Muchas personas, por encima de los 30 años, aprendieron a navegar por Internet gracias a Internet Explorer, pero, por la pujanza de navegadores como Chrome (70% de uso), Firefox o Edge, ya casi nadie lo usa. Por ello, Microsoft ha decidido ponerle fecha de caducidad.

Según publica el blog de Microsoft, será a partir del 17 de agosto de 2021 cuando la multinacional dejará de dar soporte a través de sus aplicaciones a su navegador de referencia, que vio la luz el 16 de agosto de 1995, aunque seguirá estando disponible.

No obstante, a partir de agosto del año que viene comenzarán las limitaciones: no se podrá utilizar Internet Explorer para leer los correos electrónicos de Outlook o editar documentos de Word en la nube, ya que Microsoft dejará de ofrecer soporte para el navegador en sus aplicaciones de Office 365.

Una historia llena de polémica

Microsoft Teams, la respuesta de la compañía a Slack, dejará de ser utilizable en Explorer a finales de noviembre, mientras que las demás aplicaciones dejarán de ser compatibles en agosto de 2021.

La compañía reemplazó Internet Explorer con su nuevo navegador Edge en 2015, que es el asociado a Windows 10, y ahora considera a Internet Explorer como una «herramienta de compatibilidad» en lugar de un navegador web real.

Así, tanto Internet Explorer como Microsoft Edge Legacy (la versión «antigua» del navegador Edge que ha sido sustituido este año por una variante de código abierto de Google) dejarán de tener soporte en 2021.

Al abrir Internet Explorer en un ordenador moderno con Windows 10, se abrirá una página web que pedirá que se utilice Edge en su lugar.

Internet Explorer apareció por primera vez en Windows 95, lo que le convierte en más antiguo que la propia Google, y desde entonces ha estado envuelto en la polémica, siendo criticado (y objetivo de múltiples bromas) por su lentitud y convirtiéndose en una fuente de problemas para Microsoft.

Lentitud, su principal problema

El navegador de Microsoft venía ya instalado con el ordenador, algo que le daba una ventaja competitiva importante. Si a esto sumamos que los navegadores costaban dinero en ese momento y también tardaban mucho tiempo en descargarse debido a la menor velocidad de Internet, su liderazgo en el mercado era incontestable.

No obstante, la aparición de navegadores gratuitos más rápidos y sin los problemas de seguridad de Internet Explorer provocó la paulatina pérdida de cuota de mercado, hasta llegar a una posición testimonial, como es la actual.

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