Producción de bitcoins: Un complejo de 5.000 m2 consume la misma electricidad de 20.000 hogares de clase media

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Cuando los españoles fundaron la ciudad de Villarrica, en el siglo XVI en Paraguay, esperaban encontrar abundantes cantidades de oro. Pero el oro nunca apareció. Ahora, 450 años después, lo que produce Villarrica son bitcoins.

Emmanuel Friedman es un empresario local de Villarrica que junto con sus socios internacionales opera cerca de 10.000 máquinas de cómputo para hacer criptominería, es decir, generar monedas electrónicas, como bitcoins.

¿Cómo funciona? Las máquinas se dedican las 24 horas del día a resolver complejos procesos informáticos para validar transacciones de la red Bitcoin. Por esta actividad, criptomineros como Friedman reciben como recompensa fracciones de bitcoin. Entre más máquinas con alta potencia de cómputo se usen, mayores serán sus ingresos, pero también el costo de la electricidad, principal insumo de la criptominería. ”Es una nueva forma de tener un ingreso extra para todos los paraguayos transformando la energía en un activo”, explica Friedmann.

El gasto de energía del complejo de criptominería de Friedman equivale al consumo de 20.000 hogares de clase media. Se estima que entre mineros industriales y personas que hacen criptominería en sus casas, existen 30.000 máquinas en Villarrica. “Hoy temenos ya empresas suizas, canadienses y brasileras en la ciudad haciendo minería,” asegura Friedman.



Criptominería a bajo costo

CLYFSA, la empresa privada que distribuye la electricidad en Villarrica, lleva 5 años comprando energía a un precio por debajo del costo de producción, según reporta la Administración Nacional de Energía, ANDE.

En 2021, CLYFSA le pagó a la ANDE una tarifa antigua de USD 23,84 megavatio /hora, mientras que el resto de los paraguayos pagaron USD 41,98 por megavatio/ hora. Un amparo judicial le impide a la ANDE actualizarle la tarifa a CLYFSA.

Según ANDE, la tarifa de energía a la que accede la minería de Villarrica está por debajo del costo de producción, lo que se convierte “en un subsidio otorgado por todo el pueblo paraguayo”, aseguró la empresa en un documento publicado en su portal web.

”Esto significa que los demás usuarios tenemos que pagar esa diferencia… bien sea en nuestra factura de luz o en una peor calidad del servicio porque no se puedan hacer las inversiones necesarias”, asegura la exviceministra de Minas y Energía de Paraguay, Mercedes Canese, quien observa con preocupación la creciente fiebre criptominera.

El desplome del precio del bitcoin de 61.000 dólares a cerca de 20.000 en promedio en menos de un año desestimuló la criptominería en países en donde el costo de la energía ha sido impactado por los altos precios del gas y el petróleo.​
Paraguay es un país que genera el 100 % de la electricidad de sus hidroeléctricas binacionales: la represa de Itaipú, en asocio con Brasil, y Yacyretá, en alianza con Argentina. Cerca del 60 % de la energía que le corresponde a Paraguay no se consume en el país. El excedente se exporta a Brasil y Argentina.

Criptomineros: “Hay que aprovechar la energía excedente”

Juan José Benítez fue de los primeros criptomineros de Paraguay y tiene su propia planta de minería en la capital, Asunción. Benítez es una de las voces más visibles que promueven la regulación de esta actividad como una industria y promover la llegada de capitales extranjeros. “Aprovechar la energía excedente que tenemos. Paraguay tiene muchísima (…) Tenemos energía hidroeléctrica que es renovable, que es verde, que es todo lo que digamos cualquier inversor de bitcoin estaría buscando en este momento,” aseguró Benítez.

El argumento de los mineros es que Paraguay recibiría mayores ingresos a través de criptominería que exportando la energía excedente. “Paraguay lo que más tiene es energía, y encima energía que no se usa. Entonces, en vez de que Paraguay le regale a Brasil siempre la energía a precios irrisorios, esta es una muy buena oportunidad (…) para todos de vender la energía a las grandes empresas mineras que vienen a invertir en Paraguay, para hacer una nueva forma de hacer activos”, sostiene Emmanuel Friedmann.

