Desde que hace casi cuatro años entró en vigencia el nuevo Código Civil en nuestro país, el 1º agosto de 2015, dejando al margen las listas de nombres permitidos para dar amplia libertad a los padres sobre cómo llamar a sus hijos, son contados los casos en nuestra ciudad de nombres raros.

Al comienzo hubo dos casos donde los padres rindieron homenaje al club de sus amores poniéndole a sus hijos nombres alusivos a los colores de la institución. Se sumaron, además, un par de nombres no tradicionales como Luan, Aynoa, Seiyan, Dominik. En líneas generales no hay nombres que sean recordados por su rareza; los más simples y vintage siguen siendo los más elegidos por los padres a la hora de nombrar a sus hijos.

Las maternidades y espacios de encuentro de embarazadas permiten descubrir el gusto de los padres y no se dan casos de nombres extravagantes ni raros que no hubieran estado en las listas de nombres anteriormente vigentes. Hay quienes opinan que antes había mayor demanda de nombres no autorizados, que exigían armar expedientes en la oficina del Registro Civil para que se faculte la inscripción acorde al pedido.

Actualmente están de moda muchos nombres retro, que se usaban antes y que por algunas décadas habían caído en desuso. En el afán de los padres por encontrar nombres distintos reaparecen Fermín, Emma, Renata, Catalina, Antonia, Victoria, Mateo, Vicente, Benjamín,  Camilo, Alfonsina, Félix, Rebeca, Fausto, Samuel, Simón, entre otros. No son nombres que respondan al de un abuelo o tío muy querido, simplemente es la tendencia, encontrar nombres distintos y de antes.

También hay una mayor preferencia a usar el doble apellido, algo que al principio generaba una cierta resistencia. Hoy la excepción es que se ponga uno solo. Siguiendo el orden culturalmente impuesto, eligen colocar primero el apellido del papá y después el de la mamá. El nuevo Código Civil, sin embargo, permite alterar ese orden tradicionalmente respetado. Es una decisión que las parejas deben tomar con el primer hijo, ya que corresponde con los demás seguir la línea del primero.

Los cambios que propone el Código Civil están basados en los principios de la libertad y la igualdad. En ese sentido, los padres pueden elegir el nombre de los niños, que puede o no identificar al sexo.  Antes, la ley 18.248 establecía que no se podía inscribir a una persona con un nombre que suscite equívocos respecto del sexo. Claro que no se pueden elegir nombres extravagantes, que puedan afectar a la persona en un futuro, ser motivo de discriminación o risa.

En cuanto a la cantidad de nombres para una persona, se pueden poner hasta tres y el apellido no puede usarse como nombre y tampoco se permite identificar a dos o más hermanos de manera idéntica, para evitar posibles problemas de herencia.

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