Hacia fines de febrero de este año aparecieron noticias en la prensa que señalaban una caída del 3,5% en las ventas interanuales de combustibles en las estaciones de servicio, correspondientes a enero. Según Alejandro Di Palma, referente de Estacioneros Autoconvocados, de Paraná, “el dato sorprendió a muchos actores del sector, por cuanto estos números no coincidían de ninguna manera con las realidades que verificábamos intercambiando datos, a tal punto de que en mi caso en particular solicité re‐chequear las fuentes, entendiendo que existían errores groseros”.

Se consigna en la información que la nafta Premium retrocedió un 26% en el consumo de enero en comparación con el mismo mes de 2018, mientras que hubo una mejora del 4% en el despacho de nafta súper, es decir que la demanda migró a un tipo de consumo de menor calidad y precio.

Lo curioso es que, mientras la Secretaría de Energía habla de una caída de ventas interanual del 3,5%, la cámara nacional CECHA dice que la caída es superior al 10% y los Estacioneros Autoconvocados dicen que es del orden del 35%. Pero a estos últimos los acecha otro temor; el de una concentración de bocas de expendio que les quedaría cómodo a las petroleras.

Una semana atrás la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (CECHA) dio a conocer datos bajo el título “Preocupación en las cámaras de Estacioneros por las subas de precios”, donde asegura que desde septiembre a la fecha las ventas de combustibles cayeron en 120 millones de litros mensuales y que esto impacta en una baja por estación de 160 mil litros mensuales.

En ese comunicado se menciona un supuesto punto de equilibrio para sostener en funcionamiento una estación, calculado en una venta de 300.000 litros, dato que coincide con una declaración del exministro Aranguren donde hablaba de la necesidad de un aggiornamiento del negocio de expendio de combustibles (léase mayor concentración), como condición necesaria para la subsistencia.

Al respecto aclara Di Palma que “el promedio de las estaciones de servicio del interior del país está muy lejos de vender 300.000 litros mensuales. El promedio ronda los 100 mil litros. Así las cosas, la Cámara que agrupa a los estacioneros parece apoyar –deliberadamente o no– la teoría de los 300 mil litros por estación, a la que solo se puede llegar cerrando gran parte de ellas.

Si fuera verdad lo que dice CECHA, la mayoría de las estaciones del país que son imprescindibles en miles de pueblos chicos y solo comercializan 100 mil litros o menos, deberían desaparecer porque no les convienen a las petroleras.

“Aceptar como verídicos, con el silencio, estos datos vertidos por la Secretaria de Energía, cuando son flagrantes construcciones irreales que dañan al sector al ofrecer a la gente información manipulada, hace parecer que las cámaras no están a la altura de los esfuerzos que hacen muchos estacioneros para sostener su negocio funcionando”, se queja Di Palma.

“Si el gobierno y CECHA ponen la vara de subsistencia muy por encima de los promedios reales, ¿cómo creen que subsisten actualmente nuestras estaciones que sostienen un servicio en lugares donde los volúmenes son mucho más bajos que los mencionados y donde las empresas petroleras no tienen intenciones de hacerse presentes?, ¿deberían dejar de operar?…. Y si ese fuera el plan de aquí en adelante y las cámaras solo ofrecen silencio, ¿qué haríamos luego con las escuelas de esos lugares donde los alumnos no son tan numerosos, y luego con los hospitales y las comisarias?, ya que con el mismo criterio de la ‘hoja de Excel’, se los debería cerrar porque sus números no justifican su existencia”.

“Somos muchos los que esperamos que finalmente las cámaras que nos agrupan comiencen a señalar el daño que se ha causado durante todo este último periodo, que excede inclusive al gobierno actual y ha sido absolutamente disfuncional a nuestros comercios, y exigimos soluciones para los que ya no tienen más tiempo para esperar”, concluye Di Palma.

Nuevo aumento

Desde la hora 0 de hoy sábado, los combustibles de Shell aumentan un promedio de 9,5% en todo el país. El precio se duplicó en un año.

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