¿Porqué no aprenden los niños y adolescentes?

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(Por Vanesa Bolenberg).- ¿Son vagos y desagradecidos? ¿Son malos acaso? ¿Les falta CI? La realidad es que las razones son múltiples y simplificar en una expresión atenta contra la complejidad del acto de aprender en el ser humano. Sólo se aprende si este proceso se asocia a una emoción (agradable y/o desagradable, porque de los errores también se aprende), con tiempo y espacio para hacerlo. De base está nuestro equipamiento neuronal. Pero es la base, y ella en todos los aspectos es expandible por el entorno (o se ve afectada por este).

Cuando algo de esto se ve comprometido, nuestra capacidad de aprender también lo está.

Así por ejemplo…

– La falta de confianza, conexión y presencia de los progenitores o referentes afecta y compromete los procesos de aprendizaje, generando inseguridad y bajo concepto de si mismo en los chicos.

– Si quien educa imparte su enseñanza sin afecto compromete el proceso de incorporación cuasi nutricio del conocimiento. No hay peor que la furia o la indeferencia de la mirada materna al alimentar. Misma situación ocurre al incorporar los saberes.

Otras situaciones extremas como…

– cuando se atraviesa una situación de duelo un chico se encuentra afectivamente replegado hacia si mismo por la medida del dolor sentido hacia quien no está y hacia esa parte de si mismo que también pudo perderse. Quien tramita un duelo tiene su atención repartida entre el aula y su mundo interno ahora dado vuelta.

– Un chico que atraviesa la separación de la pareja de padres descubre que también todo su espacio/tiempo seguro y compartido se quebró. Cómo aprender lo que te sirve para el futuro si el presente es incierto? Cómo prestar atención si aún no tiene en claro qué día está con cada progenitor? Cómo recordar un contenido si en ocasiones percibe que ya ni es tenido en cuenta por uno de sus progenitores? Cómo incorporar si está soltando tanto?

– Un robo, accidente o situación catastrófica natural o social también compromete los procesos de aprendizaje ya que un trauma es «un acontecimiento de la vida del sujeto caracterizado por su intensidad, la incapacidad del sujeto de responder a él adecuadamente y el trastorno y los efectos patógenos duraderos que provoca en la organización psíquica. El aflujo de excitaciones es excesivo en relación con la tolerancia del sujeto y su capacidad de controlar y elaborar psíquicamente dichas excitaciones». Las crisis económicas, inestabilidad laboral, los ajustes atroces,los abusos sexuales, las inundaciones, etc obligan al niño a concentrarse en otro espacio y tiempo, adultizandolos precozmente o destruyendo sus posibilidades de aprendizaje en términos reales. Cuando duele la panza o se tiene temor de lo que pasará, no se puede aprender.

Por eso me gusta pensar en que esperar los tiempos y generar los espacios abre vías, siempre. El factor clave en el aprendizaje es el factor humano, siempre ligado a una compleja y heterogénea gama de emociones.

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