Los retos que enfrenta Gabriel Boric, el nuevo presidente de Chile

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Por Jairo Chacón.- Gabriel Boric, con 36 años, se convirtió este viernes 11 de marzo en el presidente más joven que ha tenido Chile, y llega con una ambiciosa agenda que promete proteger la economía de los chilenos, velar por la nueva constitución y buscar llevar de nuevo a la nación a una democracia plena, sostienen analistas.

Uno de los retos de Gabriel Boric, el nuevo y más joven presidente que haya tenido Chile en sus historia, es lograr que el país vuelva a ser una de las tres democracias plenas en Latinoamérica y el Caribe, tras perder la categoría en el más reciente estudio del Índice Global de Democracia de la publicación inglesa The Economist, en el que fue calificada como una democracia defectuosa.

Así lo consideran los analistas, quienes sostienen que este objetivo estará acompañado de la búsqueda de una solución a una serie de problemas sociales que llevaron a los chilenos a cambiar el rumbo de la política, al pasar de la derecha del presidente Sebastián Piñera a la izquierda moderada que representa Boric.

La caída en el índice obedeció, entre otras causas, a los brotes de malestar social que terminaron con las protestas de octubre de 2019, a consecuencia de los bajos niveles de confianza en el gobierno de Piñera, a los brotes de polarización entre los chilenos y a la alta abstención en las recientes jornadas electorales, relataron los analistas.

¿Por qué Chile ahora es una democracia defectuosa?

La pandemia de COVID-19 se conjugó con el deterioro social de los chilenos durante 2021, que fue el mismo descontento que incidió en la polarización de los ciudadanos en 2019, que con las marchas de octubre lograron que el gobierno de derecha de Piñera accediera a la celebración de un plebiscito para cambiar la Constitución redactada durante la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990) y que ahora estará en manos de Boric, y el reto es llevar a Chile hasta la otra orilla con una nueva carta magna, aseguraron los expertos.

Gerardo Berthin, vicepresidente de Programas Internacionales Freedom House en Washington DC, considera que a pesar de la modificación del índice de The Economist, Chile globalmente se ubica entre España y Estados Unidos.

“Lo más preocupante del hemisferio no es Chile, sino México, que en el mismo análisis perdió la categoría de ‘democracia defectuosa’ y ahora es un ‘régimen híbrido’, y Haití que pasó de ‘híbrido’ a régimen autoritario”, destacó Berthin.

El analista resalta que la elección de Boric, un presidente joven y representante de una nueva generación, ofrece un horizonte esperanzador para abordar profundos problemas socioeconómicos y disparidades.

Por su parte, el analista político chileno Marco Enríquez, asegura que lo que incidió en la degradación de la categoría obedeció a que las instituciones no estuvieron a la altura de las circunstancias. Una de ellas, la policial, ha sido denunciada por decenas de violaciones a los derechos humanos.

Además, recalcó que “también el debate democrático terminó resolviéndose por la vía de la presión en las calles y no por la vía institucional, producto de las mismas instituciones conservadoras creadas en la era de la dictadura, que ya no representan, ni protegen a buena parte de los chilenos”.

El experto argentino Alejandro Matías Franchini, de la Universidad del Rosario, considera que la degradación de Chile a democracia defectuosa responde a procesos anteriores, particularmente la crisis social que ha vivido el país desde 2019.

“Aun a pesar de los avances de Chile en las últimas décadas en términos de crecimiento económico, reducción de pobreza, la falta de equidad en la distribución del ingreso, el acceso a ciertos beneficios como la educación y las pensiones, -modelo que parecía exitoso y popular, pero que se enfrenta con esta crisis-, contribuyó a que se le bajara la calificación a Chile en el índice”, explicó.

El informe de Global Democratic Index relegó a Chile al tercer puesto del ranking de los países latinoamericanos, detrás de Uruguay y Costa Rica, quienes mantienen la categoría de democracias plenas en la región.

La desconfianza generalizada de la población en lo que el gobierno y la dirigencia política pudieron y pueden estar haciendo para manejar y controlar la crisis social y política por la que atraviesa Chile, sumado a la gestión de la crisis provocada por la pandemia, incidieron notablemente en la modificación del índice, señaló el experto y académico chileno Óscar Contardo.

