Victoria.- Ayer, en la galería de arte del Hotel Sol Victoria, se presentó la muestra fotográfica Miradas de una niña alojada. La misma corresponde a un trabajo realizado por niñas de la residencia socio-educativa hogar de niñas María Oberti de Basualdo.

“Detrás de cualquier producción lúdica de un niño hay una historia. Al tomar la foto, se pone en juego su subjetividad, haciendo un recorte de su realidad, hay algo que allí nos dice un niño, una voz «diferente» se escucha y nos interpela. Es un gran convite a nosotros, como adultos, a dejarnos conmover (moverse con el Otro)”, dice la directora de la institución, psicóloga Margarita Medrano.

“Muchos de nosotros hemos tenido la suerte de contar con recursos propios de la adultez y con otros. Sin embargo, un niño con su aparato psíquico en plena constitución, vulnerable de por sí, víctima del abandono y otras acciones nefastas, es expulsado a una intemperie total, dejándolo totalmente expuesto, con heridas que maceran su historia, en un horror donde no hay lugar para orillar, para refugiarse, para poder crecer. Esta realidad arrebata sus miradas, sus sonrisas, sus juegos, sus palabras, sus sueños, su identidad, lo más inherente que tiene un niño, sus derechos”, expresa.

Seguidamente, señala: “En una perspectiva de derechos se trata de apostar a construir horizontes, a delinear orillas, a partir de las cuales los niños pueden construir las propias y encallar en sus propios muelles proyectándose. Son ellos los que nos van marcando el camino, sus dichos ingeniosos, el disfrute en lo cotidiano, sus caprichos, cuando las «crisis» y los «golpes» dan lugar a una palabra que dice, que pide”.

En este marco, indica: “Las políticas en niñez nos orientan, pero específicamente en el trabajo en Residencia donde los niños son María, Juan o Luisa, nos lleva a posicionarnos artesanalmente desde el sentir de ese niño, y en recorrer un camino siempre distinto”.

Cabe recordar que esta muestra ya había sido exhibida en la galería del Hogar de niñas y en el Cine Teatro Victoria. En este sentido, la muestra fue declarada, el año pasado, de interés del Concejo Deliberante. La residencia aloja entre ocho y diez niñas, y ellas fueron las fotógrafas. Desde la institución accedieron a celulares y máquinas fotográficas profesionales para que las chicas recorten su realidad cotidiana.

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