Preocupa a los jóvenes la temática del suicidio

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Victoria.- Desde hace tiempo en nuestra ciudad se está insistiendo en la visibilización de la temática; ocurrió puntualmente en la última Semana de la Juventud donde en el concurso de videos que formaron parte de la grilla de actividades, los jóvenes dieron cuenta de su preocupación.

En esa oportunidad, fue el área de Prensa Municipal, a través de Gerardo Gómez, quien decidió contactar al grupo de prevención del suicidio local para brindar una charla sobre Sensibilización y Concientización para la Prevención del Suicidio Adolescente, y se avanzó en el diálogo con la psicóloga paranaense Paula Martínez, quién además destacó la participación que está teniendo el grupo nogoyaense denominado Sanamente.

Paralelo 32 pudo dialogar con Martínez, recuperando algunos lineamientos y la forma de abordaje que, remarcó, siempre mantiene en estos encuentros. “Cuando hablamos de prevención, hay que trabajar con los factores protectores. Y una de las cosas en las que más hay que insistir, es en la cuestión de pedir ayuda. Repetirlo, porque siempre hay alguien que puede intervenir, y los adultos no pueden hacer oídos sordos en este abordaje. Hoy tenemos una gran incomprensión adulta, las charlas tienen que ser para ellos”.

Los factores de riesgo como las adicciones, el acoso escolar y la comunicación en la familia están dentro de este abordaje —continuó la profesional que además dicta capacitaciones al personal de las fuerzas de seguridad, y tiene el cargo de comisario principal dentro de la Policía de Entre Ríos—, pero la forma de crear conciencia es desde la divulgación de la importancia del acompañamiento, la escucha atenta, y de nuevo en esto los adultos deben ejercer ese rol con preponderancia. “Padres muy rígidos o muy cerrados con los que esos jóvenes no pueden hablar, y donde los primeros piensan que favorecen el diálogo pero no lo hacen”.

Mitos

Martínez añadió que otra cuestión a trabajar marcadamente son precisamente los mitos del suicidio, y poder corrernos de ese lugar para poder ayudar. “Por ejemplo: el que lo dice no lo hace. Y nos encontramos con alguien que le cuenta a una persona que está muy mal, pero de la mano de esto, hay quienes piensan en otro mito que es: lo hace para llamar la atención”. La gravedad se presenta porque podemos estar ante una situación de riesgo, y no lo ayudamos porque lo pone en palabras.

En este rango de valoraciones como mitológicas, la psicóloga dice que algunos piensan que el suicidio es tarea de Salud Mental, “cuando en realidad las personas circulan en una comunidad, cuando en realidad cualquiera de nosotros puede detectar una persona que está en riesgo y ayudarla”.

Aumento o visibilización

— ¿Hay más casos, o se conocen más casos?

— “Diría que pasa lo mismo que con la violencia; estamos empezando a ver que están sucediendo cosas, visibilizando el problema, ya no lo escondemos debajo de la alfombra sino que se habla de la temática en varios ámbitos”.

Martínez dijo que el hecho de ‘pedir ayuda’ va a la cuestión de “yo no tengo que poder con todo solo/a. Y más allá de un número dónde llamar, poder hablar con personas cercanas, animarme a decirle a mi amigo/a que me pasa algo. En ese sentido, trabajamos en lo que sí tenemos, más allá que se necesitan cambios, no hay que quedarse en la queja”.

En este planteo, también se incluye como factor de riesgo la adicción al juego, en todas sus facetas, y que no termina de importarle a quienes piensan que es ‘un problema del otro’, “que se arregle, ¡¿por qué no aprender a controlarse?! A mí no me pasa…”, solemos escuchar en estos casos, y añade: “tenemos que empezar a ser menos egoístas y ocuparnos más de los demás, somos un todo complejo, no seres que vivimos aislados, podemos ejercer también la virtud de la solidaridad. Valorar el dolor ajeno, no se lo puedo quitar pero debo entender que a ese otro le duela algo que a mí no me alcanza o afecta, ¡no es una boludez!”.

Pandemia y redes sociales

Los jóvenes en este período de pandemia “no la pasaron bien”, amplió la profesional, y remarcó que “el grupo de adultos no acompañó demasiado; deberían haber tenido otra actitud hacia ellos, estar disponible emocionalmente, no alcanza con estar físicamente. Muchas veces hay adultos que están esperando que los pibes tengan consideración hacia ellos, es ahí donde pierden su lugar. Con los padres ocurre lo mismo: ‘no me hagas hacer mala sangre que se me sube la presión’, les llegan a decir… sos el padre, no le vengas con estos planteos a tu hijo, a vos te corresponde hacerte cargo de tu salud. Esto se repitió también en las cuestiones escolares”.

Respecto de cómo impacto esto en las redes sociales, Martínez dijo: “los chicos viven en las redes, son su hábitat, entonces no les puedo estar cuestionando ese lugar: comparten cuando están bien, si están mal, al empezar una relación o finalizarla. Por eso como adultos tenemos que estar presentes en las redes, entender su alcance, porque todo aquello que no logramos entender nos parece que es un desastre. Hoy las redes son las formas de ver cómo están emocionalmente y estar en contacto para acompañarlos. Insisto: los que deben acomodarse, en vez de estar criticando, como hacen siempre, son los adultos”.

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