Oxígeno, el programa que se animó al lado B de la radio

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Victoria.- En ciertos y determinados contextos de empresas periodísticas, dicen que no es políticamente correcto hablar ‘bien’ de otros medios, menos cuando hacen cosas distintas e imponen esa crítica constructiva y superadora que tanto necesitamos.

Por suerte, nosotros nos tomamos algunas licencias, así que vayamos al hueso, tomemos esa bocanada de Oxígeno, necesaria, y exploremos el mundo que cada viernes por la noche propone Ignacio Marcó en FM Portofino 88.5.

Nacho, como lo conocen los amigos del triatlón, y quienes lo contratan para que diseñe su casa, ya que es arquitecto de profesión, siempre ha tenido esta veta cultural de acercarse a la gente a través de proyectos como el Cine- Debate en la Agrupación Cultural; o desde una banda de rock, con pinceladas de jazz.

 “Mis hermanos tienen mucho que ver en esta aventura de la radio y la música. El más grande, Santiago, es quien me acercó al mundo de la radio; y Javier, el que le sigue, me tira mucha data de música. También debo mencionar a mi hermana Inés, en la parte del arte”.

Oriundo de la Costa del Uruguay, Nacho es otro enamorado de las Colinas que llegó para consolidar su familia hace ya un largo tiempo. Mientras recapitula sobre su niñez, nos dice que en su casa se escuchaba mucha música en tocadiscos de vinilo, “siempre fue un estímulo muy presente; en otro momento agarré una guitarra, tuve y tengo amigos músicos, que me generó un profundo interés en nuevos ritmos, así que compartir estas inquietudes con la gente, desde la radio, era algo pendiente”.

Con 27 emisiones, el programa fue ganando un espacio y escuchas dentro y fuera de la ciudad; con el aval de Daniel Algarañá, Nacho da rienda suelta a su imaginación y la radio viene a alimentar esa inclinación con una frescura que sorprende gratamente, sin estereotipos, y por eso advierte: “Queremos salir de lugares comunes, a veces se logra, otras no. Pero no me preocupa o intimida eso de buscar ser correcto; trato de jugarme y tirar ese disparador, ser un poco atrevido, sin faltar el respeto”.

La producción

—Algún que otro programa radial va a ‘lo que salga’, pero tu propuesta muestra una producción y elección de temas, cruces con la literatura y el arte, que realmente es un guiño al que está del otro lado, ¿Cuánto te lleva armarlo?

“Desde que empezamos en febrero, el programa tuvo ese apoyo afectivo de los oyentes que me estimula un montón. Básicamente espero con ansias los días viernes, y durante la semana van sucediendo cosas que trato de cruzar con lo que estoy armando. Básicamente son una persona que persigue sueños, y trato de estar atento a lo que me rodea en el cotidiano”.

Más adelante añade: “Me gusta también compartir noticias que sean positivas, aunque sean disparatadas pero que salgan de lo que consumimos a diario en los medios. Trato de visibilizar gente que expanda sus horizontes, que escapa a esas cuatro paredes, de la rutina, desfragmentar esa realidad”.

Hay spots que proponen una radio que entretiene, pero la historia de los medios muestra que el entretenimiento no siempre fue de la mano del ‘hacer pensar’; menos si esa música que es el hilo conductor del esquema, no está dentro de la lista de ‘Los más escuchados’, “La idea es romper con esos estereotipos, y que si hay un autor conocido o el tema lo es, busquemos otra versión, contemos la cocina de porqué se escribió, en qué contexto, y si eso tiene algo que ver con el aquí y el ahora”.

Algunos rituales

“Me gusta escuchar,  y casi como un ritual, cada viernes en la antesala del programa entre Daniel y el operador Cristian Tarragona, u otro de los chicos que esté ese día, se da una charla de cómo era Victoria antes, o qué personajes y anécdotas caracterizaron la radio Monserrat, u otras de las que había en el dial esos años, porque me ayuda a conectar, y me relaja para lo que viene”, dice Nacho mientras nos comenta que tiene en caja otro proyecto, que sea del una suerte de colaboración, un club del programa, donde a voluntad, la gente haga su contribución, “como una radio de Jazz que está hace décadas en EEUU, y que pide un dólar a sus oyentes; acá eso sería una fortuna…risas, pero que sirva para hacerles un regalo a esos que nos sintonizan; algo ya estamos probando con los auspiciantes, y también tengo ganas de traer músicos en vivo”.

La propuesta está sobre la mesa, la palabra AIRE se enciende, así que nosotros los dejamos aquí, con una opción distinta, en muchos sentidos atrevida, y que se anima a un medio tan mágico como atrapante, que con un centenar de años resiste y dice ¡tengo mucho para entregar todavía!, nada más ni nada menos: la radio.

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