El argumento de los criptomineros no lo comparte la exviceministra de Energía, Mercedes Canese. No queremos “que vengan empresas que consuman muchísima energía, además a un precio subsidiado, y que ese tipo de inversiones no generen empleo. Diferente es quizás subsidiarle a un sector que sí genera un bienestar general, como el transporte público, o una industria que no sea electro intensiva, sino empleo intensiva”.

La minería de bitcoin consume tanta energía como un país

La huella ambiental del bitcoin

El uso de electricidad proveniente de combustibles fósiles para “minar” bitcoins, es una de las grandes críticas a la critpominería a nivel global. China prohibió en 2021 la criptominería. Temporalmente se redujo la actividad, pero nuevamente está creciendo. Aunque Paraguay es un país atractivo para la minería de bitcoin, su participación a nivel global es apenas del 0.15%.



El bitcoin en el mundo

Aunque la energía eléctrica que produce Paraguay es totalmente limpia, y ese es el argumento de los criptomineros locales para defender su actividad y atraer inversionistas extranjeros, la exviceministra Canese considera que si se deja de enviar la energía eléctrica excedente de Paraguay a Brasil y Argentina, para darle prioridad a las criptomineras, esos países posiblemente tendrían que buscar fuentes alternativas, como derivados del petróleo. “Entonces el gas de efecto invernadero no se genera en Paraguay, pero se generará en Brasil o Argentina y el efecto del cambio climático es global”, asegura Canese.

La disponibilidad de energía hidráulica que tiene Paraguay será copada a partir del año 2030, según lo estima la empresa binancional ITAIPU, que genera energía del río Paraná. La fuerte sequía que afecta la cuenca del Paraná ha reducido los niveles de producción de energía hidráulica. Ha caído en un 36 % desde 2016, cuando ITAIPU tuvo su mejor año de generación.

Aunque Paraguay tiene excedentes de energía eléctrica, al menos el 23% de los hogares paraguayos aún dependen del consumo de leña para cocinar, según la última Encuesta Permanente de Hogares de 2018. En las zonas rurales, el consumo de leña para uso doméstico alcanza el 52 %.

“Estamos hablando de brindar energía concentrada a la [criptominería] cuando tenemos a 50 kilómetros de Asunción lugares donde no hay un tendido eléctrico. Los vecinos se tienen que organizar para montar una columna de energía y son los propios vecinos los que tienen que asumir el costo a una tarifa energética 4 o 5 veces mayor que la que pagaría un criptominero en Villarrica”, asegura Leonardo Gómez, de la Asociación de Tecnología, Educación, Desarrollo, Investigación y Comunicación TEDIC, organización que le ha hecho seguimiento al desarrollo de la criptominería en Paraguay.

Veto del gobierno a la criptominería

En julio, el Senado de Paraguay aprobó una ley que regulaba la criptominería, sin embargo, el gobierno del presidente de Paraguay Mario Abdo Benítez vetó la ley y la devolvió al Congreso. En el decreto de veto se argumenta que la criptominería “no genera un valor agregado”, se caracteriza por “su alto consumo de energía eléctrica… y escasa utilización de mano de obra”. El gobierno considera que las exportaciones industriales del país están creciendo, y estima que, en un periodo de cinco años, la industria va a requerir la energía disponible. “Si Paraguay quiere intensificar hoy día la criptominería, en los próximos cuatro años se verá forzada a importar energía eléctrica”, asegura el decreto.

El veto del gobierno de Paraguay a la criptominería alivia a quienes tienen dudas sobre las implicaciones de equiparar la crioptominería a una industria regular. Sin embargo, los criptomineros de Villarrica seguirán beneficiándose de una energía de bajo costo que de alguna manera terminan pagando todos los paraguayos.

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