Por Nicolas Rochi.- ¿Qué es la inflación?, le pregunta un nene a su mamá cuando el carnicero, con la mejor cara que puede, le anticipa que el costillar de ternera puede pasar los mil pesos en Año Nuevo.

Compremos y lo metemos al freezer, dice la mujer, y el hombre de delantal blanco detrás del vidrio vuelve a poner cara de nada mientras ensaya una sonrisa, que no llega a ser más de una mueca de exculpación en su rostro. “Todo sube”, larga entre suspiro y luego añade: “lo que ya no tengo es matambre”.

El nombre es casi una invitación al chiste fácil: ‘Mat-a-mbre’, pero los cortes sin hueso están hoy en la lista de ‘Los más buscados’, si bien en algunos casos la Tortuguita, la spoileada Picaña, que todos la muestran como el nuevo manjar, pero mmmm…; quizás alguna Tapita de Nalga, Colita de Cuadril, Sobreasado, etcétera, se acerquen como primos lejanos a ese corte que suelta jugos al calor del fuego, horno, u otra cocción que conserve ese espíritu.

Casi por definición el asado siempre fue costilla y vacío, algunas morcillas, choris y… si hay, o el anfitrión consiguió en una maratónica búsqueda: unas buenas achuras. ¡Colesteroles de Chanes! Y saludos para el vegano de turno.

Lo cierto es que ya lo anticipó hace unas semanas atrás el propio Dardo Chiesa, máximo referente en el tema cárnico en el país, cuando en la conferencia de la Expo Victoria-Nogoyá dijo que los veganos ‘vienen-ganando’ terreno en los menús y vamos a perder esa colocación europea de cortes por la segunda ola de Pandemia; pero, así y todo, en vez de abaratarse la carne se comporta como el más preciado de los bienes argentinos.

Memes no faltan a la hora de pensar en esta trepada del valor de los cortes vacunos, que el cerdo acompaña a buen ritmo disputando lugar en la parrilla; pero todavía no está en la mira de la sátira. Por nuestros lares, la infaltable pata-mulso, otrora menú de tantos cumpleaños de 15 que en este no pudieron brillar, suma ahora las ‘alitas’ como el nuevo manjar que se pide por kilo.

El Gobierno Nacional sacó una línea similar a los Precios Cuidados en carnes, que siempre ejerce un freno a la escalada de remarques, pero también es de mencionar que por estas latitudes a nadie se le mete ‘gato’ por ‘liebre’, así que más de uno anda consultando ¿cuánto por el lechón?, que es otro de la lista, si bien ha perdido prestigio o más bien, hoy la gente prefiere los cortes de cerdo a las medias reces o la pieza completa.

En algunos locales céntricos, el arrollado de pollo y de matambre (elixir de estos días) se promete a los buenos clientes, y es otra opción de plato frío ¡Como abrazo de suegra!, dirán los amigos de una conocida vinoteca que le gusta “invitar a entrar” y conocer con qué acompañar esa carne.

Pero no nos vayamos de tema, que la brasa se apoca y se nos pasma el ‘asau’, la peña es la que más sufre por estos días, porque para guiso está caluroso y de fideos está más que cubierta la cuota semanal. Así las cosas, dude si lo invitan a comer asado para despedir el 2020, más allá de respetar las pautas de distanciamiento, apronte un buen billete naranja, y no de 20 pesos precisamente.

Como dijo el sabio Atahualpa y Mollo no tardó en versionarlo: las penas son de nosotros y las vaquitas… siguen siendo ajenas.

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