¿Por qué se producen los despistes con vuelcos?

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Ante los frecuentes episodios de despistes y vuelcos en ruta, muy comunes en los últimos meses en la ciudad, zona de influencia y otros lugares de la provincia, Paralelo 32 entrevistó al Licenciado en Accidentología Vial Alejandro Nassivera, docente dela carrera de Accidentología Vial de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad Autónoma de Entre Ríos y perito de oficio a requerimiento de la Justicia, para conocer las razones probables de este tipo de siniestros.

“Tenemos que considerar que el 2020 ha sido un año atípico en el que la pandemia también tuvo repercusión sobre todo el conjunto vial. Cada ciudad tiene sus particularidades y seguramente afectó de distintas maneras. Una colega que está en Córdoba me comentaba que durante varios meses no funcionó el transporte público, lo que incrementó el uso de bicicletas y motos, generando un cambio en el entorno vial; como tampoco hubo controles desde tránsito del municipio, observándose un incremento en infracciones que con el tiempo se convierten en hábitos difíciles de modificar. En Paraná la circulación es normal hace bastante. El tema es que también fue un año sin el movimiento en las escuelas, que cuando lo tenemos genera un aumento en el caudal vehicular”.

– En la Autovía Artigas en la costa del Uruguay, vemos que se produjeron varios despistes, choques y vuelcos. En nuestra microrregión se produjeron en lo que va del mes como mínimo cinco vuelcos, uno de ellos dentro de la ciudad. ¿Qué hace que alguien despiste en una recta?

– Cuando estamos en presencia de un accidente vial, son varios los factores que debemos analizar para poder concluir cuál pudo ser la causa del mismo. Ahora bien, es cierto que en este último tiempo se han dado varios despistes y vuelcos, lo cual nos lleva a preguntarnos si existe algún factor en particular que pueda estar teniendo mayor influencia. Y para eso, debemos considerar que en la investigación hay distintas etapas. La primera es el relevamiento, lo cual nos va a permitir realizar una reconstrucción y análisis para poder establecer por qué pasó y ahí tener en claro cuál fue la causa del mismo.

Cuando se produce un accidente, hay tres factores o elementos que influyen y se deben analizar y considerar.

– ¿Cuáles serían esos elementos que menciona?

– El hombre, el vehículo y el medio -este abarca la vía y las condiciones climáticas-. Generalmente, en las cuestiones civiles y penales, se tiende a tratar de establecer cuál fue la causa del accidente pero apuntando al factor humano la mayoría de las veces. Como la seguridad vial trabaja sobre la circulación vial y ésta es un sistema que está formado por esos tres elementos, no podemos nada más que centrarnos en el hombre; hay que estudiar todo el conjunto. Por eso hay ciertas fallas, además de la humana, que son difíciles de ver, salvo cuando son muy evidentes, como por ejemplo un pozo enorme en el medio de la calzada que obliga a realizar una mala maniobra. Otras veces las causas no son tan evidentes, pero están.

En estos casos que mencionabas antes, de los despistes y vuelcos, debemos analizar la zona en la que se produjeron, urbanas, rurales o rutas; si fueron en un tramo recto o curvo; las condiciones climáticas al momento, etc. Si no hay una falla o daño evidente en la vía o lluvia, neblina, o una falla mecánica del vehículo, podemos asegurar que el error fue humano. Muchas veces se debe al exceso de velocidad, al desconocimiento de la ruta por la que se circula, el cansancio o distracción del conductor.

A veces puede darse que hay una diferencia de nivel entre la banquina y la carpeta asfáltica, el conductor está circulando fuerte o distraído, muerde la banquina y realiza una mala maniobra, lo que lo lleva a despistar y a veces volcar. Pensemos que no todos los conductores están preparados ni circulan atentos todo el tiempo a los imprevistos o riesgos que puedan surgir, para reaccionar de manera adecuada.

– Dos vuelcos se produjeron a la mañana y otro a mediodía. En la rotonda Crespo uno fue a las 3 de la madrugada, el último vuelco que se produjo en un camino de tierra, fue a las 19 horas y otro de un domingo fue a las 7 de la mañana en Ruta 32.

– A la madrugada o temprano a la mañana, puede influir el cansancio o sueño del conductor. En las rotondas muchas veces se da que las mismas se toman a una velocidad excesiva, produciendo el despiste que puede terminar en un vuelco. En los caminos de tierra suele verse un exceso de velocidad también, y eso puede llevar a un derrape que nos termine tirando a la banquina con todo lo que implica posteriormente. También se debe considerar la edad y experiencia del conductor, ya que de eso va a depender su reacción frente a un imprevisto.

