¿Si el río sigue bajando nos quedaremos sin servicio de agua potable?

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Victoria.- La bajante del río  potencialmente puede complicar el suministro del servicio de agua potable, aunque por ahora no hay problemas con la toma según explicó a nuestro medio Sebastián Urigh, titular de Obras Sanitarias de la Municipalidad, quien mira día a día el comportamiento del riacho y señala que actualmente no está comprometido el sistema. A  tal efecto repararon las bombas ubicadas en  zona puerto (detrás de los galpones) lo que les permite operar hasta con nivel 0 de las marcas hidrométricas. También funciona normalmente la estructura ubicada en el pozo de toma. “El río puede experimentar una bajante de hasta dos metros y con la profundidad a la que se encuentran las bombas chupadoras pueden mantener el servicio”. Además el agua está llegando a este sector, aseguró.

Agregó que se ha producido una modificación en la composición del agua, que no es la que habitualmente se capta en el río, tiene las mismas particularidades de agua semi surgente o subterráneas que se caracterizan por tener una mayor alcalinidad. Infieren que el aporte de arroyos como el Ceibo y Manantiales, que se nutren de aguas de vertientes, son las que inciden, además de aguas surgentes en otros sectores.

También la Laguna Grande que tendría características similares, por  aportes que no provienen de caudal del Paraná propiamente dicho.

Según el funcionario, esto explica por qué, a pesar de la bajante que ha afectado a ciudades ribereñas como Rosario, en nuestra zona no ocurre. El agua llega por otra vía, desde nuestra propia provincia y no como habitualmente funciona el sistema receptando lo que recibe desde el Río Paraná.

Mediciones de la bajante

De acuerdo a la información brindada por el Instituto Nacional del Agua (INA) persiste una perspectiva al 30 de septiembre netamente desfavorable, con probabilidad cierta de extenderse en los subsiguientes cuatro meses, por lo menos, es decir, hasta enero de 2022.

Hay que remontarse a 1944 para registrar una situación peor que la actual: ese año el río marcó 1,40 metros por debajo del cero frente a Paraná, al igual que en Diamante (-1,38), Victoria (-41) y en La Paz (-1,11).

En este sentido el reporte de Prefectura indicó que el nivel del río en Victoria toco el piso histórico de “un metro”. Cabe recordar que por debajo de 2,60 se considera bajo y está dos metros y medio por debajo de la marca que registró tres meses atrás, el 13 de abril. Se espera un promedio para el mes de julio de 0,95 metros para el puerto de nuestra ciudad, 2,86 por debajo del nivel mensual promedio desde 1996 y 1,14 metros inferior al promedio de julio 2020.

Tratamiento

Las características antes descriptas no modifican en absoluto la calidad de agua que llega a la planta, aunque tienen que adaptar el tratamiento para potabilizarla. En principio son tres los productos utilizados, primero el policloruro de aluminio, que sirve para precipitar los sedimentos, el cloro que cumple una función antiséptica y la cal que permite equilibrar el PH.

Este último índice (PH) mide el nivel de alcalinidad y acidez del agua, el 7 es el neutro, por debajo de este valor aumenta el tenor acido y por encima el alcalino. El líquido llega a cada casa con el valor 7,2 a 7,4, prácticamente neutro. Esta simple explicación que hace referencia a la química del agua les ha permitido comprobar que cuando llega para el tratamiento el agua proveniente del río tiene mayor alcalinidad, que es lo que sucede con las aguas subterráneas o surgentes. El agua de arroyo tiene 8 de PH (alcalinidad) lo mismo cuando llueve mucho que asciende a  estos valores, se trata de agua más dura con más sarro. Esto se corrige,  según Urigh, simplemente con el agregado de cal de uso permitido.

¿Qué es ese color blancuzco y volátil?

Las bombas nuevas tienen una mayor potencia y generan aire comprimido en las cañerías. Cuando una persona saca agua de la canilla en un vaso por ejemplo, la misma tiene un  color blanco que desaparece en segundos, esto es debido al desprendimiento de moléculas de oxigeno del líquido que se volatilizan.

No hay riesgos de contaminación  

Explicó el funcionario –en diálogo con Paralelo 32– que no hay riesgo de contaminación del agua que se capta en el río, dicho esto a propósito de que a la altura del Quinto Cuartel vuelcan  las cañerías de las cloacas. Aseguró Urigh que toman muestras en forma permanente y no hay riesgo de que estos líquidos cloacales lleguen a la zona donde se encuentran las bombas chupadoras. “El agua escurre normalmente”, asegura Urigh. Aclaró que si se llega a producir este problema tienen formas de solucionarlo, como ocurrió el año pasado que construyeron un terraplen que impedía que el agua tomara un curso contrario a la corriente.

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