Lo que se sigue viendo en gran parte de la extensión del Delta del Paraná es impresionante, colosal, el fuego avanza de norte a sur en estos días, guiado por la dirección del viento, y sus chispas pasan –en altura- por encima de arroyos y también de la única ruta que atraviesa ese humedal, en el Departamento Victoria, en una extensión de 62 kilómetros uniendo ambas orillas.

En Buenos Aires dicen que se invierten 2 millones de pesos diarios en apagar el fuego, pero aquí, en el citado Departamento y a lo largo de la autovía, se ve a lo sumo una brigada de 5 bomberos de Victoria tirando agua con recursos propios. Y en otros focos… nadie. Más un avión hidrante que hace lo que puede buscando el agua desde mucha distancia.

La sequía es una especie de epidemia por estos días en la Argentina y como consecuencia los incendios ya no son un problema en todo el Delta sino que lo padecen también provincias como Córdoba y Santa Fe.

Un viajero posteó esta mañana, a las 8:59: “Hace más o menos una hora y media, o dos, el fuego avanza para el lado del Paraná viejo/Charigüé. No hay nada ni nadie trabajando para pararlo y les puedo asegurar que una cosa es contarlo y otra verlo. Sebastián es testigo de que desde el mediodia estamos pidiendo que le avisen a la gente que vive ahí, porque si el fuego pasa de la ruta hacia el sur, ¡agarrate! Bueno…ya pasó y avanza

“Recién llego a casa, una vez que dejaron pasar a los que estábamos del otro lado del Paranacito. La ruta está cortada por la Policía, no sé hasta cuando, hay una tremenda fila de camiones en el peaje y antes de subir al puente.

“Se los conté súper resumido, yo estoy seguro que ayer, con una brigada de gente de 30/40 personas más o menos equipadas, esto se podría haber parado. Hoy está trabajando una camioneta y el camión de los Bomberos Voluntarios de Victoria, a lo sumo 5 personas, más el avión hidrante que tiene que ir y venir desde Alvear. Del lado de lo que podría haber aportado Santa Fe, no hay un solo bombero y ni siquiera un camión cisterna con agua.

En otra parte este testigo presencial dice “los frigoríficos a sus anchas, yo no me explico qué están sacando”. Esta pérdida de los isleños teniendo que sacar hacienda sin terminar (ni cerca), no solo porque arrasa el fuego, también porque los animales “no comen cenizas” como dijo un productor enojado porque se culpa del fuego a los propietarios de esos campos, demuestra que difícilmente pueden ser los autores de las quemas fuera de tiempo. Los que hoy sacan tienen que malvender.

“El fuego vuela de un lado a otro de la banquina y se prende el pasto como si fuera nafta “, dice en otro párrafo de su extenso mensaje de Whatsapp a alguno de sus contactos, de donde siguió circulando, y relata episodios asombrosos cuando observa que donde se hallaba estacionado el fuego llegó hasta cerca de la banquina y en ese momento se encendió un nuevo foco a cien metros de allí sobre el otro lado de la ruta. Ese es el poder de propagación del fuego sobre materia seca y un poco de viento.

Una avioneta y no más de 5 bomberos, de los cuales efectivamente sólo dos tiraban agua con una manguera hoy por la mañana. No nos apresuremos a juzgar porque habría que ver en qué otros puntos de la enorme superficie de islas se está trabajando, y que de verificar si los dos millones de pesos diarios están siendo usados realmente para apagar este fuego devorador de inmensidades, se ocupen quienes deben ocuparse.

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