja con Hugo en un autoservicio que armaron con él.  

El trabajo de viajar

Al describir la tarea del transportista, la edil aclara que el transporte no es un trabajo liviano, exige muchas horas arriba del camión y decisiones que van por afuera de lo “normal”, como comer solo de noche, parar al mediodía, poder seguir marchando sin que baje el sueño. De todas formas –dice- es un trabajo lindo, porque conocés muchos lugares y te llenás de experiencias y anécdotas.

Al autodefinirse, en lo profesional, se considera una buena conductora, que maneja despacio, respetando las leyes y siendo muy cuidadosa

Pero el título principal es el de madre. “Soy mamá y tengo una nena de 17 años. Me pasó de estar el Día de la Madre afuera o cumpleaños. Cuando me subía al camión, mi nena se quedaba con mis padres, siempre fue así. Ella se crió prácticamente con mis viejos. Pero siempre tuve claro que debía volver cada vez que pudiera a Hernández, porque más allá del trabajo, detrás está la familia y tenés que verla y compartir momentos con ellos también”, indicó. Hoy, cada 15 días, asiste a la sesión del Concejo Deliberante. Organiza los viajes que hace con su pareja para que no interrumpa su trabajo legislativo o sus tareas administrativas. Ese es su presente. Atrás, están los miles de kilómetros recorridos, en un trabajo un tanto inusual para las mujeres. Ese oficio es el que eligió. Y su historia es tan particular, que hasta los medios de Buenos Aires se interesaron por entrevistarla.

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