Motta recomendó actuar sobre la base de economías de escala, priorizando la innovación y la tecnología

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Cátedra Avícola (enero 2022).- El reconocido empresario y dirigente argentino, Héctor Motta, fue el elegido por los organizadores de la Cumbre Avícola Latinoamericana para la apertura del evento que tuvo lugar en la antesala de la IPPE de Atlanta, Estados Unidos.

En el comienzo de su presentación, el Master en Innovación por la Universidad de Salamanca, destacó que luego de dos años de transitar la pandemia del Coronavirus, la humanidad ha regresado a las bases del siglo XVIII y XIX, extremando los cuidados básicos personales y sociales, comparando estos hábitos con la puericultura.

Ya enfocado en el aporte de la Avicultura a la humanidad, Motta señaló que en los albores de la avicultura, la producción de huevos tenía como único destino el consumo familiar y que el ave fuera de ciclo era consumida como proteína cárnica. Ya para 1920, pequeños grupos de productores se iniciaron en la selección genética e introdujeron el alimento balanceado en la nutrición de las aves.

En 1950, luego de la Segunda Guerra Mundial, se registra una avicultura intensiva propia del avance en técnicas de producción y de cría. En ese sentido, aparecen en escena líneas genéticas de aves más productivas, capaces de convertir una menor cantidad de alimento en una mayor cantidad de huevos y carne. En ese momento, la avicultura deja de ser una actividad familiar o artesanal, y se convierte en una producción industrial.

Para 1970, se afianzan los pilares de la avicultura industrial: genética, alojamiento, alimentación y manejo. De allí en más, la producción de carne aviar pasa de un consumo promedio de 5 kgs./año/per cápita a 30 kgs./año/per cápita en las décadas sucesivas, superando en la actualidad un promedio de 50 kgs./año/per cápita; al tiempo que el consumo de huevos pasa de un consumo promedio de 85 huevos/año/per cápita a 170 huevos/año/per cápita en las décadas sucesivas, superando en la actualidad un promedio de 300 huevos/año/per cápita.

Vale la pena destacar que, entre los años 2017 y 2019, América produjo dos veces y media más huevos que el total producido por Europa y que, en ese contexto, Argentina se ubica como el octavo productor y exportador mundial de huevos.

Motta señaló algunos insights de la industria avícola:

  • Genera divisas a través del comercio exterior de su producción y tributa una importante cantidad de impuestos a través de la venta de sus productos en el mercado interno.
  • Es una “fábrica” de empleo. Además de producir alimentos de excelente calidad nutricional, genera arraigo en las localidades donde se asienta, y contribuye a fortalecer un círculo económico virtuoso en la economía.
  • El consumo de pollo y huevo no detiene su crecimiento, y la industria crece a la par, asegurando el nivel de oferta adecuado para el correcto abastecimiento del segmento consumidor.
  • La Bioseguridad no es una práctica nueva. Desde hace décadas se aplica en cada eslabón de la cadena, asegurando así, la inocuidad y la calidad de toda la producción que llega al consumidor.
  • Genera un alto impacto en el desarrollo de la comunidad y, al mismo tiempo, genera arraigo.
  • Genética y tecnología, han crecido exponencialmente. Este notable avance se traduce en una sensible disminución de los costos de producción y en una continua mejora en la calidad.
  • El cuidado del medio ambiente es uno de los puntos en donde se destaca la industria avícola y en donde se ha avanzado a pasos agigantados.
  • En el alojamiento de aves también ha mostrado grandes avances, promovidos por la búsqueda constante del bienestar animal, logrando una producción en sintonía con las nuevas tendencias a nivel global.

Fiel a su estilo analítico, Motta sostuvo que estamos cursando la Cuarta Revolución Industrial, caracterizada por un solo sistema conformado por máquinas, sistemas y bienes; un proceso productivo controlado por sistemas digitales; y una proyección hacia 2025 donde se podrá aumentar entre un 10 y un 25% la eficiencia operacional, reducir entre un 10 y 20% el costo energético, y entre un 10 y un 40% el costo de mantenimiento.

En consonancia con las recomendaciones de la Convención Internacional, promueve la sustentabilidad y la sostenibilidad, las energías limpias, la conservación del suelo, la reutilización de los desechos, la construcción de reservorios de agua, y la optimización de los consumos. En ese sentido, Motta destacó que América Latina cuenta con las dos cuencas hidrográficas más importantes del mundo (Amazonas y Río de la Plata).

Dando un cierre a su presentación, el empresario resaltó las asimetrías que refleja la economía actual donde a mayor cantidad de bienes producidos se registra una mayor cantidad de pobres y excluidos, por lo que recomienda actuar sobre la base de economías de escala, priorizando la innovación y la tecnología.

Por último, Héctor Motta llamó a la preparación de un Documento que debería publicarse en el año 2023, el cual debe profundizar sobre las nuevas formas y normas de producción, priorizando la libertad sin perder la sustentabilidad y la sostenibilidad del negocio.


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