Crespo (Paralelo 32)– La comunidad educativa de la Escuela Nina Nº 203 “Guaraní” vive con mucha desazón que llegue a su fin el ciclo lectivo y siga inconclusa la obra de refacción de un importante sector de su edificio, afectado por filtraciones.

La empresa adjudicataria de la licitación cuyo llamado realizó la Dirección Provincial de Arquitectura para dar solución definitiva al problema, comenzó en marzo con el cambio de la cubierta del techo donde se debieron reemplazar las tejas por chapa y efectuar la renovación total del sistema eléctrico. El plazo de obra de 4 meses, hasta junio, no se cumplió.

Desde la institución se señala que la empresa hace tiempo no dispone de un plantel estable de personal para realizar los trabajos. “Vienen una o dos personas y no avanzan”- dice la directora María Elizabeth Bernhardt.

“Hace unos días sacaron una parte de los escombros, que aparte de dar mal aspecto eran riesgosos para los chicos. A las tejas no las llevaron, pero por suerte conseguimos que las cargue un padre de la escuela y se las lleve para afirmar un camino vecinal en zona rural”- explica.

Sobre la situación del edificio cuenta que por las obras inconclusas se llueven las galerías, las aulas, aparecen manchones de humedad en la dirección, maestranza y se arruinaron varias cosas. “Por ejemplo –dice- en el laboratorio se destruyó una mesada y se dañaron 13 libros que estaban en una bandeja que se dejaba a mano porque era material que se usaba en forma permanente”.

“Las chapas están puestas, pero faltan las cenefas y las canaletas. No terminaron la vereda alrededor del aula de primer grado, falta cambiar tirantes y machimbre, arreglar una puerta. Son muchos detalles”- particulariza la docente ante la consulta de Paralelo 32.

También dice tener dificultades para que sus llamados telefónicos sean atendidos por el constructor, quien ante los reclamos se excusa de que el gobierno no le paga. “Desde arquitectura Troncoso me dice que están al día”- cuenta. Ante esta situación hace quince días pidió una reunión con ambos, que de un martes pasó a un jueves y tampoco se logró hasta el momento.

El panorama es realmente sombrío para la institución que lleva varios años de reclamos por un edificio que cuenta con problemas estructurales que se fueron subsanando poco a poco, siempre con muchas trabas. Basta recordar el accidentado inicio de clases en marzo o cuando años atrás el nivel inicial debió funcionar en la casa de Obras Sanitarias por el riesgo que representaba el estado del techo, para referirnos a una historia de permanentes postergaciones.

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