Decenas de manifestantes se congregaron este lunes en la noche frente a la Casa Blanca, en donde intentaron infructuosamente derribar la estatua ecuestre del expresidente Andrew Jackson, que data de 1853.

Tal como pudo confirmar la Voz de América, quienes protestaban ataron cuerdas al monumento para derribarlo, pero la intervención de la Policía Metropolitana de Washington DC lo impidió. Los agentes formaron un cordón con bicicletas alrededor de la estatua y apartaron a los manifestantes usando gas pimienta.

“¡Manos arriba, no disparen!”, coreaban los manifestantes.

Los agentes policiales llegaron para custodiar el nuevo perímetro de la Casa Blanca, establecido a finales de mayo pasado cuando las protestas impulsadas por el movimiento «Black Lives Matter» (Las vidas negras importan) se lanzaron a las calles en Estados Unidos y otros países a raíz de la muerte del afroestadounidense George Floyd, tras ser detenido por la policía en Minnesota.

Andrew Jackson fue el séptimo presidente de EE.UU., gobernó de 1829 a 1837. Fue soldado, general del ejército y sirvió en ambas cámaras del Congreso antes de ser presidente. Durante su mandato las tribus indígenas del sureste del país fueron reubicadas forzosamente a territorios al occidente del río Mississippi.

La reubicación conocida como «Sendero de Lágrimas» (Trail of Tears) expuso a los indígenas a enfermedades y hambre. De los aproximadamente 60.000 indígenas reubicados, unos 4.000 murieron en la ruta o poco después de llegar al nuevo territorio, según un monumento histórico en New Echota, Georgia.

Su estatua es solo la más reciente figura histórica que ha atraído la ira de los manifestantes desde que comenzaron las protestas de «Black Lives Matter».

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