Victoria (Por Nicolas Rochi).- Fumar es perjudicial para la salud, esta advertencia que figura en los mismos paquetes de cigarrillos bajo la Ley 26.687 desde el 13 de junio de 2011, no parece detener el vicio de millones de argentinos que siguen consumiéndolo a sabiendas del mal que les provoca. Es una droga social igual que el alcohol, pero el abastecimiento tuvo un parate a cero cuando el aislamiento social y preventivo dispuesto por el gobierno nacional a partir de un DNU, obligó a las plantas productoras a cerrar para evitar cualquier propagación por contagio ante el Virus Covid 19.

44 mil al año

La 4° Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) realizada en 2018, informó que la tasa de fumadores en la Argentina descendió de un 25,1% a un 22,2% del 2013 al 2018, dando cuenta de una disminución ininterrumpida del tabaquismo en el país en los últimos 10 años. Sin embargo, los datos oficiales señalan que todavía hay 9 millones de fumadores y que cada año mueren 44.000 argentinos por el tabaco.

En nuestra ciudad, tan próxima a Rosario, esta oleada de reclamos por la falta del ‘pitillo’ no tardó en manifestarse. Fue entonces que ante la posible reactivación recorrimos algunos kioscos para saber qué pasa con el fumador cuando se encuentra con la triste noticia, y de aquellos que detrás del mostrador, se ven obligados a mencionar la negativa.

También fue curioso lo que ocurrió en el Kiosco de la Terminal, donde colgaron un cartel donde se aclara que ‘Hay cigarrillos’, se vende un paquete por persona, y con una compra mínima de 50 pesos. Camila comentó a Paralelo 32 que les llegan dos o tres cartones y en cuestión de horas se agotan. “Eso nos llevó a tomar esta decisión de la compra mínima porque para nosotros el cigarrillo no es algo que nos deje ganancia, son segundas marcas, y la mayoría importadas. Es imposible comprar primeras marcas, además las cobran con sobreprecios y no conviene desde ningún aspecto”.

Camila agregó que anteriormente se conseguían estas segundas marcas a 80 pesos aproximadamente (el atado de 20 unidades), “Hoy se está vendiendo a más del doble prácticamente porque tenemos que cobrarlos 170/180 pesos”.

— ¿Y una primera marca entonces?

— “Nos ofrecieron para vender a 250 pesos, Marlboro, desde Rosario”.

— ¿La demanda se ve resentida por el precio?

— “No. El consumidor lo paga igual, si bien comentan lo caro que está”.

Pasamos también por el kiosco de Don Barbante, donde recibimos una respuesta similar, salvo que en este caso no habían podido contactar al distribuidor para reponer mercadería.

Paola, del Kiosco La Mascota, en el otro lado de la ciudad, nos mostró los exhibidores vacíos, si bien ofrecía habanos en atado sobre el mostrador, del estilo cigarrito. Viendo este productor pensamos en el puro que históricamente comercializa José Turano (fabricante de habanos de Victoria), sin embargo éste nos respondió que no estaba fabricando por falta de materia prima.

Mientras entablábamos el diálogo con Paola, ingresó un comprador y al recibir la negativa de cigarrillos, se llevó el papel de armar y una bolsa de picadura. “Si esto sigue así vamos a terminar fumando yerba para el mate”, dijo sonriendo y cómplice de la charla que sosteníamos con la joven en el local.

El anuncio a nivel nacional de una reactivación en la fabricación nos hizo pensar que quizás el panorama se había normalizado, pero al llamar a una de las distribuidoras con sede en esta ciudad (Fa y Fa S.R.L.), Carlos Jacob nos anticipó que hasta dentro de unos 10 a 15 días aproximadamente no se espera una reactivación de la provisión, “Eso es lo que nos han mencionado desde la empresa, si bien hay una mínima entrega y casi como un goteo a grandes clientes”.

Dicen que esta detención a cero de toda la actividad no prioritaria debió alcanzar también a la industria cervecera, que ha pasado este tiempo con cierta holgura. Prueba de ello también es la continua provisión de cajones en cuanto local de bienes alimenticios se visite. Al que sonrió y le pareció una medida sin cuidado la que cerró las fábricas de cigarrillos, seguramente le habría preocupado aún más si la ley hubiera sido pareja para todos y también se cancelara esta elaboración. Salud habrían dicho los viñedos, otro mercado que, por lo visto, tampoco sintió el cimbronazo.

Por lo pronto, en cientos de hogares puede ocurrir que alguien esté pronto para arman un cigarrito, pegar la primera pitada y disponerse a destapar alguna bebida espirituosa. Otros verán en los dulces manjares su perdición a pesar que todos los días parecen decir ‘hoy empiezo la dieta’, nada es normal en este tiempo. Pero para quienes fuman, deben conformarse con los ‘puchos’ que hay.

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