Hoy, martes 2 de junio se conmemora el Día del Bombero Voluntario. En Crespo la fecha y el homenaje a los abnegados servidores públicos fue con un toque de sirena en el cuartel, a las 8:00 y posterior izamiento del pabellón nacional. Debido a la situación sanitaria de público conocimiento de la formación formaron parte solo los integrantes del cuerpo activo, cumpliendo con las distancias y medidas de protección recomendadas

Por la tarde, alrededor de las 18:00, se realizará una caravana por la ciudad, con los móviles del cuartel.

La fecha fue instituida en conmemoración de la creación del primer Cuerpo de Bomberos Voluntarios de nuestro país, en la Boca (Bs. As.). Fue en el año 1884 luego de que un inmigrante italiano, de apellido Liberti, combatió junto a vecinos, balde en mano, el incendio de una tienda en el Barrio de la Boca. En esa circunstancia entendió que era necesario contar con un cuartel de bomberos voluntarios, que surgió bajo el lema “Querer es poder”.

Actualmente en la Argentina existen más de 1.000 Asociaciones integradas por más de 43.0000 bomberos voluntarios, 36.000 hombres y 7.000 mujeres, profesionales de la emergencia con vocación de servicio cuya misión es la de salvar vidas y proteger los bienes de la comunidad.

El nombre de Bombero alude a que tradicionalmente, para apagar fuegos utilizaban bomba para sacar agua de pozos, ríos o cualquier otro depósito o almacén de agua cercano al lugar del incendio. Se atribuye al Emperador César Augusto la creación del primer cuerpo de bomberos en Roma.

Hay muchas evidencias históricas de acciones de grupos de personas organizados contra incendios, pero las pruebas más antiguas de lo que podemos comparar con un cuerpo de bomberos actual, surge de los romanos.

En la antigua Roma y de Julio César, Marco Licinio Craso era una de las personas más ricas de la ciudad, su riqueza provenía de los bienes raíces y el alquiler inmobiliario, pero la curiosa historia le atribuye aún más mérito al haber sido el organizador del primer servicio contra incendios de Roma. Para asegurar que sus bomberos tuvieran siempre trabajo, también organizó las primeras brigadas de «incendiarios» de las que se tiene referencias en la historia. Pero estos curiosos bomberos eran controlados por Craso, que ambicioso y cruel, no daba orden de apagar el incendio si el dueño del territorio o construcción no lo vendía en ese instante a precio de renta. Así, la gente prefería ganar el dinero de la venta injustamente, que obtener una casa o parcela destrozados. Esto fue una de las muchas obras avaras hechas por Licinio Craso.

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