El comunicado que SADAIC emitió el viernes en su sitio web, anticipando la implementación de un arancel sobre eventos en vivo o diferidos que se produzcan en las redes sociales y otras plataformas digitales, generó repudio por parte de músicos, productores y diferentes actores de la industria de la música que se ven afectados por el impacto de la cuarentena en los espectáculos en vivo.

Entre las distintas pasiones y confusiones que se dispararon a partir del anuncio, la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de la Música explicó que busca ir tras aquellos shows que tengan una entrada o admisión paga, como también los que sean bajo suscripción o auspiciados por una marca. La decisión se consumó con el surgimiento de distintos eventos masivos digitales como el Quilmes Rock: a ese proyecto virtual, que se realizó el 9 y 10 de mayo, se le cobró un canon considerando que una compañía de consumo masivo (local o regional) hizo uso de música, tomando un espectáculo como plataforma de venta o promoción de un producto. «Lo único que no estaba contemplado en el acuerdo era la parte de autor y compositor, que a veces puede ser el mismo intérprete y muchas veces no», explica Víctor Yunes, vicedirector general de SADAIC.

El problema que enfrenta esta modalidad es que mientras en un evento físico es posible hacer un reporte de la cantidad exacta de tickets cortados, en el universo online las visualizaciones oscilan durante todo el show. Y pese a que la tarea de extraer un reporte del volumen real de espectadores se vuelve algo complicado, SADAIC le pide a los productores del evento que notifiquen cuántos asistentes tuvo. «Si no tenemos información sobre el evento, habría probablemente que aplicar una entrada por analogía», dice Ocampo, sobre el proporcional que podrían cobrar a los organizadores. «Soy totalmente consciente de las limitaciones que tiene esto, porque en el mundo digital la gente entra y sale, no es como cuando uno ve un show en River».

Tomar un valor por analogía no es un método riguroso. Se realiza de manera comparativa para determinar un número de forma rápida y muchas veces «a ojo» o por experiencia: estimando otras obras o eventos similares como punto de partida, se establece un rango de proporción a la magnitud del evento. De ocurrir una situación como la del Movistar Fri Music, que computó alrededor de 2 millones de espectadores, se tomaría como base de recaudación otro evento que, según SADAIC, sea de características similares, porque afirman que basarse en una aplicación del arancel sobre la cifra de 2 millones «no tiene sentido y sería impagable».

A pesar de que en un principio se entendió que los live gratuitos vía Instagram, Facebook o Youtube sí iban a estar contemplados, desde SADAIC aseguran que esta medida no alcanza a los shows que no cobren entrada. Pero sí toma otra dimensión cuando hay una marca involucrada.

Ante esto la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (Sadaic) aclaró hoy que quienes pagarán el nuevo impuesto del 12 por ciento por derechos de propiedad intelectual a las transmisiones por streaming de recitales y festivales musicales serán las plataformas y las empresas que monten recitales o festivales en esa modalidad.

«Sí deben pagar derechos de autor, aquellos que soliciten un pago a quienes deseen ver el evento musical, o quienes tengan como auspiciantes, marcas comerciales o similares como forma de publicidad y/o promoción entre otros conceptos, sean los programas en vivo o pregrabados», anunció Sadaic en un comunicado difundido hoy con el que intenta cerrar una polémica que se generó durante el pasado fin de semana.

El viernes Sadaic anunció que teniendo en cuenta que los conciertos por streaming es la modalidad que se masificó por las restricciones debido a la pandemia de coronavirus, iba a cobrar un impuesto del 12 por ciento en cada evento, lo que significaba 250.000 pesos en casos de que se trate de un recital o festival en el que haya involucrada una marca o una institución.

Ese monto se elevaría a 400.000 en caso de que la transmisión se realice en simultáneo con otro medio de comunicación, como la televisión o la radio.

Esta decisión inicial generó el repudio de muchos músicos y reavivó la polémica en torno a la eficiencia del trabajo de la conducción de Sadaic, cuyos integrantes también resultaron cuestionados.

La crítica se fundaba en que los músicos aparecían como quienes pagarían 250 mil o 400 mil pesos por dar un concierto de streaming, una modalidad utilizada mayoritariamente por los artistas independientes y autogestionados.

Las autoridades del Instituto Nacional de la Música (INAMU) y los directivos de la Asociación Civil de Managers Musicales Argentinos (Acmma) fueron los primeros que se movilizaron y habían logrado una reunión con las autoridades de Sadaic, prevista para mañana.

La corrección de Sadaic ahora sí apunta a las empresas de telefonía, gaseosas o plataformas que organizaron festivales benéficos en las últimas semanas en la modalidad streaming.

En su comunicado de hoy, Sadaic le habla directamente a sus asociados cuando indica: «Usted No debe pagar derechos de autor por subir obras musicales a la web vía YouTube, Facebook o Instagram para difusión, promoción y ejecución pública como autor, compositor o intérprete».

 

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