Las Navidades en los últimos 20 años. Tarjetas de cartón, llamadas por el fijo, películas de siempre en la tele… Las Navidades de 1999 parecen estar a años luz de las de hoy. ¿Cómo han cambiado en 20 años?

 

Por Luis Jacobi (Paralelo 32).- El párrafo que antecede (el copete de esta nota) es casi textual del diario El País, de España, donde hemos leído un análisis sobre este cambio profundo y nunca imaginado que han sufrido nuestras navidades en tan solo dos décadas.

Y en esa lectura notamos que, casi en la misma proporción, nos alejamos de la verdadera razón y sentido de la Navidad cristiana, convertida en una mera fiesta pagana. Pero veamos esos cambios, porque es interesante y entretenido.

Por cierto, busquemos en los muebles de guarda en nuestras casas alguna tarjeta de Navidad de las que nos llegaban por correo. Quien la encuentre, sepa que tiene entre sus manos una reliquia.

“En las últimas dos décadas, la tecnología ha modificado de tal manera nuestra forma de comunicarnos, de actuar y de comportarnos, que ni una época de encuentros físicos y relaciones sociales como las navidades han sido ajenas a ella. Estas fiestas hace tiempo que dejaron de ser solo analógicas y el componente digital se ha ido imponiendo”, dice el diario español.

“Empecemos por los regalos: entre 1997 y 2001, los juguetes más vendidos fueron cosas como el Furby, el Tamagotchi, la PlayStation o los Pokémon. Hoy, niños, jóvenes y adultos escriben en su carta a los Reyes Magos (esta costumbre sí se mantiene) palabras como smartphone, tablet, videoconsola, weareable (en concreto, smart watches) o e-readers, por no hablar de la cada vez más común smart TV: todo muy inteligente y muy digital.

Algo parecido ocurría con la banda sonora de estas fiestas. Hace dos décadas, el CD y el DVD eran los reyes de la reproducción de villancicos para toda la familia. Hoy basta con hacer una lista de música personalizada en Spotify y olvidarnos del tema. La reproducción de música en streaming (transmisión) cada vez es más popular. Con más de 520 millones de reproducciones, el clásico All I Want For Christmas Is You, (Todo lo que quiero para Navidad eres tú) de Mariah Carey, fue el año pasado la canción navideña más escuchada en Spotify en el mundo entero. Le siguió Last Christmas (Últimas navidades), de George Michael cuando integraba Wham, con 360 millones de descargas en esta plataforma”.

Ambas canciones fueron promocionadas como tema de Navidad y presentadas con coreografía de Santa Claus (quien parece ser el gran agasajado), con abundante nieve blonda y blanca, pero poco o nada tienen que ver con la Navidad. No se refieren a Jesús en ese reclamo ‘te quiero a ti’. Claro que no. En ambos casos hablan de una relación bien terrenal. G. Michael explica la letra de su inspiración: “la canción habla de una ruptura amorosa y de ese momentazo en el que te encuentras con tu ex al año siguiente”.

Evitaremos mencionar las mesas con un celular (Smart) presente por cada comensal mayor de 10 años. Pero rendiremos una línea de homenaje a los viejos mensajes de SMS, con los que saturábamos en sistema en Navidad y Año Nuevo. Ya son historia.

Para los que están cerca tenemos Whatsapp, mensajes de audio, fotos y videos. Para los de lejos, videollamadas y Skype

YouTube ya fue desbancada por Instagram en las preferencias de cada Nochebuena. Rostros sonrientes, adornos, menú de la noche, se difunden por “el celu”, y eso es lo que lo hace tan presente, digamos imprescindible, aún en la mesa familiar en estas fechas.

¡Qué bueno! ¿Adónde lo compraste? A esta pregunta hasta hace pocos años se la respondía con el nombre de un comercio. Hoy se compra gran parte online y se estima que el 25% del presupuesto navideño se va en compras por Internet. Y con anticipación muchos ya andan a la caza de un Black Friday para conseguirlo –si tienen suerte y saben comprar- por algo menos.

Veinte años atrás escribíamos notas comparando las navidades de 1959 con las del 99, para asombrarnos un poco de los cambios, que en aquellas cuatro décadas no fueron tantos. Los tiempos se acortan y desde entonces a esta parte, el Redentor, el que vino a ofrecernos salvación supuestamente un 25 de diciembre, se alejó cada vez más y hoy está ausente, recluido muy a su gusto en aquellas familias que todavía agradecen a Dios haberse encarnado en el hombre pera traerles un último mensaje de libertad y salvación.

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