¿Qué rol juega la seguridad privada en un evento social?
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Walter Arapey explica cómo es el trabajo en cumpleaños de 15 o casamientos, boliches y propuestas masivas • La importancia de la discreción y por qué el 90% de los casos se resuelve sin violencia alguna, dejando atrás los tiempos de ‘patovicas’.
Crespo- Dice un viejo refrán que un evento exitoso se recuerda por la fiesta; pero un evento mal cuidado se recuerda por el incidente. ‘Colados’ que arruinan un casamiento, una pelea en ‘la barra’, un robo en el estacionamiento, una evacuación caótica: la mayoría de esos problemas pueden ser previsibles y resolverse con una cobertura de seguridad bien dimensionada.
El trabajo del personal de seguridad en un cumpleaños de 15 o casamiento, aunque también en boliches y eventos masivos, se ha vuelto una acción cada más vez más común. Son muchas familias las que definen su contratación, entendiendo que su función es importante para garantizar el orden, controlar el ingreso y proteger a los invitados de cualquier situación compleja que pueda ocurrir.
Funciones
Walter Arapey es uno de los hombres que cumple esa función en la zona. Vive en Crespo, pero trabaja en toda la región. Los sábados de tarde en el Complejo La Red, con su tradicional torneo de fútbol libre. Y por las noches, en eventos sociales o boliches, de acuerdo adonde lo van contratando junto a su personal, disponible en caso de ser necesario.
“Trabajo en Crespo desde 2011, pasando por lugares como Kraken, For Ever, Diba, Pasaporte, Harrison, El Bar de Juan, Arizona, Tokio, Sotavento, La Jungla de Diamante, eventos deportivos como La Red, con quienes estamos desde el inicio, hace ya seis años”, remarcó a Paralelo 32.
En relación a cómo manejan la lista de invitados para evitar "colados" o personas no deseadas, explicó que “La lista se respeta a rajatabla, si una persona no figura se le hace saber que no está invitado y lo invitamos a retirarse del lugar”.
En relación a la proporción recomendada de guardias por número de asistentes, destacó que “En un evento familiar eso no se tiene en cuenta, pero en un evento privado o boliche lo recomendable es un personal de prevención cada 80 o máximo 100 personas. Esa persona, además, está preparada para socorrer en caso de necesidad, sea con primeros auxilios o incluso RCP”.
“Siempre, antes de iniciar, se hace un reconocimiento del lugar, evaluando rutas de escape o salidas de emergencia en caso de necesidad. Es vital el conocimiento de estos puntos para un caso de emergencia, sobre todo en boliches con gran afluencia de público”, dijo.
“Por suerte tanto en Crespo como en la zona el trato con la policía es cordial, trabajamos en conjunto, cada uno en su sector. Lo mismo con el personal de ambulancia y de salud que concurra”, agregó.
A tener en cuenta
El personal de acceso es la primera cara del evento. Por eso se piden perfiles con buen trato y manejo verbal de conflictos. El 90% de las situaciones actualmente se desactivan hablando. El «patovica» que resolvía a los empujones es exactamente lo que una empresa profesional ya no ofrece.
En relación a las funciones aparece, por ejemplo, el control de accesos, verificando la lista de invitados, impidiendo el paso a personas no autorizadas y regulando el flujo en la entrada.
Se suman tareas de supervisión y prevención, recorriendo instalaciones (salón, perímetro y zona de estacionamiento) para detectar situaciones de riesgo o conflictos entre los asistentes.
Y, lógicamente, se suma la gestión de la convivencia, manteniendo una presencia discreta pero firme, previniendo excesos con el consumo de alcohol o conductas disruptivas.
La consigna es la discreción
En eventos sociales, la consigna es la discreción. Nadie quiere una fiesta ‘militarizada’. Un esquema típico para un salón de fiestas incluye un puesto en el acceso con la lista de invitados, que además recibe ‘con buena onda’: es parte de la experiencia.
Se hace además la cobertura del estacionamiento y en caso de ser necesario el cuidado puntual de la mesa de regalos y sobres, evitando algún robo oportunista. Por supuesto también hay que prestar atención a los excesos con el alcohol, interviniendo con tacto, idealmente coordinando con la familia antes de que la situación escale, logrando así que la familia deje de ser la «seguridad» de su propia fiesta y permitiendo a los anfitriones hacer lo único que deberían hacer: disfrutar.

