Ser maestra no es solo impartir un conocimiento teórico

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Lucia Frick y Belén Fernández se encuentran cursando los últimos años del Profesorado de Educación Primaria. Nos cuentan sobre su vocación por enseñar; los desafíos que esta profesión les presenta, y cómo se preparan para ser maestras en aulas con diversas problemáticas.

Crespo.- “Sinceramente, elegí la carrera primero porque era una de las que se dictaban en la ciudad; porque vivía en Rosario, y cuando me mude a Crespo quería poder cursar una carrera que me fuese cómoda. Y una vez que la arranqué, me re gustó. Aparte, si no te gusta no la podes hacer, no la hubiese podido seguir; pero cuando decidí cursarla no fue por vocación”, cuenta Lucia Frick, recordando sus inicios en el Profesorado de Educación Primaria que se dicta en el Instituto Sagrado Corazón.

Para Belén Fernández su vocación por la educación surgió desde finales del secundario, “Siempre supe que me sentía cómoda ejerciendo una profesión que me permitiera trabajar con chicos. Ya en las reuniones sociales y familiares, siempre me divertía entreteniendo a los pequeños jugando o charlando”.

La charla se va dando en el marco de la conmemoración del Día del Maestro el pasado 11 de septiembre; y que nos motivó a conocer la historia de estas dos jóvenes que decidieron comenzar a cursar esta carrera que las prepara para transformarse en las educadoras de nuevas generaciones.

Siguiendo con el tema, Lucia comenta que “me imaginaba que sería una carrera fácil; es común que te digan en tu entorno ‘el ser maestra es muy fácil’. Pero, no es para nada sencillo; es como cualquier carrera con sus pros y contras, donde hay momentos en que te va bien y otros en los que no. Pero lo más lindo de la carrera es el estar compartiendo momentos con los chicos en el aula, y ahí decís: esto es a lo que apunto para dedicarme en un futuro”.

Por su parte Belén agrega que “uno siempre tiene ciertas expectativas específicas de su profesión, yo esperaba que en primer año iba a ir a las escuelas, y no –menciona entre risas-. Primero te enseñan lo general, es más estudio, más carga horaria, después en los siguientes años empezas a tener contacto con el aula y la dinámica de los chicos”.

Expectativas

Lucia se encuentra cursando el tercer año “me falta un solo año y termino, la idea es recibirme y comenzar a trabajar en alguna escuela. También tengo ganas de cursar la licenciatura, que son dos años más y te permite dar clases en escuelas secundarias; que es lo que más quiero. Me veo dando clases a alumnos secundarios”.

Mientras, sobre su futuro y sueños, Belén mencionó que tiene muchas ganas de recibirse. “Me encuentro cursando el último año y quiero comenzar a trabajar, poder implementar mis ideas, compartir con otros docentes, ayudar a los niños en las distintas problemáticas que se presenten, estar con los chicos en el aula”, indicó.

La educación impacta en la formación de la persona

“La educación es fundamental, los conocimientos se enseñan para que los chicos tengan la fase y que sean ellos quienes luego puedan descubrir los procesos solos, que puedan resolver los problemas, que tengan autonomía, que sean personas críticas, que se puedan desenvolver en la vida. Antes te enseñaban los contenidos básicos y listo, ahora cambió mucho la enseñanza, se apunta a que los chicos tengan la capacidad de fundamentar sus acciones y palabras”; reflexiona Belén ante la consulta de este medio, sobre qué cambios considera se han ido gestando en la formación de los docentes, para darles a sus alumnos herramientas que les permitan afrontar un mundo tan cambiante y dinámico desde lo intelectual y funcional.

Por su parte Lucía hace alusión a que en la formación de un docente, lo que se debería tener en cuenta es “iniciar con el proceso de observación en el aula antes de cursar los dos últimos años; porque esa dinámica te permite definir si ese ambiente te es cómodo o no. Se dan muchos casos que hay chicas que al llegar al aula se encuentran con que no se sienten a gusto en el trato con los alumnos, esa convivencia que es tan necesaria para estar al frente de un aula. Las prácticas en el aula, o las observaciones que se realizan en la etapa de estudio, te permiten acceder a la dinámica y las diversas problemáticas que surgen en el aula, y es un aporte relevante en la formación de un docente saliendo de lo teórico”.

Ante el planteo expuesto por Lucía, Belén menciona que ha considerado capacitarse en talleres que aborden las emociones, la integración, lo que le permitiría “poder fortalecer mis conocimientos sobre temas que atraviesan la educación. Porque justamente, no solo es enseñar conocimientos, es estar con chicos que te cuentan desde que se les cayó su primer diente hasta los problemas que hay en su familia”.

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