Por su parte, Fernando Pairicán, historiador chileno de origen Mapuche (comunidad indígena), restó importancia al informe The Economist, al considerar que no comparte que la democracia de Chile se haya deteriorado, y dijo que, por el contrario, es una democracia que está en construcción.

“Hoy tenemos un proceso constitucional con un movimiento constituyente para redactar la nueva constitución, incorporando las ausencias, el mundo indígena, los distintos pueblos, las diversidades de género y el movimiento feminista. Eso hace que de alguna manera los sectores de élite califiquen a la democracia chilena como defectuosa y no en construcción”, añadió.

En octubre de 2020 los esfuerzos para cambiar la constitución ganaron el plebiscito con una votación de 5.885.721 (78,27 %), frente a 1.633.932 (21,73%) que rechazaban su modificación.

¿Qué le espera Chile y a Boric cómo presidente?

Gabriel Borich, un diputado de 35 años que lideró las manifestaciones estudiantiles en 2011, ganó las elecciones presidenciales de Chile en segunda vuelta, tras obtener un 55,9 % de los votos, frente al 44,1 % de su adversario José Antonio Kast.

Boric tendrá como tarea velar por la nueva constitución, que se votará en un plebiscito en septiembre de este año, además transformar al país y proteger la economía de los chilenos, sostuvo Marco Enríquez, quien cree que la tarea es grande.

Boric debe hacer reformas que le permitan cumplir con las exigencias para garantizar mayor igualdad a la sociedad, mejorar los sistemas de salud, educativo y pensional, aseguró el experto político Franchini.

“A mí me sigue pareciendo que el proceso de transformación en Chile tiene un potencial, que de ser positivo, puede transformar su democracia en un sistema que proteja mejor a las poblaciones vulnerables”, subrayó.

Resaltó que Chile tiene condiciones para hacerlo. Hay mucha expectativa por la gestión del nuevo presidente Gabriel Boric, “un joven que representa una ruptura total con su antecesor”, explicó Gerardo Berthin de Freedom House.

“Chile sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo, donde el 10% más rico del país absorbe casi el 60% de la riqueza nacional y la mitad más pobre de la población recibe a penas un 10%, lo cual pone en evidencia la necesidad de reformar el sistema impositivo”, añadió.

¿Cómo se va a relacionar Boric con EE. UU. y América Latina?

Para el vicepresidente de Programas internacionales de Freedom House, Estados Unidos y Chile jugarán un papel importante en la dimensión política y de relaciones internacionales, en particular de cara a América Latina, dado que Brasil, México y Argentina están jugando un papel inconsistente y tímido en la región en temas de democracia, derechos humanos y geopolítica.

“Chile se presenta como una alternativa estratégica para Estados Unidos para promover, por un lado, un diálogo en torno a temas álgidos, tales como Rusia, los gobiernos autoritarios en la región, y el rol de los extremos políticos y las violaciones de derechos humanos, y a temas estratégicos para toda la región, tales como migración, comercio, y desarrollo tecnológico”, aseguró.

“Creo que el nuevo gobierno de Chile seguirá teniendo buenas relaciones con los Estados Unidos, con quien tiene un Tratado de Libre Comercio desde 2004”.

El analista político Marco Enríquez recalcó que el presidente Boric deberá tomar decisiones que le permitan cambiar lo que según él han sido 50 años de política aislacionista de Chile. “Tendrá que volver a América Latina y el Caribe, no solamente seguir siendo su mejor alumno, sino también el mejor compañero, porque Chile ha sido mal compañero en América Latina y el Caribe”.

Hay gran optimismo entre los ciudadanos y la dirigencia política de Chile sobre el relacionamiento de Boric con el presidente Joe Biden y con los gobiernos de Latinoamérica y el Caribe.

El gobierno de Boric va a tener una visión más Latinoamericana como primer eje. “La izquierda siempre ha tenido una visión bien crítica hacia Estados Unidos por su intervención en Latinoamérica, pero el presidente Biden puede que tenga una visión distinta sobre Suramérica, y en ese ámbito se espera que se den mayores acuerdos con una visión más respetuosa que pueda generar una convivencia positiva para ambos países”, argumentó Pairicán.

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