– En síntesis, habría que estudiar cada caso pero se puede relacionar esta frecuencia de despistes y vuelcos que antes no se veían, con la pandemia?

– Cada caso es particular y tendríamos que ver qué factores influyeron en la producción de los mismos; pero como dije al comienzo, creo que la pandemia ha generado cambios en toda la estructura vial y eso puede repercutir en la producción de los accidentes. Todos, en mayor o menor medida, nos hemos visto afectados por todo lo que implicó tantos meses limitados en nuestra rutina y eso genera cambios en todos los aspectos. Creo que es importante tener una mirada integral frente a los accidentes, entender que no se trata solo de una falla mecánica del vehículo o de que estaba lloviendo o el exceso de velocidad. Detrás de cada hecho vial, hay una persona con toda su carga “emocional” y eso influye en su modo de conducir. Cada uno de nosotros, como usuarios de la vía -peatón, conductor, pasajero-, tenemos que ser conscientes y responsables a la hora de convivir en la vía pública; entender que todos podemos ser víctimas o victimarios y trabajar para evitarlo.

Ojalá este nuevo año nos ayude a movernos con más responsabilidad social en todos los sentidos y mejorar así nuestro entorno vial.

Ser usuario de la vía pública en tiempos de pandemia

El Covid-19 llegó en el 2020 para modificar nuestra rutina y la tan anhelada “normalidad”. Nos obligó a pasar por diferentes etapas, desde el encierro hogareño hasta tener que circular usando barbijo y manteniendo la distancia.

De una u otra manera nos ha afectado en todos los aspectos de nuestra vida, en mayor o menor medida y hasta quizás de forma imperceptible. Por eso surge el interrogante: la pandemia ¿influyó en nuestro comportamiento como usuarios de la vía pública?

Para empezar, debemos entender que el simple hecho de utilizar la vía pública nos convierte en usuarios de la misma, ya sea como peatones, ciclistas, conductores, pasajeros, etcétera. Nuestra manera de manejarnos está marcada no solo por las leyes y normas que debemos cumplir y respetar, sino también por nuestros hábitos, estados de ánimo, rutinas, etc.  Todo esto nos lleva a tener una mirada más amplia con respecto a los hechos de tránsito, comprender que no se trata solamente de una falla mecánica, un bache en la calle o la distracción del conductor, debemos ver a cada persona como un todo y dentro de ese todo tenemos algo tan simple como la manera en que aprendimos a cruzar la calle hasta nuestro estado de ánimo al momento de subirnos al vehículo.

Cada localidad vivió el tiempo de cuarentena diferente, algunos pasaron más tiempo que otros sin poder circular libremente, en algunos lugares fueron meses sin transporte público -urbano y/o interurbano- y aún hoy no está funcionando con total normalidad; en otras partes se incrementó el uso de bicicletas o motos. Todo esto generó un cambio en la manera de relacionarnos en la calle. Pero cuando decimos que debemos analizar al ser humano como un todo, es porque ese todo incluye su estado físico y psíquico.

El estrés que pudo generar el encierro, las preocupaciones por la situación económica, el trabajo, el miedo a enfermar y otras situaciones estresantes, afectan de manera silenciosa en nuestra conducción. Genera cambios imperceptibles para nosotros, distracciones, ansiedad, audacia, entre otras cosas.

En el 2020 disminuyeron los accidentes producto a una marcada disminución de la circulación vehicular, pero generó otros cambios de conducta que no podemos obviar. Quizás observemos un incremento en la violación a las leyes de tránsito, menos respeto a las autoridades y hasta cambios en nuestras normas de convivencia.

Definitivamente la pandemia ha influido en nuestro comportamiento, todo lo que nos pasa como individuos repercute en nuestra forma de relacionarnos y conducirnos como usuarios de la vía pública.

No todos los derrapes y vuelcos (que siempre existieron) sobre los que se nos consulta para esta nota, son atribuibles a esto, pero el covid-19 juega su juego y la estadística nos dirá cuánto influye también en calles y rutas, donde puede acrecentarlos. Lo importante es que podamos seguir sacando cosas buenas de toda esta situación y mejoremos como ciudadanos, pero principalmente, que nos convierta en mejores usuarios de la vía pública, capaces de reconocer nuestros errores y malos hábitos y cambiarlos. Entender, en definitiva, que los accidentes se dan, la mayoría de las veces, por nuestras imprudencias y que somos los únicos que contamos con las herramientas para cambiar la situación y disminuir la siniestralidad.

(Luciana Jacobi -Lic. en Accidentologia Vial -Lic en Criminalistica –Prof. Univ. Siglo XXI)

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