La cuarentena es una situación de crisis donde la salud se ve amenazada. Y si la amenaza se prolonga durante un largo período de tiempo, como ocurre en nuestro país, los mecanismos adaptativos se van perdiendo.

“El estado de ánimo de toda la población se ve afectado negativamente y sobre todo en los sectores de la población con menores recursos como es el caso de los adolescentes”, señaló la Dra. Fernanda Bellusci, médica especialista en pediatría y adolescencia del Hospital de Clínicas José de San Martín, en referencia a la cuarentena.

La adolescencia está caracterizada por la socialización, necesidad de intimidad y se empiezan a desarrollar más recursos intelectuales.

Para generar el pico de crecimiento físico, es necesario dormir y el sueño está afectado en la mayor parte de la población por el uso prolongado de las pantallas. «Y, privados del sueño, también se deteriora el estado de ánimo. Asimismo produce graves problemas de visión, sobre todo si lo hacen con las luces apagadas», explicaron.

Con respecto a la intimidad, es muy importante que los adolescentes puedan tener su espacio personal. Sin embargo, «al estar las veinticuatro horas del día junto a sus padres y/o hermanos, los siete días de la semana durante cinco meses, hace que ésta se pierda».

La «pérdida» de intimidad no afecta igual a todos. «Aquellos chicos que sentían que no tenían demasiada atención por parte de los padres porque estos pasaban muchas horas en su trabajo o en viaje a éste, se encontraron en una mejor situación».

La segunda encuesta de Unicef Argentina sobre percepción y actitudes de la población por el Impacto de la pandemia, arrojó los siguientes resultados: entre abril y julio creció en un 70% el número de adolescentes que manifestaron estar angustiados. Un 25% admitió estar asustado y aumentó un 78% el número de jóvenes que dijeron sentirse deprimidos.

Ante la pregunta qué es lo que más les cuesta de la cuarentena, 7 de cada 10 dijeron que no ver a los amigos; un 51% señaló el hecho de no poder salir, para el 38% lo peor era no poder ir a la escuela y otro 38% el simple hecho de estar encerrado.

La profesional comentó que una de las problemática que se viene trabajando mucho en nuestro país con los adolescentes es el consumo de alcohol y otras sustancias en los menores.

Según detalló, debido al mito que circula entre ellos el inicio del consumo de alcohol en la actualidad es a los 13,7 años aproximadamente sin que los padres estén al tanto de esa situación.

«Hay una situación específica a la que ellos mismos le pusieron un nombre: ‘quebrar’ o ‘volcar’, que es en las salidas con sus pares que toman cantidades desmesuradas de alcohol en muy poco tiempo. Esto se denomina Consumo Excesivo Esporádico de Alcohol», explicó.

«Con el aislamiento, ya no tienen acceso a esa forma ‘diversión’ y en consecuencia sienten que no pueden divertirse. Lo grave es que en esta larga cuarentena, ante esta situación de estrés, el consumo de alcohol y de otras sustancias creció por parte de los adultos, y lo consumen ante la mirada de sus hijos por estar todo el día juntos; los chicos ven y aprenden que ante las situaciones de estrés para relajarse hay que consumir alcohol», agregó.

Bellusci subrayó que es importante hacer hincapié en uno de los grupos más afectados por el aislamiento, que son los chicos que estaban terminando el secundario.

«El último año suele ser muy lindo, de gran divertimento y socialización; ellos se quedaron sin ese año tan importante y están muy tristes. Una recomendación a los padres en este momento tan difícil es tratar de hacer actividades en conjunto, juegos, charlas, mirar películas, hacer un intercambio más fluido, compartir con ellos lo que sentimos, esto siempre es importante pero más aún en los momentos de tanto estrés», cerró.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here