Victoria.- A fines del año pasado se aprobó una ordenanza que comenzó a ejecutarse a principios de febrero. “Establecer un espacio reservado de estacionamiento vehicular exclusivo para el descenso/ascenso de personas que trasladen mascotas frente a las distintas clínicas veterinarias para su atención médica veterinaria y que se encuentren habilitadas por el municipio de Victoria”, reza el artículo uno de la norma.

A este respecto, ya se pintaron las líneas amarillas en frente a las clínicas veterinarias y resta colocar la cartelería indicativa de la reserva vehicular del área. No obstante, hay ciudadanos que, por más que esté delimitada la zona mediante la línea amarilla, no respetan la norma.

“Todo surgió porque entre los veterinarios estamos conectados y tenemos comunicación. Hicimos la seccional del Colegio de Veterinarios en Victoria. Esto empezó cuando se amplió el estacionamiento medido, comenzamos a notar muchas dificultades en nuestras veterinarias en cuanto a la llegada de los pacientes a la clínica”, dijo, en diálogo con Paralelo 32, la veterinaria Eva Antivero, cuya clínica se ubica en 9 de Julio 269.

“Siempre tenemos pacientes heridos, que no pueden caminar o perros muy grandes con dueños ancianos que no los pueden dominar bien. También, hay veces que los animales salen de las veterinarias recién operados o en condiciones no aptas para caminar. Entonces, se daba la situación de que los dueños salían de las veterinarias cargando sus perros y tenían que caminar dos o tres cuadras hacia sus autos”, explicó.

“En principio nos conectamos entre los veterinarios y pedimos pintar la línea amarilla. Esto no se podía porque no estaba contemplado en la ordenanza municipal. Explicamos que se debía tomar a las veterinarias como centros de salud y que se comparen con el hospital en cuanto a la necesidad de que el paciente llegue a la puerta de la clínica y pueda subir y bajar a un vehículo tranquilamente. Esto no es por la parte comercial, sino por la parte de la clínica”, desarrolló.

En este marco, la veterinaria señaló que el que se hizo cargo del reclamo fue el presidente del Concejo Deliberante, Alcides Risso. “Risso y su equipo de trabajo nos fueron asesorando para hacer una ordenanza. La línea amarilla era para otros lugares, pero no para las veterinarias”, resumió.

Seguidamente, Antivero comentó que presentaron una nota y que desde el Concejo Deliberante se preparó un proyecto de ordenanza que fue aprobado por unanimidad. “Está bueno que la gente lo sepa porque muchos ven una franja amarilla en una veterinaria y estacionan igual. Deben respetar la franja como en cualquier otro lugar”, expresó.

“Yo empecé a sentir la necesidad de un estacionamiento reservado cuando se amplió el estacionamiento medido. A partir de que se puso en vigencia, acá fue imposible estacionar [el local está ubicado en 9 de Julio 269]. Entonces empecé a tener el problema de los dueños que llegaban haciendo equilibrio con los perros. Una vez hicimos una cirugía intestinal en un perro gordito y el dueño tuvo que hacer dos cuadras balanceándose con el perro dormido”, narró.

El artículo dos de la ordenanza establece: “El Departamento Ejecutivo, a través del área que corresponda, demarcará el espacio debiendo colocar un cartel indicativo de la reserva vehicular del área, además del número de ordenanza municipal que da origen al mismo”. Sólo resta la colocación de los carteles. Asimismo, los ciudadanos ya deben habituarse a esta norma.

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