Aranguren- A pocos días de que el Estado defina cuál será el aumento del Impuesto inmobiliario Rural, y mientras demuestra que “no se ocupa lo suficiente de los ciudadanos rurales”, el presidente de la Cooperativa Agrícola, Ganadera y de Servicios Públicos Aranguren Limitada (Coopar), Felipe Berruhet, advirtió que “la emergencia agropecuaria no sirve”, convocó a los funcionarios “a que vengan a las cooperativas, les vamos a decir qué nos hace falta”, y consideró que “para la mentalidad del Gobierno provincial, somos un sector del cual puede prescindir, somos esclavos modelo siglo XXI”.

Admitió que, “como de costumbre, en el sector agropecuario estamos expectantes para conocer cuánto el Estado provincial nos afectará con su aumento del Impuesto Inmobiliario. O sea, seguimos siendo el sector que pone y no recibe nada a cambio”. El dirigente señaló que circula la información que el incremento rondará el 40 por ciento. “De por si, ya el Impuesto Inmobiliario es alto y lo lamentable es que el Estado no devuelve lo que el sector aporta. O sea, lo que nosotros aportamos por los servicios que recibimos”. El tributo “afecta a la producción, devasta los bolsillos de los agropecuarios, debilita las perspectivas de crecimiento del campo a mediano y largo plazo, y mina las posibilidades de desarrollo en la provincia”.

Berruhet detalló que “las pérdidas por no tener caminos rurales en buen estado siempre resultan mayores a lo que debiéramos invertir para ponerlos en condiciones. A veces hasta las grandes cuencas agropecuarias del mundo no tienen caminos pavimentados, pero la diferencia es que esos países sí tienen caminos con transitoriedad permanente”.

Explicó que “una parte importante del Inmobiliario Rural va destinado a Vialidad, pero eso no se refleja en la infraestructura que existe en el departamento, donde tenemos una zona de Nogoyá totalmente aislada por la cantidad de badenes y puentes caídos, mientras el Estado provincial tiene el tupé de discutir cuánto nos va a aumentar”.

A Berruhet hay algo que no le cierra: “O nosotros somos un sector prescindible, que creo que lo somos, por lo menos para la conciencia política del Estado provincial, o tenemos que seguir siendo esclavos modelo siglo XXI, y trabajar sin ningún derecho para sostener al Estado. La verdad, no sé cuál, para qué, y a dónde van los ingresos. Nadie nos atiende, nadie nos recibe, nadie nos da explicaciones de qué hacen con esta plata. O sea, en ese aspecto, no tenemos calidad de ciudadanos, porque el gobernador Gustavo Bordet, se pasó dos años y medio sin atender al presidente de la cooperativa. Y resulta que hoy estamos discutiendo un exorbitante aumento del Impuesto Inmobiliario Rural”.

Otra crisis vial y van…

En 2016, el sector agropecuario padeció la crisis estructural vial más importante de los últimos 22 años, con caminos rurales que colapsaron, lo que provocó que la actividad económica pasara a ocupar un segundo plano, mientras los productores se preocupaban por la población rural, lo social, la salud y la educación. “Los productores rurales, a nuestro costo, reparamos los caminos secundarios y terciarios de la red de comunicaciones de tierra, para acceder a los escasos 135 kilómetros de asfalto con que cuenta el departamento, dejando sin arreglar badenes y alcantarillas por imposibilidad económica y técnica para efectuar esos trabajos”, evocó.

No cambió nada, en dos o tres años no se arregló nada, no se hizo nada nuevo, no se tapó un pozo. O sea, el sector agropecuario sigue lidiando con los problemas climáticos a sola suerte. Eso sí, si tenés una buena cosecha, el Estado te dice: “Ojo, una parte es mía”. Y aquí también le cabe el sayo al Gobierno Nacional, porque todos son parte. Los políticos también son responsables de la suerte del sector. No se modificó nada, estamos pensando que vamos a llegar a los 140 millones de toneladas, pero están viendo sólo el árbol.

Cambio político y cultural

Berruhet insistió en la idea de que, para el Gobierno de la provincia, el sector agropecuario “es prescindible. No importamos, no tenemos entidad, no llegamos a la calidad de ciudadano. Creo que esa es la postura en la que hoy está gran parte del sector agropecuario del departamento Nogoyá. Y sino, vamos y damos la vuelta y vemos, pero cuando llueva, no cuando está todo seco y hay sol. Al problema lo arregla el clima, pero nosotros no podemos acostumbrarnos a que los problemas de infraestructura los resuelva el clima”.

El cooperativista puso como ejemplo a Holanda, “un país agropecuario que tiene su nivel de tierra por debajo del mar, mientras en Entre Ríos no podemos resolver problemas de arroyitos, de cañadas, de badenes. En pleno siglo XXI, estamos transitando con herramientas que heredamos de nuestros bisabuelos. ¡Es lo que hay!. En mi opinión, es necesario un cambio político, un cambio cultural, un cambio para que esto tienda a solucionarse. Lamentablemente, la situación de abandono a la que nos somete el Estado, lo único que produce es desarraigo. Así, ¿quién va a ir a producir a un campo”.

 

(Fuente AIM)

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