papel de fibra alternativa

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Las industrias del papel, cartón y cartón ondulado dependen de una fuente eficiente, abundante y económicamente viable de fibras de celulosa para fabricar la enorme variedad de productos que utilizamos hoy en día, como periódicos, revistas, papel higiénico y empaques. La fibra más utilizada proviene de los árboles, que son una fuente renovable y sustentable. Sin embargo, la celulosa también se puede obtener a partir de otras plantas.

¿Qué son las “fibras alternativas”?

El ingrediente clave en la fabricación del papel es la celulosa, que deriva de las fibras vegetales que se encuentran en los árboles y en otras plantas. La fibra de madera (incluida la fibra reciclada) es, sin lugar a dudas, la fuente más común utilizada en la fabricación del papel en la actualidad, debido a su disponibilidad económica, a la proporción relativamente alta de celulosa y a sus características técnicas confiables. Las fibras alternativas provienen de los pastos, de pelos de semillas y otras partes de las plantas y han sido utilizadas históricamente, aunque en volúmenes relativamente bajos.

Historia

Hasta mediados del siglo XIX, el papel se fabricaba con trapos de ropa y, en algunos casos, con restos de plantas como la paja. La evolución de la tecnología de extracción de celulosa y su blanqueo, así como determinados factores económicos, impulsaron el uso de otras fibras, como el esparto y la fibra de madera. Desde la década de 1940, la fabricación del papel se ha desarrollado en torno al uso de fibra de árboles, debido a su naturaleza renovable, reciclable, a sus propiedades técnicas, costo relativamente bajo y disponibilidad durante todo el año. Se estima que el 97% de las fibras que se utilizan actualmente en todo el mundo, provengan directamente de árboles o de papel reciclado. Sin embargo, sigue habiendo una explotación en pequeña escala de fibras alternativas1.

Tipos de fibras alternativas

En principio, se puede utilizar casi cualquier tipo de fibra vegetal para fabricar papel, pero las características varían y pocas son comercialmente viables.

  • La paja ya ha sido bastante utilizada, pero tiene desventajas como el drenaje lento durante la fabricación del papel y un mayor potencial de contaminación, además de un costo más alto y una menor calidad en comparación con la pulpa de madera.
  • El algodón y el lino son excelentes fibras para la fabricación de papel, ya que poseen un alto contenido de celulosa. El papel elaborado con estas materias primas tiene una resistencia superior y una apariencia lujosa, pero su costo es más alto.
  • El bambú tiene características técnicas similares a la pulpa de madera y se usa comercialmente en algunas partes del mundo, particularmente en Asia, aunque en cantidades relativamente pequeñas.
  • La remolacha tiene cierto potencial, particularmente debido al bajo contenido de lignina (el “pegamento” que une las fibras, causando impurezas en el papel) pero no se ha comprobado su eficiencia en producción a gran escala.

Es importante tener en cuenta, que no es habitual la utilización de las fibras alternativas para la fabricación del papel. Por razones técnicas y económicas, su proporción en la formulación de la pulpa de celulosa suele ser relativamente baja, normalmente hasta el 20%.

Beneficios de la fibra de árbol

La fibra de madera tiene varias ventajas. Posee un costo relativamente bajo y está disponible en volúmenes suficientemente grandes. También garantiza importantes atributos técnicos del papel, como resistencia y calidad de impresión. Debido a su gran predominancia, su comportamiento en los procesos industriales es bien conocido y confiable, lo que significa que la producción está optimizada para una máxima eficiencia.

Es importante destacar que la fibra de madera también es muy sostenible desde el punto de vista medioambiental. En América Latina, por ejemplo, se cultivan todos los árboles que se utilizan para la extracción de la pulpa, o sea, no se lleva a cabo ninguna deforestación con este fin. Estos árboles, a medida que crecen, capturan CO2 de la atmósfera, lo que ayuda a combatir el cambio climático. Incluso en Europa y en América del Norte, donde es posible utilizar árboles nativos, el manejo se realiza de tal manera que se garantice la sustitución de los árboles eliminados y el crecimiento continuo de los bosques. Entre 2005 y 2020, los bosques europeos crecieron en 58.390 km2, un área más grande que Suiza y el equivalente a 1.500 campos de fútbol por día2. Los bosques gestionados de forma sustentable, suministran madera para celulosa y constituyen reservas que protegen los bosques nativos de la tala ilegal, la invasión o la conversión para pastaje.

Los subproductos de la producción de la celulosa se utilizan para generar energía. El papel, el cartón ondulado y el cartón hechos de fibras de madera son fácilmente reciclables, aumentando así su valor y contribuyendo a una economía circular.

Beneficios potenciales de las fibras alternativas

A pesar de las varias ventajas de utilizar madera como materia prima para la producción de celulosa, en algunos casos existen buenas razones para utilizar fibras alternativas en la producción del papel. La poca disponibilidad de áreas para el cultivo de árboles, el rendimiento relativamente alto de fibra por hectárea, el uso de subproductos de otros procesos agroindustriales y los atributos técnicos específicos son algunos de los factores decisivos.

Entre las fibras alternativas, se destaca el bagazo de la caña de azúcar, que es un subproducto de la industria sucro-alcoholera que normalmente se quema como combustible. Su uso como materia prima es una contribución importante para la economía circular. En algunos países es un material muy abundante y, como consecuencia, de bajo costo. Sin embargo, su uso puede enfrentar dificultades logísticas para encaminar el bagazo hacia un proceso de producción de celulosa en lugar de enviarlo para las calderas de generación de vapor y energía.

El uso del bagazo de la caña no es una idea nueva, de hecho, se remonta a más de cien años. Sin embargo, solo a mediados del siglo pasado comenzó a tener más relevancia. Inicialmente, los papeles obtenidos a partir del bagazo tenían menos calidad y siempre era necesario mezclarlos con otras fibras de orígenes más nobles. Durante ese tiempo, las mejoras en las tecnologías de fabricación de la celulosa han hecho posible producir papeles de excelente calidad. La celulosa obtenida del bagazo de la caña de azúcar se puede utilizar para todo tipo de papel: de impresión, escritura, empaque, tisú y otros.

El grupo argentino Ledesma integra la producción de azúcar y alcohol con la producción del papel a partir del bagazo de la caña de azúcar. La producción anual ronda las 130 mil toneladas por año, lo que representa casi el 40% del total nacional3.


Fuentes

  1. Estadísticas de productos forestales de la FAO de la ONU 2018
  2. Datos de la FAO, 2020
  3. https://www.ledesma.com.ar/papel-y-cuadernos/ – Querubín, Maristela (org). Celulosa. São Paulo: Senai-SP Editora, 2013.

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