Menstruación sorpresa: la importancia de conocer el cuerpo

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Alrededor de la menstruación existen todavía muchos tabúes y desconocimientos, y una gran cantidad de niñas llegan al primer periodo sin la información necesaria, lo que puede exponerlas a miedos, embarazos no deseados y cambios corporales que provoquen inseguridades. La educación debe ir más allá de cómo utilizar una toallita y debe brindar herramientas para que la llegada del periodo no sea una sorpresa.

El último estudio de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) en mujeres adolescentes sanas muestra un promedio de edad de menarca -primera menstruación- de 12 años. Pero no es algo que aparece sorpresivamente de un día para el otro, sino que el cuerpo va dando señales, como el crecimiento del pecho, la aparición del vello púbico y el flujo vaginal.

Es muy importante que las mujeres conozcan desde pequeñas su cuerpo, para que al llegar a la pubertad estén informadas de los cambios que van a ocurrir y puedan hablar libremente de ese proceso. Hacerlo, además, permitirá optimizar el vínculo con las mujeres de la familia para que todas puedan compartir sus experiencias y así transmitir la información adecuada, como que a partir de ese momento el cuerpo experimentará algunos cambios: la mujer se vuelve fértil y podrá traer bebés al mundo.

“Desde la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil (SAGIJ) focalizamos en la importancia de la dupla madre/padre-hija, para quitar mitos y miedos que todavía siguen existiendo. Escuchamos cómo algunas hijas tienen miedo de contar a sus madres que tuvieron su primera menstruación, ya que nunca se habló del tema. La necesidad de hablar estos temas en casa, junto a la importancia de enseñar Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas serán claves para que las niñas accedan a la información”, expresó la Dra. Vilma Rosciszewski.

La menstruación ha sido tabú durante muchos años en nuestra cultura y alrededor del mundo, significando un estigma social, un acto impuro, una cuestión sagrada, entre otras. Lo cierto es que, hasta no hace mucho tiempo, la menstruación no era nombrada, mancharse la ropa era un bochorno, la sangre menstrual en las publicidades era de color azul, y era un tema que solo se hablaba a escondidas y entre mujeres.

Mitos como no lavarse la cabeza con agua fría o no tomar limón porque se corta la menstruación, no tocar las plantas porque se secan, no tocar los bebés porque lloran, no bañarse, no hacer actividad física, no teñirse el cabello, no caminar descalzas, impiden que se viva la menstruación con normalidad, corriendo la atención en lo verdaderamente importante: la educación por el cuidado del cuerpo.

“Hoy en día, la menstruación y muchas otras palabras relacionadas con lo femenino han dejado de ser algo de lo que no se habla. Aún queda mucho por hacer, pero recordemos que son los adultos los primeros que tienen que aprender a tener una relación sana con la menstruación para poder transmitirla de la forma correcta”, destacó la Dra. Sandra Magirena, miembro de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil (SAGIJ).

Recomendaciones para madres y padres:  

  • Explicar qué es, porque y para qué sucede.
  • Hablar con honestidad de los cambios corporales que se producirán.
  • Nombrar todas las partes del cuerpo y explicar para qué sirven y cómo cuidarlas.
  • Facilitar todas las opciones de productos para que la niña pueda elegir cuál le resulta más cómodo y eficaz para realizar sus actividades cotidianas sin molestias y preocupaciones. Algunas opciones: ropa interior absorbente, toallas de tela, toallas descartables, tampones y copas.
  • Las niñas cuando empiezan a menstruar tienen que conocer su anatomía, tocar su vulva, poner sus dedos dentro de la vagina y el entrenamiento necesario para colocar la copa es muy apropiado para este fin. Desde el punto de vista de la salud, la copa menstrual es más saludable ya que está hecha de silicona médica y no contiene aditivos ni disruptores endócrinos como los tampones.

Desde la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil (SAGIJ) se recomienda que luego de la menarca, o primera menstruación, se inicien las consultas con él o la ginecóloga.

Asesoraron: Dra. Sandra Magirena (MN 65130) miembro de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil (SAGIJ) y Dra. Vilma Rosciszewski, (MN 86546), miembro de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil (SAGIJ)

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